El ensayo de un misil balístico por Corea del Norte procuró consolidar el poder de Kim Jong Il, quien al convertirse en líder supremo hace cuatro años fue considerado un "gobernante títere" con los días contados.
Corea del Sur sabía poco de Kim, que se espera asuma la presidencia el miércoles 9 aunque gobierna a Corea del Norte desde la muerte de su padre Kim Il Sung, anunciada oficialmente el 7 de julio de 1994.
Algunos lo consideraban un "hijo mimado sin carisma, fanático del cine y caprichoso", y pensaban que su gobierno caeria a causa de la hambruna reinante en Corea del Norte y la falta de legitimidad de su gestión.
Pero ahora Kim probó que está al mando de su país, a pesar del hambre, la pobreza absoluta y el aislamiento internacional.
Corea del Norte probó el lunes un misil balístico de mediano alcance. El arma provocó temor en el nordeste y otras partes de Asia, aunque cayó sin causar daño en el mar de Japón, luego de sobrevolar territorio japonés.
"El lanzamiento del misil tiene el fin de consolidar el liderazgo de Kim Jong Il y producir los recursos necesarios para mantener su base de poder en el norte", opinó Kim Ku Sup, investigador del sudcoreano Instituto de Análisis de Defensa.
Kim consolidó su poder en los últimos años, gradualmente acaparando los mismos cargos que su padre. Ya es secretario general del gobernante y comunista Partido de los Trabajadores, y comandante del ejército. Está previsto que asuma la presidencia el día 9, en el 50 aniversario de Corea del Norte.
Bajo el mando de Kim Jong Il, Corea del Norte es más pobre que nunca, con una población de 23,8 millones y sólo 890 dólares de ingresos por habitante.
El hambre provocada por las inundaciones y el colapso del sector agrícola causó enfermedades y miseria, a pesar de la ayuda extranjera recibida. Estados Unidos calculó que, desde 1995, murieron tres millones de personas en Corea del Norte.
Corea del Norte sigue siendo tan impredecible como lo era hace décadas. Analistas de Japón y Corea del Sur, dos vecinos inquietos por el ensayo del misil, estiman que la situación puede tener que ver con la asunción de la presidencia por parte de Kim.
Pero en muchos sentidos el lanzamiento del misil norcoreano, que demuestra cierto progreso en el desarrollo de misiles de largo alcance, sucedió en un momento inoportuno.
El presidente sudcoreano Kim Dae Jung procura reanudar las relaciones con Pyongyang y ofreció mantener conversaciones directas con Kim Jong Il. Las negociaciones de paz entre Corea del Sur, Corea del Norte, Estados Unidos y China siguen su curso, aunque lentamente.
Kim Jong Il utilizó la política de conciliación de Seúl para conseguir fondos, por ejemplo al permitir a la compañía sudcoreana Hyundai operar la primera ruta de cruceros marítimos entre los dos estados.
Hace unos días, los círculos políticos de Corea del Sur estimaban que la consolidación del liderazgo de Kim podría acercar a Seúl y Pyongyang.
Un analista sudcoreano señaló que Pyongyang mostró un afán de cooperación poco habitual hacia Washington en las conversaciones en curso en Nueva York. Con la inminente asunción de Kim a la presidencia, "quizá intente mostrar la imagen de ser un miembro razonable de la comunidad internacional", opinó.
Pero este cauto optimismo se vio afectado por el ensayo del misil, que pasó por territorio japonés antes de caer en el mar de Japón y el océano Pacífico.
Japón cesó la ayuda a Pyongyang, canceló un programa para proporcionar reactores nucleares de agua liviana a Corea del Norte, suspendió negociaciones sobre las relaciones diplomáticas y cesó los vuelos directos a ese país.
Japón tiene intención de presentar una protesta ante la Organización de las Naciones Unidas. Tokio "se preocupa por un asunto que pertenece a nuestra soberanía y no está informado sobre su contexto", declaró el miércoles la agencia de noticias estatal de Corea del Norte.
En Seúl, el ensayo del misil norcoreano puso en una incómoda situación a la política de conciliación hacia Pyongyang de Kim Dae Jung. Como los japoneses, muchos en Corea del Sur exigen una política más severa hacia el Norte.
"Estamos hartos de la actitud del gobierno de mantener sin cambios la política de conciliación a pesar de la provocación del Norte", señaló un editorial en el principal diario conservador de Corea del Sur, Chosun Ilbo.
Los conservadores exigen que Corea del Sur desarrolle su propio misil de largo alcance para disuadir una agresión del Norte.
"El acuerdo entre Washington y Seúl congeló nuestra capacidad para desarrollar misiles, mientras Pyongyang está actualizando su alcance misilístico con libertad", dijo el legislador Ha Kyong Geun.
Estados Unidos limitó el programa misilístico de Corea del Sur a aquellas armas con un alcance de hasta 180 kilómetros, comparado con el misil de 1.500 kilómetros lanzado el lunes por el Norte.
"Mantendremos conversaciones con Estados Unidos para desarrollar un misil de al menos 300 kilómetros de alcance", dijo Kwon Jong Rak, diplomático basado en Seúl.
Otros afirman que el ensayo podría ser otro intento de Pyongyang para obtener mayores concesiones de la comunidad mundial, así como exigió y obtuvo mayor ayuda antes de reanudar las conversaciones entre los cuatro países.
Mientras mantiene la estrategia alimentaria basada en la ayuda extranjera para alimentar a su pueblo, el régimen de Kim Jong Il utilizó la opción nuclear para obtener dos reactores nucleares de agua liviana sin costo y petróleo, por un acuerdo con Estados Unidos.
Quizá Kim haya enviado un mensaje a Washington de que no se hizo suficiente por el acuerdo de Ginebra para entregar más dinero para la entrega anual de 500.000 toneladas de petróleo a Korea del Norte, hasta que los dos reactores estén funcionando a pleno en el 2003. (FIN/IPS/tra-en/amy/js/aq/ip/98


