Un alto jefe militar latinoamericano cuestionó la actual acumulación de capital en el mundo que establece diferencias profundas, dijo, entre grupos sociales y entre naciones
El jefe del Comando conjunto de las Fuerzas Armadas de Ecuador, general Paco Moncayo, observó que el desarrollo en el mundo no ha sido homogéneo y que el sistema de acumulación benefició a unos "a costa de la desacumulación de otros".
Moncayo intervino este viernes en un debate sobre "Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo", organizado por la Universidad de Derechos Humanos de Ginebra.
Desde Sidney, Australia, por el sistema de videoconferencia, participó de la discusión el líder independentista de Timor Oriental José Ramos Horta, ganador del Premio Nobel de la Paz de 1996.
Ramos Horta indicó que uno de los rasgos del siglo que termina ha sido la transferencia de armamentos del Norte al Sur.
El político timorense destacó la iniciativa que comparte con otras figuras galardonadas con el Nobel de la Paz, como Oscar Arias y Eli Wiesel, y con Amnistía Internacional, para demandar la concertación de un código de conducta sobre la venta de armas.
Moncayo puntualizó que el desarrollo tiene que ser integral, sin ignorar a los millones relegados a la miseria, y que "no hay democracia plena si los pueblos no superan el atraso".
El militar ecuatoriano reclamó la reformulación de los modelos "sin que signifique un retorno a las viejas prácticas del capitalismo".
Existen democracias "donde la división de los poderes es un mito, porque el poder está acumulado en pocas manos", cuestionó.
El jefe de las fuerzas armadas ecuatorianas expuso su idea de establecer un acuerdo en América "que erradique toda posibilidad de guerra entre países" mediante la obligatoriedad de la solución pacífica de todas las controversias territoriales.
La promoción de ese acuerdo "podría ser un papel magnífico" para la Organización de Estados Americanos (OEA), sugirió.
Moncayo refirió que el conflicto limítrofe de su país con Perú se encuentra "en un nivel de estimulante negociación".
Ecuador, dijo, informó a la comunidad internacional de su deseo de negociar la paz y una solución digna del problema al mejor ritmo posible.
Per ha expresado tambien su voluntad de paz y los países garantes (Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos) del Protocolo de Rio de Janeiro de 1942 están empeñados en lograr la solución, opinó el jefe castrense.
En septiembre, se reunirán en Brasilia las comisiones negociadoras para tratar los puntos más delicados del conflicto peruano-ecuatoriano. "Esperemos que se mantenga un ritmo de negociación y que se llegue a un feliz término", deseó Moncayo.
Un recrudecimiento de los enfrentamientos militares "sería algo absurdo porque destruiría las economías de los dos países". De manera objetiva, "no hay una solución militar al problema", aseguró Mocayo.
Una nueva guerra, trás la última librada en 1995, "sólo exacerbaría pasiones y revanchismo", previno.
La máxima autoridad militar de Ecuador deploró la posibilidad de una carrera armamentista porque "es lo que menos se necesita en América Latina".
El levantamiento del embargo sobre la venta de armas de Estados Unidos a América Latina, anunciado por Washington a comienzos de este mes, sólo "tiene un efecto secundario", estimó Moncayo.
"Hay que reconocer -explicó- que otros mercados de armas han estado abiertos" a la región mientras regía la veda estadounidense.
Moncayo citó el ejemplo de las naciones que fueron miembros de la ex Unión Soviética "donde se ha provisto Perú, por ejemplo, de aviones MIG29", comprados a Belarús.
El militar ecuatoriano dedujo que "es esa compra la que ha venido a crear un desequilibrio tecnológico y a dar una gran capacidad ofensiva a una de las fuerzas armadas".
El jefe castrense agregó que "obviamente" ya Chile habla de la adquisición de aviones F16 o Mirage u otros de ese tipo que están a la par con el MIG29, lo cual debe preocupar a su vecina Argentina.
"Así es como se produce la dinámica de las carreras armamentistas", comentó a IPS.
"No se si en ese sentido, para que cualquier adquisición que haga Chile no se perciba como una amenaza, es que se habla de esta relación privilegiada de alianza de Argentina con Estados Unidos", observó.
Moncayo aludía a la posibilidad de que Washington otorgue a Buenos Aires la condición de aliado principal no miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.
La iniciativa estadounidense, recibida con aprensión en Chile, mereció críticas en otras capitales sudamericanas porque se la interpretó como un recurso para debilitar al bloque del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).
El militar ecuatoriano, que regresa este fin de semana a su país, defendió la participación de las fuerzas armadas en la lucha contra el narcotráfico.
A pesar de la caída del muro de Berlín y del desmembramiento de la Unión Soviética, dijo, todavía hay sectores que mantienen una guerra subversiva basada en la ideología marxista y con auspicio económico del narcotráfico. (FIN/IPS/pc/dg/ip-if/97


