COMUNICACIONES: Llega la revolución del sistema móvil satelital

Ya están disponibles en el mercado la tecnología y los capitales para colocar en órbita terrestre constelaciones enteras de satélites que revolucionarán las comunicaciones móviles personales y sacudirán a la economía mundial.

Pero para que arranque el negocio, estimado en miles de millones de dólares, falta el consentimiento de los estados que detentan la soberanía sobre el espacio por donde circulan los satélites y las señales que retransmiten.

Para discutir ese detalle se realizará en Ginebra, desde el lunes próximo, una sesión de tres días del Foro Mundial de Política de las Telecomunicaciones, convocado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

La empresa consiste en emplear las tecnologías más modernas para montar Sistemas Mundiales de Comunicaciones Móviles Personales, conocidos por las siglas en inglés GMPCS, que llevarían la telefonía celular, el facsímil y la transmisión de datos a los rincones más remotos del planeta.

Los GMPCS funcionarán a través de una nueva variedad de satélites que se desplazarán en sus órbitas (no geoestacionarios) ubicadas más cerca de la Tierra.

En los últimos 30 años, las comunicaciones internacionales han empleado un tipo de satélites fijos (geoestacionarios) ubicados a elevada altitud, de unos 36.000 kilómetros.

Desde esas alturas, las señales rebotan con retraso, una característica que conspira contra el uso de pequeñas terminales manuales, como el teléfono.

La elevación también reduce la calidad de la señal y obliga al empleo de transmisores y receptores poderosos, lo que es prácticamente imposible en unidades de tamaño bolsillo.

Otro obstáculo surge del grado de inclinación de la órbita satelital, que determina a veces el bloqueo de las señales por accidentes topográficos o aún por edificios.

Los GMPCS vienen a colmar esos vacíos mediante el uso de satélites de tecnología avanzada, no geoestacionarios, que responden a las siglas inglesas LEO, de órbita inferior, o MEO, de órbita media, ubicados a altitudes que oscilan entre 700 y 10.000 kilómetros.

El sistema ofrecerá una cobertura global de telecomunicaciones a través de una constelación de satélites que se moverán alrededor del planeta, intercambiarán señales entre ellos o las derivarán a estaciones terrenas.

Ya existen cinco grandes consorcios transnacionales integrados para explotar los nuevos sistemas que llevarán las comunicaciones mundiales a las regiones rurales que hasta ahora desconocen incluso las antiguas redes alámbricas de cobre.

Pero esos grupos, que planean invertir desde los 2.200 millones de dólares de Globalstar a los 9.000 millones de Teledesic, reclaman a los gobiernos reglas del juego claras antes de emprender el negocio.

Las compañías recuerdan que los nuevos sistemas de satélites llevarán las telecomunicaciones hasta áreas remotas y tambien a las comunidades que, por razones económicas o geográficas, no tienen acceso a líneas telefónicas fijas.

La telefonía celular -sostienen- aportó enormes beneficios a los países en desarrollo por su capacidad de establecer una infraestructura de comunicaciones confiable sin la necesidad de inversiones cuantiosas para instalación y mantenimiento de una gran red alámbrica.

Sin embargo, el usuario del teléfono móvil sólo puede ser alcanzado cuando se encuentra dentro del radio de una célula de telefonía móvil.

Por otra parte, en muchos países las redes celulares no ofrecen cobertura total, lo que significa que en ciertos lugares el teléfono móvil no funciona.

Las dos deficiencias se observan especialmente en zonas remotas de baja densidad de población, donde no resulta rentable la instalación de equipos para el funcionamiento de la red celular.

En cambio, el sistema de satélites móviles puede extender el beneficio de las comunicaciones a numerosas comunidades.

Un estudio de la UIT sostuvo que un ejecutivo usuario, ubicado en una aldea distante de los centros urbanos de China, podría hablar a través de ese sistema con un colega de París y también enviar un facsímil a Moscú desde su computadora portátil.

Las perspectivas de los proyectos parecen brillantes no sólo en el plano tecnológico sino también en el financiero.

Max Leroux, director gerente del grupo Odyssey, evaluó que en el 2010, el mercado de los sistemas móviles se compondrá de unos 40 millones de abonados. "Con esas dimensiones se sostendrán cómodamente los consorcios proyectados", afirmó.

Odyssey proyecta disponer de 12 satélites en el año 2000, con una capacidad para 10 millones de abonados y una expectativa de consumo de 100 minutos mensuales por cada suscriptor, a una tarifa que ahora estima en menos de un dólar por minuto.

Un negocio tan prometedor requiere seguridades jurídicas para ahuyentar riesgos y eso es lo que los grandes consorcios reclaman a los gobiernos.

La UIT indicó que las regulaciones de los países desarrollados no presentan dificultades para las empresas que explotarán los GMPCS.

En cambio, los países en desarrollo expresaron preocupaciones porque los costos potenciales o "las amenazas a la soberanía" pueden eliminar los eventuales beneficios.

Los países del Sur muestran inquietud porque el nuevo sistema de explotación de satélites es de propiedad privada, a diferencia del régimen anterior controlado por los estados.

En la Conferencia Regional Africana de Desarrollo de las Telecomunicaciones realizada en mayo pasado, en Abidján, se manifestaron temores por la complejidad del nuevo sistema.

"Será prácticamente imposible conocer si un cliente está utilizando un terminal en el propio país", se argumentó.

Los representantes africanos puntualizaron inquietud por los mecanismos internacionales de liquidación con el nuevo sistema y temen que se produzca una alteración drástica de las tasas de distribución, que representan una fuente importante de ingresos.

Además de Odyssey, asociada con TRW INC. y Teleglobe INC., también participa en el proyecto el grupo Globalstar, integrado entre otros por France Telecom, Daimler-Benz Aerospace, Finmeccanica, Alcatel, Alenia y Hyuundai.

El grupo ICO Global Communications, está formado por empresas de telecomunicaciones de países como Cuba, Rusia, Brasil, Alemania, Países Bajos, Argentina, Chipre, Grecia, Israel, Kuwait, Suiza, Japón, Corea (junto con Samsung Electronics), Malasia, Sudafrica, Pakistán, Filipinas, México y España.

En el consorcio Orbcomm figuran Orbital Sciences Corp y Teleglobe Inc.

El Grupo Iridium integra a China Great Wall Industry Corporation, Iridium Africa Corp., Iridium Canada, Iridium India Telecom, Iridium Middle East, Iridium SudAmerica Corp., Khrunichev State Research, Korea Mobile Telecom, Lockheed Martin, Motorola, Nippojn Iridium, Thai Satellite y Vebacom. (FIN/IPS/pc/dg/cr- ct/96

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