La oficina regional para Africa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció un plan para crear un sistema de vigilancia de enfermedades que permita controlar y predecir la aparición de epidemias en este continente.
"No podemos continuar reaccionando a las enfermedades como si fuéramos bomberos apagando un incendio", advirtió el director regional de la OMS, Ebrahim Samba, quien dijo que el plan para Africa es el primero de su tipo en el mundo.
La nueva estrategia es uno de los temas principales de un encuentro de la OMS con los ministros de Salud de los 46 países miembros de ese organismo de las Naciones Unidas en Africa, que se inició el lunes y concluye este viernes en Harare.
Durante los próximos 10 años, la organización respaldará proyectos de los países africanos para lograr el establecimiento de este sistema de vigilancia.
"El establecimiento de un sistema integrado de vigilancia implica, en primer lugar, la disponibilidad de información basada en evidencias que servirá para tomar decisiones adecuadas y realizar acciones efectivas", declaró la OMS.
Agregó que "se trata de una herramienta fundamental para mejorar la salud, pues ayuda a establecer prioridades, planificar intervenciones, movilizar recursos, pronosticar y detectar las epidemias y actuar en el momento oportuno".
Además del plan de vigilancia de enfermedades, la agenda de la reunión ministerial incluye como temas esenciales la salud bucal, el desarrollo de recursos humanos para la salud y la definición de un plan de acción de la OMS para Africa.
El sistema de vigilancia tendría en la mira a 18 enfermedades transmisibles, divididas en cuatro grupos. El primer grupo es el de las que tienen potencial de epidemia, como el cólera, la disentería, las paperas, la meningitis, la fiebre amarilla y la fiebre hemorrágica.
El segundo grupo es el de las enfermedades que deben erradicarse, como la poliomielitis, y el tercero el de las que deben eliminarse, como el tétano neonatal y la lepra.
El último grupo está compuesto por las enfermedades que provocan grandes problemas de salud pública, como la malaria, la tuberculosis, el sida, la diarrea y la neumonía.
"Las enfermedades transmisibles representan uno de los problemas de salud más graves de Africa", dijo Samba. "La reaparición de algunas enfermedades y el surgimiento de otras nuevas empeoran aún más la alarmante situación del continente".
Esta situación puede ser atribuida en gran medida a la falta de un sistema adecuado para la vigilancia en salud, dijo el director regional de la OMS. Los que existen en algunos países no funcionan bien, y por lo tanto no cumplen su misión.
Los sistemas de vigilancia que tienen algunas naciones africanas son deficientes en la recolección, el análisis y el uso de la información, y además enfrentan una escasez de recursos humanos y financieros.
Todos estos factores contribuyen a que estos sistemas no logren producir ni evaluar la información necesaria para detectar enfermedades y combatirlas, una deficiencia grave en el caso de epidemias que podrían evitarse si se actúa a tiempo.
El desafío es complejo, advirtió la directora general de la OMS, la noruega Gro Harlem Brundtland, quien participa del encuentro en la 48 Sesión del Comité Regional para Africa de esa organización, en esta capital.
"Estamos derrotando a enfermedades como la viruela y tal vez podamos erradicar la polio, pero podríamos fracasar si no contamos con los recursos necesarios y si los países, incluyendo los africanos, no se toman en serio este desafío", dijo Brundtland.
La directora general de la OMS deploró la existencia de conflictos en el interior de Africa que destruyen "décadas de desarrollo y de logros alcanzados con muchas dificultades".
"De los 46 países miembros de la OMS en Africa, 20 han tenido algún tipo de conflicto civil, lo cual generó siete millones de refugiados y 20 millones de desplazados, en su mayor parte mujeres y niños", dijo Brundtland.
"Nunca podremos conquistar la salud para todos si se siguen detonando guerras y conflictos armados", añadió al inaugurar la reunión, el lunes pasado.
Brundtland dijo que esos conflictos provocaron la muerte de cuatro millones de personas desde 1980 y generan un gasto de 13.000 millones de dólares al año.
"Un monto inmenso, en especial si calculamos lo que hubiéramos logrado en campañas de vacunación y atención primaria en salud". (FIN/IPS/tra-en/lm/pm/lc-ml/he/98


