La Conferencia de Desarme inicia esta semana su período anual de sesiones con la difícil misión de acabar el estancamiento que dominó a las negociaciones multilaterales durante 1997.
La paralización, determinada en lo esencial por diferencias entre bloques de países acerca del desarme nuclear, puede impedir otra vez que la Conferencia de 61 estados miembros examine el orden del día aprobado el año pasado.
Por primera desde el fin de la Guerra Fría, en 1997 la Conferencia fue incapaz de concertar un plan de trabajo para la ejecución del orden del día.
La diferencia central gira en torno a la creación de un comité especial encargado de negociar el desarme nuclear, propuesta por los países no alineados y rechazada por las potencias nucleares (Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia).
El desacuerdo en el tema nuclear obstruye avances en otros asuntos de interés de la Conferencia, como la interdicción de material físil, la prevención de una carrera armamentista en el espacio y la prohibición de las armas radiológicas.
Los trabajos de la conferencia, que se reanudarán con la sesión plenaria de este martes, se encuentran bajo presión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, que en su último período aprobó varias recomendaciones para que agilite las tareas.
En especial, la Asamblea observó con preocupación que algunos estados se oponen a la formación del comité especial sobre desarme nuclear y demandó a la Conferencia la creación de ese organismo para que abra negociaciones desde el comienzo de este año.
En otro explícito mensaje a la Conferencia, la Asamblea General declaró que el desarme nuclear tiene la mayor prioridad en los esfuerzos por alcanzar el desarme en un plano universal.
El orden del día aprobado por la conferencia en 1997 incluye el cese de la carrera de armas nucleares y del desarme nuclear, la prevención de la guerra nuclear y la prevención de la carrera armamentista en el espacio.
La agenda abarca también la negociación de acuerdos para otorgar garantías negativas de seguridad, que aseguran a estados no nucleares contra el empleo o la amenaza de esas armas.
Otros puntos son los nuevos tipos de armas de destrucción masiva, las armas radiológicas y la transparencia en el campo de los armamentos.
Para salir de su estancamiento, la Conferencia ideó en 1997 un mecanismo que dejó en manos de coordinadores especiales la tarea de explorar nuevas fórmulas de entendimiento sobre las cuestiones pendientes más importantes.
Uno de los coordinadores, el embajador húngaro Peter Naray, se encargó de la revisión del orden del día y de los métodos de trabajo.
El informe de Naray consignó que algunas delegaciones declararon que el desarme nuclear debe permanecer como prioridad absoluta de la Conferencia.
En cambio, otros delegados sostuvieron que la Conferencia de otorgar prioridad a la iniciación de negociaciones sobre la prohibición de material físil.
Las dos versiones recogidas por el coordinador reflejan las diferencias entre los países no alineados y los cinco miembros del club nuclear que amenazan con repetirse en la presente sesión.
Otro coordinador, el diplomático austríaco Harald Kreid, se encargó de la ampliación del número de miembros de la Conferencia. Kreid informó que ninguna delegación se opuso a la incorporación de nuevos miembros, pero hubo divergencias sobre la oportunidad y la forma de selección.
El embajador de Egipto Mounir Zahran recibió el encargo de coordinar los criterios de las delegaciones sobre el mejoramiento y el funcionamiento efectivo de la Conferencia.
Zahran refirió que existe acuerdo sobre el mantenimiento de ciertas prácticas, como la norma del consenso en la toma de decisiones y la rotación de la presidencia de la Conferencia cada cuatro semanas.
En cambio, la idea de permitir que representantes de organizaciones no gubernamentales pronuncien discursos ante la Conferencia requerirá nuevas discusiones entre los delegados, dijo Zahran.
El primer período de sesiones de la Conferencia, hasta el 27 de marzo, se inicia bajo la presidencia del embajador de Suecia Lars Norberg. Cada cuatro semanas de sesiones le sucederán los representantes de Suiza y Siria, de acuerdo al orden alfabético inglés.
El segundo período anual se realizará desde el 11 de mayo hasta el 26 de junio y el tercero se extenderá desde el 27 de julio hasta el 9 de septiembre. (FIN/IPS/pc/mj/ip/98


