El Programa Mundial de Alimentos de la ONU advirtió que decenas de miles de habitantes de Burundi que viven en campamentos dentro del país carecen de alimentos básicos para hacer frente a la desnutrición y enfermedades mortales.
En una declaración enviada a IPS este viernes, el PMA dijo que equipos que evalúan los campamentos informaron sobre claras señales de desnutrición predominan entre la gente.
En muchos campos, las personas tienen el acceso restringido a sus tierras, han perdido dos o tres cosechas, y dependen de la alimentación de emergencia del PMA, explicó Benoit Thiry, presidente de programas en Burundi de la agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Unos 600.000 burundianos viven lejos de sus hogares en unos 250 campamentos en todo el país. Más de la mitad viven en campamentos de "reagrupación", a los cuales el gobierno de Burundi se refiere como "asentamientos protegidos".
Otros 300.000 son desplazados, quienes fueron llevados a los campamentos a causa de combates en sus villas o regresaron recientemente al país desde campamentos de refugiados y debido a la inseguridad no pueden retornar al país.
Luc Rukingama, ministro de Relaciones Exteriores y Cooperación de Burundi, dijo a los periodistas este viernes que los desplazados huyeron de sus hogares a causa de la presencia de grupos rebeldes.
"El gobierno no ha jugado ningún papel en su desplazamiento. Lo que hemos hecho es ofrecerles transporte y trasladarlos a asentamientos protegidos", explicó.
Rukingama acusó a agencias de ayuda que operan en Burundi de distribuir alimentos sólo a grupos "selectos" de desplazados, aunque no dio entró en detalles.
La mayoría de los desplazados pertenece al grupo étnico hutu, que representa alrededor de 85 por ciento de los 5,6 millones de habitantes de Burundi.
Los desplazamientos se desataron con el asesinato del primer presidente hutu de Burundi, Melchior Ndadaye, en un fracasado intento de golpe de Estado de grupos tutsi contra su gobierno del Frente para la Democracia en Burundi (FRODEBU) en 1993. Alrededor de 150.000 personas murieron en la guerra étnica desde entonces.
Los tutsis, que controlan las instituciones políticas y militares del país, consitituyen 14 por ciento de la población.
Desde 1993, el ejército dominado por los tutsis lucha contra grupos rebeldes hutu, entre ellos el Consejo Nacional para la Defensa de la Democracia (CNDD).
En su declaración, el PMA destaca que las evaluaciones recientes sobre seguridad alimentaria en siete provincias indicaron que las poblaciones más afectadas viven en campos de reagrupación.
Estos campamentos ad hoc están ubicados en áreas remotas donde la gente tiene acceso limitado a la tierra y los cultivos. La mayoría tiene fuentes inadecuadas de agua, malas instalaciones sanitarias y escasa asistencia médica.
Los índices de desnutrición son más agudos en las provincias de Karuzi, Babanza y Kayanza.
El PMA señaló que organizaciones no gubernamentales (ONG) médicas en las tres provincias solicitaron a la agencia mayor cantidad de alimentos para el creciente número de personas que llegan a sus clínicas.
La agencia anunció que duplicó su ayuda de emergencia para los próximos cinco meses, entregando 21.000 toneladas de alimentos a 280.000 de los grupos más vulnerables de desplazados y reagrupados.
Rukingama dijo que el gobierno del mayor Pierre Buyoya se comprometió a resolver el conflicto en Burundi, de modo que los desplazados puedan retornar a sus villas.
La última ronda de conversaciones de paz entre las fuerzas beligerantes de Burundi tendrá lugar en Arusha, Tanzania, el 25 de agosto. (FIN/IPS/tra-en/mn/pm/lp/dv-pr/97


