/BOLETIN-AMBIENTE/ CARIBE: Huracán Georges deja serias interrogantes

El paso del huracán Georges por las islas del Caribe la pasada semana dejó cientos de muertos, pérdidas económicas incalculables, amenaza de epidemias y una seria interrogante: si la catástrofe pudo evitarse.

Mientras apenas llega información de Haití, un país de siete millones de habitantes que figura entre los 10 más pobres del mundo, en República Dominicana se atribuye un número elevado de víctimas a la improvisación de las autoridades.

El director de Defensa Civil de ese país, Elpidio Báez, admitió que impidió a los meteorólogos informar sobre la inminencia del huracán que entró y salió el 22 de septiembre a una velocidad de hasta 200 kilómetros por hora.

La vieja disyuntiva de decidir entre alarmar a la población o informar a tiempo para tomar las medidas pertinentes contribuyó a que hoy se hable en República Dominicana de 201 muertos y más de 500 heridos.

Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) alertó desde 1996 sobre la debilidad de las pequeñas islas del Caribe "para enfrentar solos cualquier emergencia importante".

"Además de un sistema confiable de alerta temprana, sería deseable una colaboración regional más estrecha para organizar la preparación, la respuesta y el auxilio posterior a los desastres", recomendó la agencia de la Organización de las Naciones Unidas.

Pasados dos años, la intención de los países miembros de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) de colaborar en la prevención de desastres naturales no es mucho más que eso y en muchos lugares los sistemas de alerta siguen reaccionando demasiado tarde.

El huracán Georges se formó como depresión tropical el 14 de septiembre, tres días después adquirió la categoría de huracán, los días 19 y 20 pasó cerca de Guadalupe y Antigua a una velocidad que alcanzó 240 kilómetros por hora y llegó el día 21 de septiembre a Puerto Rico.

En Puerto Rico, declarada zona de desastre por el presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, el fenómeno meteorológico dejó al menos 27 muertos, daños estimados en 40 millones de dólares y 19.535 refugiados.

Georges afectó La Española el día 22, con vientos de 192 kilómetros por hora y entró a República Dominicana y a Haití, donde disminuyó su intensidad al enlentecerse sus vientos hasta 118 kilómetros por hora.

Christine Herridge, directora del Comité de Mitigación de Desastres de República Dominicana, aseguró que a medida que pasen los días las víctimas fatales podrían ascender a entre 1.000 y 2.000 personas.

Una primera evaluación del gobierno de Leonel Fernández estima las pérdidas en unos 1.200 millones de dólares y los damnificados necesitados de ayuda en más de 287.000 personas.

Elizabeth Gómez, encargada de Epidemiología de la Secretaría de Salud Pública, dijo este lunes que la situación dejada por el meteoro va a disparar la malaria, el dengue y otras enfermedades, sobre todo en las áreas más afectadas.

El presidente de la Asociación Médica Dominicana, Eusebio Garrido, dijo que ya empezaron a aparecer las enfermedades respiratorias agudas y gastrointestinales y algunos casos de conjuntivitis entre unos 300.000 albergados.

El caso totalmente opuesto a República Dominicana fue Cuba, un país donde hace años las autoridades optaron porque era preferible mantener a la población informada al máximo posible antes que hacerlo a última hora.

Cuando el huracán Georges entró por la zona más oriental de la isla al anochecer del 23 de septiembre, hacía 24 horas que el Estado Mayor General de la Defensa Civil había decretado el estado de alarma ciclónica para dos provincias orientales.

De las 14 provincias de la mayor de las islas caribeñas, cuatro se encontraban en fase de alerta ciclónica y tres en fase informativa. Las evacuaciones con fines preventivos comenzaron a realizarse antes de que el paso del huracán fuera inminente.

La televisión estatal, reducida al mímino en su horario desde inicios de esta década, transmitió durante horas, varias veces al día, información actualizada desde el Instituto Nacional de Meteorología y las orientaciones de la Defensa Civil.

Datos preliminares del Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil indican que el paso del huracán a una velocidad de unos 120 kilómetros por hora y las fuertes lluvias que dejó después de su salida de la isla provocó la muerte de sólo cinco personas.

Más de 700.000 personas fueron evacuadas en Cuba a sitios seguros, 552 viviendas fueron destruidas y dañadas unas 14.000. Las afectaciones alcanzaron 512 instituciones económicas, industriales, agropecuarias y de salud pública.

Están aún por estimarse las cuantiosas pérdidas de banano, café, arroz y caña de azúcar, pero, al mismo tiempo, la isla se benefició por la llegada de las lluvias tras una sequía de casi ocho meses.

En Cuba hay aún poblados como Santo Domingo, en la provincia central de Villa Clara (300 kilómetros de La Habana), donde la crecida de algún río mantiene cientos de viviendas debajo del agua.

El ministerio cubano de Salud Pública informó que se han detectado casos aislados de conjuntivitis bacteriana, todos bajo tratamiento médico, y que se mantiene un control epidemiológico en todas las zonas afectadas.

Una brigada médica cubana formada por 13 especialistas y técnicos de la salud llegó a República Dominicana el domingo pasado llevando consigo vacunas y otros medicamentos para enfrentar cualquier epidemia.

El presidente Fidel Castro comentó ante las cámaras de la televisión que por muy grandes que fueran las afectaciones que sufrió Cuba, su país entendía que debía priorizarse la ayuda a otras islas del Caribe donde lo sucedido fue una catástrofe. (FIN/IPS/da/mj/en/98

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