GUYANA: Gobierno y empresas buscan socio para rescatar la bauxita

Hace 20 años, Guyana era la potencia mundial en producción de bauxita, pero el tiempo pasó, la actividad de ese sector minero decayó y ahora son necesarias inversiones por menos 50 millones de dólares para recuperar la gloria pasada.

La estrategia para conseguir el capital apunta hacia la conquista de un socio estratégico del extranjero.

Autoridades del gobierno y empresarios nacionales se reunieron esta semana con la estadounidense Morrison Knudsen Corporation (MKO) para conversar sobre su eventual participación en este proyecto.

El grupo MKO, cuya sede está en Idaho, es una empresa de grandes dimensiones dedicada a la minería y la construcción, con inversiones en la industria carbonífera de la vecina Venezuela. Las autoridades guyanesas lo conocen porque hace 30 años participó en el desarrollo de carreteras en este país.

Pero todo indica que la búsqueda del socio extranjero también le significará al gobierno un enfrentamiento con los sindicatos del sector, que aún recuerdan la época de dominación y discriminación colonial, y no están dispuestos a permitir que ningún inversionista pueda explotar a los trabajadores de nuevo.

"Creemos que toda esta industria necesita una reconversión", dijo el presidente del Sindicato General de Trabajadores de la Bauxita, Lincoln Lewis.

Además de atraer un inversionista con recursos para recuperar el sector de la bauxita "queremos que los trabajadores y las comunidades mineras tengan acciones, y que el gobierno mantenga una pequeña participación", manifestó Lewis.

"No queremos que nos dominen otra vez", afirmó.

El dirigente sindical, de unos 40 años, aún recuerda la discriminación de que eran objeto los trabajadores locales cuando empresas estadounidenses y canadienses explotaban la bauxita antes que el fallecido presidente socialista Forbes Burnham nacionalizara la industria en los años 70.

Ahora, algunas de esas empresas comienzan a volver. La Reynolds Metal Company, por ejemplo, inició un proyecto con el gobierno, con 50 por ciento de las acciones cada uno.

Lewis dijo que los sindicatos están alerta ante la actitud del gobierno con los inversionistas, pues consideran que les otorgan amplios poderes para hacer lo que quieran, ignorando el consejo de personas conocedoras de la industria con muchos años de experiencia.

Citó como ejemplo el caso de la compañía australiana Minproc, que obtuvo un contrato para administrar una empresa de bauxita, pero no supo manejar el negocio y falló en sus cálculos de producción, lo cual causó la pérdida de mercados.

"Es por eso que pedimos involucrar a los trabajadores y los sindicatos", añadió Lewis.

Entretanto, el gobierno se prepara para licitar las dos principales empresas estatales, Linden Mining y Berbice Mining Enterprise. En 1992 se hizo un intento por venderlas al mejor postor, pero un cambio de gobierno provocó un retraso de seis años en el proyecto.

Se espera que las ofertas de compra aparezcan hacia mediados de octubre.

"No existe ninguna duda: necesitamos una inversión de 50 millones de dólares para ser rentables", dijo el presidente de la Corporación de Desarrollo de la Industria de Bauxita, Ron Webster.

Pero hasta el momento, las autoridades no han revelado su estrategia para lidiar con el previsible rechazo de los sindicatos.

Además, la reconquista del mercado requerirá enfrentar nuevas realidades, como la competencia de la bauxita china y la contracción en la demanda de esta materia prima del aluminio, causada por una reducción en las compras militares tras el fin de la guerra fría. (FIN/IPS/tra-en/bw/cb/lc-ml/if/98

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