La visita del presidente estadounidense Bill Clinton a Irlanda del Norte había sido planificada antes de que lo acuciaran sus propios problemas internos, y cuando el actual estancamiento del proceso de paz no era previsible.
Sin embargo, los estadounidenses hicieron un gran esfuerzo para que la visita fuera productiva y mejore su imagen mediante el logro de un compromiso entre los dirigentes de los partidos políticos de Irlanda del Norte.
El bloqueo en Irlanda del Norte se produjo entre el Partido Unionista de Ulster, a favor de mantener la unión con Gran Bretaña, y Sinn Fein, partidario de la independencia y la unión con la República de Irlanda en el sur.
El Ulster es el mayor partido por la unión con Gran Bretaña, pero su mayoría es frágil y podría perder respaldo vital si parece hacer concesiones al republicanismo. Sinn Fein es un partido minoritario, pero tiene derecho a dos escaños en la asamblea, electa en junio.
Los integrantes del Ulster amenazaron que no compartirán el poder con los republicanos si estos no declaran que la campaña armada del Ejército Republicano Irlandés (IRA) llegó a su fin. Aunque Sinn Fein es considerado el ala política del IRA, no está asociado formalmente.
Pero el martes Sinn Fein declaró que "la violencia que hemos visto debe ser para todos nosotros algo del pasado". Aunque Sinn Fein habló por sí mismo como partido político y no por el IRA, las declaraciones fueron respaldadas por los gobiernos de Gran Bretaña e Irlanda, la prensa mundial y el propio Clinton.
Esto aseguró que Clinton llegara al Waterfront Hall en Belfast en la mañana de este jueves acompañado del primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, y los dirigentes del Nacionalismo y el Unionismo irlandés, Seamus Mallon y David Trimble.
Aunque Trimble no aceptó formalmente la declaración de Sinn Fein como una firme promesa de que la violencia llegó a su fin, crece en los medios la especulación de que avanzará a una reunión con Gerry Adams, dirigente de Sinn Fein.
La cuestión pendiente es si Trimble podrá seguir adelante para compartir el poder con Adams, sin un compromiso más firme sobre la no violencia y sin dividir a la base que lo apoya.
Clinton llegó a Irlanda del Norte para impulsar el proceso de paz, y con la necesidad de presentar una imagen positiva de sí mismo a los medios mundiales, después de la erupción del escándalo sexual con Monica Lewinsky y la ira desatada por los ataques de Washington a Sudán y Afganistán el día 20.
A pesar de todo, fue un día productivo en términos de política local, y los dirigentes británicos e irlandeses renovaron sus compromisos de trabajo conjunto. (FIN/IPS/tra-en/mod/rj/lp/ip/98


