FINANZAS: Ministros del Sur analizan impacto de crisis asiática

Los ministros del Grupo de los 24, representante del Sur en desarrollo en los foros financieros, analizarán en Venezuela el impacto de la crisis asiática y el manejo de las corrientes de capital y su volatilidad.

Hernán Oyarzábal explicó a IPS que la cita extraordinaria del Grupo de los 24 (G-24) tendrá lugar entre los días 7 y 9 de febrero en Caracas y junto con los titulares de Finanzas participarán los presidentes de bancos centrales.

Estarán presentes como observadores Sudáfrica y Malasia, uno de los protagonistas de la crisis financiera del sudeste asiático que desde julio pasado ha retumbado en todos los mercados mundiales y mostrado otra vez la peligrosa volatilidad de los capitales de corto plazo.

En la sede del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington se indicó a IPS que su director ejecutivo, Michel Camdessus, tiene interés en participar en la reunión del grupo, si su agenda de viajes por Asia se lo permite, y que a su pedido el encuentro se estructuró para un fin de semana.

Oyarzábal precisó que junto con la crisis asiática se analizará con una óptica Sur-Sur Sur-Norte una serie de cuestiones que están en discusión en el FMI y otros foros multilaterales, destinadas a fortalecer los sistemas financieros ante la realidad de la globalización.

El primer aspecto es el de la propuesta liberalización de las corrientes de capital, que los países en desarrollo consideran que requiere una serie de elementos previos, como consolidar los mercados, mejorar la supervisión, tener en cuenta las asimetrías, y crear estructuras institucionales que controlen la volatilidad.

"Hay que medir cómo hacerlo, qué tipos de mecanismos establecer para que la globalización e integración de los mercados financieros genere beneficios y no problemas", dijo el funcionario del Banco Central de Venezuela, país que ostenta la presidencia anual del G-24 hasta abril.

Los miembros del grupo son Argelia, Argentina, Brasil, Colombia, Congo (República Democrática), Costa de Márfil, Egipto, Etiopía, Filipinas, Gabón, Ghana, Guatemala, India, Irán, Líbano, México, Nigeria, Pakistán, Perú, Siria, Sri Lanka, Trinidad-Tobago y Venezuela. Yugoslavia ya no participa.

Los mismos países industrializados entienden que no se trata de intentos proteccionistas sino de contrarrestar la volatilidad, asegurar la permanencia de los recursos y "eliminar" los factores de crisis que puedan darse en algún momento, acotó.

Chile, por ejemplo, estableció reglas que penalizan la huida de capitales, neutralizando la perversa influencia de los llamados flujos "golondrina".

"Hay otras alternativas pero es lo que el grupo está buscando como contrapartida de la liberalización", explicó Oyarzábal, quien apuntó que "los industrializados están muy conscientes tras la crisis de Asia que hay que poner freno a estos fenómenos porque ellos también son afectados por la volatilidad".

Se espera que en la llamada asamblea de primavera del FMI y el Banco Mundial, que se realizará en abril, el punto de la liberalización de las cuentas de capital siga discutiéndose y profundizando, pero sin tomar aún decisiones al respecto.

"Lo sucedido en Asia ha sido una lección para todos, para los apurados en favor de la liberalización y para los opuestos", reflexionó el funcionario venezolano, con décadas de actuación en el ámbito monetario multilateral.

Uno de los instrumentos a la mano ante los movimientos de capital y la incertidumbre de los tipos de cambio es el de los derechos especiales de giro (DEG), la cesta de 16 monedas del FMI que es muy estable frente a las monedas que marcan las transacciones internacionales.

Oyarzábal prefirió no fijar posición sobre si, como indican algunos analistas, es ya muy tarde para establecer medidas eficaces a nivel mundial sobre los capitales volatiles.

Pero consideró que en teoría nada impide la creación de sistemas de supervisión en las finanzas, los bancos y las bolsas de valores.

"Lo difícil es que eso implica información clara y homogénea y la mayor transparencia posible, incluso con la generación de un sistema contable bancario con los mismos patrones", analizó el funcionario a título personal.

A nivel nacional hay mecanismos para saber si un cliente está absorbiendo muchos créditos y se genera un alerta al respecto, pero a nivel internacional no hay elementos igualmente ágiles sobre si existe un exceso de préstamos a un país, explicó.

Todas esas realidades y las que provoca la globalización, con el surgimiento de nuevos bloques financieros y monetarios que están aún en gestación, lleva a la necesidad de un diálogo especial entre el Norte industrial y el Sur en desarrollo.

Ese será otro punto de la agenda de Caracas, según precisó desde Washington Aziz Ali Muhammad, representante del G-24, quien indicó que en ese sentido el programa incluye el estudio de una comunicación a la Cumbre del Grupo de los Siete países más industrializados, que tendrá lugar en Gran Bretaña en mayo.

Oyarzábal no tocó ese punto, pero detalló otros aspectos importantes de las discusiones de Caracas, como el de la deuda externa, que se analizará en el contexto de los controles y la situación de los países más pobres.

En el marco del FMI se aprobó la condonación de las deudas de esos países, pero el programa no ha funcionado con la velocidad necesaria y el G-24 quiere plantear fórmulas para profundizar y agilizar las medidas al respecto.

"No se trata sólo de establecer mecanismos de perdón sino de fortalecer políticas internas que generen un paulatino proceso de crecimiento autosustentado", explicó Oyarzábal, quien detalló que en ese sentido Gran Bretaña lanzó una propuesta muy positiva.

Londres planteó en la reunión de la Mancomunidad Británica (Commonwhealt), celebrada en septiembre en Mauricio, una serie de medidas para profundizar la condonación y lograr que en el 2000 la mayoría de los beneficiados estén sumados al proceso.

Otro tema que analizarán las autoridades financieras y monetarias del G-24 será el de la transparencia para contrarrestar la corrupción a nivel internacional en su campo.

En ese punto se analizará un nuevo acuerdo en el marco de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que aglutina a las principales economías del mundo, y donde se promueve una mayor transparencia por parte de los países industrializados en sus relaciones financieras internacionales.

La nueva posición de la OCDE coincide con algo que siempre ha reclamado el Sur: que el aspecto de la corrupción no sea visto solamente desde la parte del que recibe los sobornos sino de quien los da.

"Esta nueva simetría es muy alentadora y vamos a estudiar qué puede hacer el G-24 en favor de ese proceso de la OCDE", comentó Oyarzábal.

El tema de la representación de Yugoslavia y si debe haber un miembro de los Balcanes en el G-24 y la ampliación a nuevos grandes actores del Sur en el sistema financiero son otros puntos que el grupo tiene en análisis.

Ninguno de los países involucrados en la crisis asiática, por ejemplo, están en el grupo, como tampoco lo está China, que actúa muy activamente como observador, o Sudáfrica. (FIN/IPS/eg/dg/if/98

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