ARGENTINA: Policía muy comprometida en el atentado a mutual judía

La causa sobre el atentado a una mutual judía de Argentina en el que murieron 86 personas en 1994 comenzó a arrojar evidencias que involucran a un oficial de policía que amasó una fortuna ilegal operando dentro del cuerpo.

El ex comisario Juan José Ribelli, procesado como partícipe necesario del ataque contra la Asociación Mutual Israelíta Argentina (AMIA), recibió 2,5 millones de dólares 10 días antes del atentado, y luego continó operando desde dentro de la investigación.

Ahora, el juez estudia convocar para que declare al entonces jefe de la policía de la provincia de Buenos Aires, Pedro Klodczyk.

Ribelli recibió el vehículo con el que se cometió el atentado. "Pero su participación posterior muestra que su trabajo no terminó allí", sostuvo este viernes el fiscal José Barbaccia, que se inclina por la hipótesis de una operación hecha por encargo de un gobierno extranjero.

Las evidencias que se conocieron este jueves, no sólo probarían que el ex comisario está involucrado en el atentado. La fiscalía, dirigentes judíos y familiares de las víctimas no descartan que las complicidades lleguen hasta la cúpula de la policía y al gobierno de Irán.

El dirigente judío Rubén Beraja advirtió que "Ribelli tenía vínculos muy cercanos a la jefatura de entonces", en tanto Laura Ginsberg, esposa de una de las víctimas, reveló que desde hace tres meses están pidiendo al juez medidas procesales contra Ribelli y otros altos jefes policiales.

Diez días antes del atentado, Ribelli y sus hermanos recibieron un anticipo de herencia de su padre de 2,5 millones, un jubilado del gremio ferroviario de 91 años. Los investigadores sospecharon del documento, fechado en Buenos Aires cuando Ribelli declaró estar en Paraguay.

"Estoy segura de que recibieron mucho más dinero", afirmó Ginsberg. Estimaciones periodísticas indican que la llamada "operación llave en mano tiene que haber costado alrededor de 10 millones de dólares".

Los investigadores también probaron que Ribelli se hospedó con nombre falso en el mismo hotel que los expertos israelíes que llegaron para trabajar en las ruinas de la AMIA días después del atentado. Al retirarse del hotel pagó con su tarjeta de crédito, a su nombre real.

Ribelli estuvo presente durante los allanamientos que el juez ordenó realizar en dependendias del Ejército y en otros sitios, por lo que su participación continuó desde la propia investigación, hasta su detención ocurrida en 1996.

El ataque a la mutual ocurrió el 18 de julio de 1994. El edificio fue volado por un vehículo que explotó sobre el frente provocando la muerte de 86 personas y heridas en más de 300. El ataque fue el segundo, luego de la voladura de la embajada de Israel en 1992, con 29 muertos.

La justicia ordenó en 1996 la detención de Ribelli y otros tres policías de la provincia de Buenos Aires que habrían recibido el vehículo de otro detenido en la causa, el reducidor de automóviles Carlos Telleldín, quien asegura haber sido extorsionado por los funcionarios policiales.

Ribelli fue siempre un policía muy sospechado por los abogados de la AMIA, los familiares y la fiscalía. El ex comisario había logrado posiciones privilegiadas dentro del cuerpo por su estrecha relación con el entonces jefe de la policía de la provincia de Buenos Aires.

Según el libro "AMIA, El Atentado", del periodista Juan Salinas, Ribelli acumuló una fortuna de 15 millones de dólares como policía, es dueño de varios comercios, entre ellos una joyería llamada "El Padrino" y una concesionaria de automóviles, además de numerosas propiedades.

"Ribelli tenía una extendida reputación de no arreglar nada por menos de 50.000 dólares", cuenta Salinas en su libro para referirse a las extorsiones del agente a las diversas bandas de delincuentes cuando se desempeñaba como titular de la Brigada Sustracción de Automotores.

Salinas sostiene que las brigadas son la estructura de la que se vale la policía bonaerense para recaudar dinero ilegal. La que investiga el robo de automóviles extorsiona a los reducidores y la que controla la venta de drogas hace lo mismo con los narcotraficantes.

La policía de la provincia de Buenos Aires tiene más integrantes que el Ejército y cuando Klodczyk la comandaba, el gobernador Eduardo Duhalde sostuvo que esa fuerza "era la mejor policía del mundo". Su jefe era amigo íntimo de Duhalde, que lo respaldó hasta enero de este año.

Ese mes se produjo el brutal crimen del periodista José Luis Cabezas en la provincia de Buenos Aires y en la medida en que comenzaron a acumularse evidencias del involucramiento de policías en el caso, Duhalde debió separar del cargo a Klodczyk, ahora en la mira de la causa de la AMIA.

Salinas explica en su libro que Klodczyk consideraba a Ribelli "un jóven brillante". El ex comisario había obtenido diplomas en Estados Unidos por su participación en cursos y seminarios sobre actividades antiterroristas.

"Era el mejor recaudador de la policía bonarense", afirma Salinas.

Desde su detención, Ribelli se negó a declarar ante el juez federal Juan José Galeano. Sólo pidió hacerlo una vez y en verdad lo que hizo fue extorsionar sin resultado al magistrado con un video en el que se había registrado un diálogo del juez con el detenido Telleldín.

"No parece la actitud más adecuada para una persona que se dice inocente", objetó el fiscal Barbaccia. Ribelli nunca declaró ante el juez pese a las exhortaciones del gobernador Duhalde para que los policías detenidos cooperaran con la causa.

Ahora Duhalde se manifiesta sorprendido por las nuevas evidencias, difundidas por la Comisión parlamentaria de seguimiento de la pesquisas por los atentados antijudíos. Uno de sus miembros reveló este viernes que Ribelli pidió entrevistarse con la comisión.

Ribelli declaró que estaba fuera del país cuando ocurrió el atentado y en los días previos. Dijo haber viajado a Cataratas del Iguazú primero y a Brasil después, pero la evidencia prueba ahora que el ex policía estuvo en Paraguay y luego vino a Buenos Aires.

Después de firmar los documentos sobre la presunta herencia familiar, Ribelli volvió a irse a Brasil y estando allí se produjo el atentado. Meses antes, Ribelli había hecho otro viaje que está bajo la lupa: fue a un seminario sobre ecología en Líbano. (FIN/IPS/mv/ag/ip/97

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