La gigante del petróleo de Estados Unidos Unocal intenta lograr un acuerdo entre facciones en guerra en Afganistán para respaldar la construcción de un oleoducto de 2.500 millones de dólares a través del país de Asia Central, mientras los misiles caen sobre varias de sus ciudades.
Los combates son intensos en el norte de Kabul, entre unidades de las milicias Talibán y fuerzas de la coalición Alianza del Norte, pero Unocal intenta aliviar los temores de los financistas, afirmando que el proyecto es viable.
Unocal ha intentado ganar la lealtad de las partes en Afganistán con un arsenal de regalos poco convencionales, incluyendo medicinas, máquinas de fax y generadores.
Algunos obsequios, no obstante, sólo fueron recibidos por Talibán, milicias fundamentalistas que controlan Kabul y han sido foco de la condena internacional por su violencia contra las mujeres y los castigos a los inconformistas.
El portavoz de Unocal Terry Convington confirmó que, para facilitar las conversaciones con Talibán, una delegación de Unocal y su socio saudita Delta Oil presentaron a líderes de Talibán una máquina de fax y un generador, durante una visita al sur de Afganistán.
La empresa no ha hecho donaciones similares a facciones en el norte del país.
Es común que la compañía "entregue ayuda humanitaria en el país en que trabaja", dijo Covington. Los funcionarios de la empresa a menudo dejan "cosas que la gente puede utilizar" y la empresa regala objetos con su logotipo, como discos voladores, sombreros y camisetas. "Así es como hacemos negocios", señaló el portavoz.
Los poco usuales regalos a las facciones en guerra en Afganistán llegan en un momento crucial para Unocal y el país, asolado por la guerra.
Afganistán se encuentra en el centro de un cambio sísmico en la política regional que podría reestructurar las alianzas en Asia Central y establecer la dependencia económica de países del área.
Debajo de Turkmenistán y hacia el norte se encuentra el depósito de gas natural de Daultabad, la tercera reserva de gas del mundo. El país también tiene unos 47.000 millones de barriles de petróleo crudo, alrededor de la mitad que Kuwait.
Más al norte, los amplios depósitos de Uzbekistán, Kazajstán y Azerbaiján son leyendas en la industria del petróleo.
Con su socia Delta Oil, Unocal planifica trasladar gas natural desde Turkmenistán por casi 1.600 kilómetros a través de Afganistán y hacia Pakistán.
El consorcio Delta-Unocal también tiene planes de construir otro ducto para trasladar hasta un millón de barriles diarios de petróleo hacia puertos de aguas cálidas, desde donde el crudo podría transportarse a Occidente.
Pero la larga guerra civil en Afganistán cuestiona el futuro del proyecto. Cuando el gobierno del presidente Burhanuddin Rabbani en Kabul cayó en manos de fuerzas de Talibán en otoño (boreal), pareció que la victoria de Talibán era inminente tras una campaña de dos años y medio en la cual Talibán capturó alrededor de dos tercios de Afganistán.
Las milicias Talibán, musulmanes sunitas cuyos seguidores en general provienen del brazo durrani del grupo pushtún, han sido duramente criticadas por la violencia contra la mujer, las minorías étnicas y quienes resisten sus estrictos códigos de vestimenta y conducta.
El mes pasado Amnistía Internacional informó que Talibán detuvo y torturó a unas 2.000 personas de las minorías tajik y hazara, y según Human Rights Watch, Talibán practica un "apartheid de género".
Las mujeres tienen prohibida la educación y el acceso a otras instituciones públicas. Por infracciones como pintarse las uñas, se las castiga con amputaciones y golpizas públicas.
Los asesinatos indiscriminados, las palizas y las ejecuciones sumarias de hombres y mujeres son comunes en territorios bajo control de Talibán, según informes.
La lucha entre Talibán y la Alianza del Norte, la cual tiene lazos con Irán y Rusia, se produjo nuevamente el mes pasado, cuando fuerzas lideradas por Ahmed Shah Masood y el general Abdul Malik capturaron pasos montañosos al norte de Kabul.
Talibán perdió entre 2.000 y 3.000 combatientes experimentados, y Masood afirma que sus fuerzas tomarán Kabul de un momento a otro.
A pesar de estos hechos, Unocal y Delta firmaron en julio un acuerdo con Turkmenistán y Pakistán para iniciar el proyecto en 1998, aunque habían declarado con anterioridad que los inversores no respaldarían el proyecto hasta que llegara la paz y Afganistán tuviera un gobierno representativo.
La confianza de Unocal es desmentida por el hecho de que Talibán no comprometió su respaldo al proyecto de la compañía o de la competidora argentina Bridas, que planifica construir un oleoducto paralelo.
Unocal dice tener una posición de "estricta neutralidad política" en la guerra civil. No obstante Chris Taggart, vicepresidente ejecutivo de Unocal Turkmenistán, fue blanco de duras críticas en octubre, cuando califió los avances militares de Talibán como "un paso adelante".
Estados Unidos, que podría sacar grandes ventajas de países ricos en petróleo en la región, adoptó una actitud discreta. Aunque aún reconoce al gobierno de Rabbani, Washington no tomó posición en la guerra civil.
Un funcionario de la oficina de asuntos regionales del Departamento de Estado cree que Unocal está haciendo lo mismo.
"Unocal sabe que la forma de lograr el proyecto no es que sus propios hombres salgan a conquistar el país", dijo el funcionario.
Lo que la empresa necesita "es un gobierno responsable de todos los afganos. El poder puede salir de un fusil, pero como oleoducto no puede continuar durante décadas apoyado sólo en la fuerza", agregó. (FIN/IPS/tra-en/te/mk/lp/if-ip/97


