El sector privado de la comunidad internacional, impulsado por el afán de lucro, invierte miles de millones de dólares en las pujantes economías de Asia pero ignora las naciones más pobres de Africa subsahariana.
"Esta situación provoca problemas importantes para la política de desarrollo", dijo el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan.
Annan, nacido en Ghana, está desconforme con la desigual distribución de la inversión privada entre los países en desarrollo que ignora a los países africanos, los más necesitados de capital. Esta situación "tiende a beneficiar a algunas naciones y a dejar a otras de lado", se quejó.
La inversión extranjera directa en países en desarrollo ascendió a 244.000 millones de dólares en 1996, de acuerdo con las últimas cifras divulgadas por el foro mundial. De esa cifra, más de 48.000 millones se destinaron a Asia mientras Africa recibió apenas 2.600 millones.
Los más perjudicados son los 48 países menos desarrollados del mundo (PMD), de los cuales 33 se encuentran en Africa. Los 48 estados, con ingresos anuales por habitante inferiores a 700 dólares en promedio, sólo atrajeron uno por ciento de la inversión extranjera directa.
Un tercio de los 48 PMD padece conflictos políticos, incluyendo a Afganistán, Angola, Burundi, Camboya, Etiopía, Haití, Liberia, Mozambique, Ruanda, Sierra Leona, Somalia y Sudán.
Un informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, con sede en Ginebra, divulgado a principios de año, sostiene que las corrientes de inversión hacia Africa siguen siendo mínimas por varias razones.
Entre los motivos de la escasa inversión se encuentran mercados pequeños, infraestructuras mediocres, mano de obra no calificada, grandes niveles de deuda externa y una percepción internacional negativa del continente.
Si el sector privado sigue evitando a Africa, advirtió Annan, los donantes tendrán que tener más cuidado al destinar la ayuda oficial para el desarrollo. "Al haber menos dinero disponible para la asistencia, se debe cuidar más que se utilice con buen fin", aseguró.
Annan señaló que las naciones en desarrollo están realizando cambios políticos e institucionales para atraer capitales privados y crear un "ambiente viable" para la inversión.
"A menudo, la asistencia al desarrollo puede ser clave para crear dicho ambiente. En otras palabras, una cuidadosa elección del destino de la ayuda oficial al desarrollo puede ser un instrumento eficaz para atraer capitales de inversión", arguyó el secretario general.
Africa es el continente que más ayuda recibe de la ONU. De los 4.800 millones de dólares que la organización mundial donó en 1995, Africa recibió 1.700 millones.
"El propósito de la asistencia es fortalecer la capacidad de los países más débiles para participar con eficacia en la economía mundial", aseguró Annan.
El secretario general agregó que una de sus mayores prioridades es crear una nueva asociación para el desarrollo entre la ONU y el sector privado.
Carol Bellamy, directora ejecutiva de UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia), afirmó que la inversión privada y la financiación son absolutamente vitales para que los países más pobres salgan de la pobreza.
"Pero (los países pobres) no pueden atraer al sector privado sin asistencia oficial para el desarrollo. Esta no sólo ayuda a los estados a soportar las dolorosas reformas económicas, sino que los habilita a crear la infraestructura social y económica vital para el desarrollo", manifestó.
A pesar de que la cantidad de personas con ingresos menores de un dólar por día crece constantemente, la ayuda destinada a los países en desarrollo disminuyó de 58.900 millones de dólares en 1995 a 55.100 millones en 1996.
Sólo Dinamarca, Holanda, Noruega y Suecia cumplieron o sobrepasaron en 1996 la meta fijada por la ONU de que cada país industrializado destine 0,7 por ciento del producto interno bruto a la ayuda oficial al desarrollo.
En la cumbre del Foro Económico Mundial realizada en Zimbabwe en mayo, 12 países de la Comunidad de Desarrollo de Africa Austral (SADC) acordaron ofrecer mayores incentivos para atraer la inversión extranjera a la región.
"No nos importa quién nos compre las minas mientras produzcan dinero y contribuyan con las arcas del Estado", declaró el presidente de Zambia, Frederick Chiluba, cuyo gobierno privatizó con éxito unas 145 compañías estatales.
En 1995, los 12 países de SADC -Angola, Botswana, Lesotho, Malawi, Mauricio, Mozambique, Namibia, Sudáfrica, Swazilandia, Tanzania, Zambia y Zimbabwe- atrajeron un promedio de 90 millones de dólares cada uno en inversiones extranjeras, frente a unos 2.000 millones en Perú, 4.500 millones en Hungría y 7.000 millones en Singapur.
"Estas cifras indican la existencia de una grave barrera", señaló David Robins, vicepresidente ejecutivo del Union Bank, de Suiza, uno de los participantes del Foro Económico Mundial. (FIN/IPS/tra-en/td/mk/aq-ml/dv-if/97


