Los soldados del Ejército de Liberación Popular son vistos como héroes en China, gracias a que la maquinaria propagandística del gobierno se ocupa de difundir su lucha contra las inundaciones que afectan al país.
Cientos de miles de soldados batallan hace dos meses contra las peores inundaciones en cinco décadas, en lo que se considera la mayor movilización militar en tiempos de paz desde que China tiene un gobierno comunista.
Y gracias al aceitado aparato de propaganda, los soldados son los héroes más admirados por la población en estos días, algo que no ocurría desde la segunda guerra mundial, cuando derrotaron a los invasores japoneses.
Una de las imágenes más repetidas por la televisión es la de una mujer exprimiendo leche de sus pechos sobre la espalda desnuda de un soldado para calmar el dolor de las picaduras de avispa, mientras él lucha contra las inundaciones.
Los mortales torrentes de agua, que se llevaron vidas, casas y cultivos, le dieron al Ejército la oportunidad de ganar la simpatía del público, que lo rechazaba desde junio de 1989, cuando tropas militares mataron a cientos de manifestantes prodemócratas en la plaza de Tiananmen, en Beijing.
Conociendo el resentimiento popular, los propagandistas del Partido Comunista se apresuraron a presentar al Ejército, que también era acusado de contrabando, en situaciones heroicas, rescatando a agricultores atrapados por el agua o reparando diques dañados.
La lucha del Ejército con el desastre natural ocupó la mayor parte del noticiero televisivo nocturno desde inicios de julio, cuando las inundaciones arrasaron con el valle del río Yangtze.
Otras noticias nacionales y del exterior son difundidas apresuradamente en unos pocos minutos al final del programa.
Una tras otra las imágenes muestran a los soldados sumergidos hasta los hombros en las aguas barrosas o detrás de una represa dañada.
Para agregar sabor a esta orquestación, se muestra a los principales dirigentes políticos en el frente de batalla contra las inundaciones, con un megáfono en la mano y exhortando a los soldados a "luchar hasta la muerte" y llamándoles "la gran muralla China de acero".
Con esa cobertura, muchos chinos se sienten orgullosos de sus soldados y conmovidos por su determinación.
"Son grandiosos, como héroes de guerra", dijo Sun Limei, emocionada mientras miraba el informativo en un pequeño televisor en el restaurante El Gato Dorado.
Muchos de los clientes del restaurante parecían compartir sus sentimientos y se contaban unos a otros cuánto dinero donaron para las víctimas de las inundaciones y los esfuerzos de rescate.
"Si estuviera seguro de que el dinero llegará a la gente que lo necesita, hubiera donado más del mínimo de 30 yuans (1,2 dólares) que mi unidad de trabajo pidió", dijo un hombre que desconfía de la campaña lanzada por el gobierno.
La campaña propagandística se hizo más intensa en agosto, cuando las inundaciones se desplazaron del centro al noreste del país, haciendo zozobrar a los ríos Songhua y Nen.
Mientras mejora la reputación del Ejército, el Partido Comunista aprovechó a inyectar un sentimiento de unidad nacional frente a este desastre natural, y se presenta a sí mismo como un digno líder de esta lucha patriótica.
"Nuestros cuadros en todos los niveles han dedicado su lealtad, sabiduría, cuerpo y sangre a luchar contra las inundaciones", dijo en un editorial el Diario del Pueblo, vocero del partido.
"El pueblo ve en ellos el fuerte liderazgo del Partido Comunista y del gobierno; ve que el Partido Comunista es bueno, que el Ejército de Liberación Popular es bueno y que la gran familia de la Madre Tierra es buena", agregó el periódico.
El martes, el Diario de la Juventud publicó dos páginas con fotos y artículos sobre soldados luchando con los torrentes de agua, bajo el título "La fuerza del Ejército es la fuerza del acero, la fuerza del hierro".
En los últimos años, la reputación del Ejército se ha visto opacada por alegatos de corrupción y participación en el contrabando, que le cuesta a China unos 12.000 millones de dólares al año en ingresos perdidos.
El Ejército administró hasta julio, cuando el presidente Jiang Zemin le prohibió toda actividad empresarial, un fuerte imperio que abarcaba desde hoteles y bares de karaoke hasta fábricas farmacéuticas y fábricas de motocicletas.
Este reino comercial generaba unos 10.000 millones de dólares, lo cual amenazaba con transformar al Ejército de Liberación Popular, cuya principal tarea es defender al país, en una empresa con fines de lucro.
"El Ejército y la Policía deben realizar inspecciones en todas las compañías comerciales establecidas por unidades subsidiarias, y bajo ninguna excepción deben participar en su operación", dijo el mandatario el 22 de julio.
Aún está por verse si el Ejército realmente se va a retirar de los negocios, pero la máquina propagandística del gobierno se ha apresurado a persuadir al público de que en una crisis nacional como la de las inundaciones "los militares y el pueblo tienen un mismo corazón".
"Las inundaciones de este año se llevaron más de 3.000 vidas, y han causado un gran daño económico, pero para el Ejército el desastre ha sido un gran beneficio, porque le ayudó a restaurar el arruinado vínculo que tenía con la gente", dijo un observador extranjero. (FIN/IPS/tra-en/ab/di-mj/ip/98


