La disolución del parlamento y el llamado a elecciones anticipadas del primer ministro de Tailandia, Banharn Silpa-archa, asestó un golpe inesperado a sus aliados políticos, quienes lo habían obligado a renunciar, mientras deja espacio a cambios políticos y económicos.
Pero el anuncio de la realización de elecciones generales el 17 de noviembre hecho en la noche de este viernes, fue bien recibido por un público desilusionado por la corrupción y la mala gestión del gobierno y por empresarios ansiosos por ver a un nuevo equipo al frente de economía.
En un espacio televisivo, Banharn dijo que la confusión habría escalado si su coalición hubiera formado un nuevo gobierno. "Si dejo la situación tal como está, habrá más problemas, agravando la falta de confianza en el proceso político", sostuvo.
Exactamente una semana atrás, el primer ministro, amenazado por la posibilidad de que el parlamento le negara el voto de confianza, anunció que renunciaría siete días después que tres bloques de su coalición de seis partidos declararan que no lo respaldarían.
Se esperaba que el ministro de Defensa, Chavaolit Youngchaiyudh, socio de coalición de Banharn, lo sucedería en la jefatura de gobierno.
Pero Banharn puso fin a las aspiraciones de Chavaolit jugando la última carta y llamando a nuevas elecciones.
La disolución de la Cámara de Representantes, de 391 escaños, se produjo 14 meses después de la elección del gobierno de coalición, el cual nunca logró superar la presión de la inestabilidad económica y las acusaciones de corrupción.
Banharn permanecerá como primer ministro interino, mientras en el gabinete deberán llenarse varias vacantes de cargos dejados por el minoritario Partido Palang Dharma (PDP) al abandonar el gobierno en agosto.
Durante la última semana, los integrantes de la coalición especularon sobre el nombre del siguiente primer ministro. Banharn pareció buscar el apoyo del secretario general del Partido Chart Thai, Pramarn Adireksarn, para asumir la jefatura de gobierno y bloquear el intento de alcanzar el poder de Chavaolit.
Pero este viernes Banharn reunió a sus socios de coalición en la Casa de Gobierno para informar sobre su decisión, vengándose de quienes una semana atrás lo acorralaron ante cámaras de televisión para hacerle anunciar que renunciaría.
"Banharn tomó medidas muy egoístas mientras sus socios estaban en una situación de desventaja", dijo el secretario de Chavaolit, Bunchong Veesommai.
Todo indica que la medida resultará en un nuevo alineamiento político de Tailandia, mientras hay grandes posibilidades de que el Partido Chart Thai de Banharn se divida en varias fracciones.
La oposición es actualmente liderada por el Partido Democrático de Chuan Leekpai, quien según los analistas tiene grandes posibilidades de encabezar el próximo gobierno.
Una tenaz campaña opositora acosó a Banharn, acusándolo de mal manejo de la economía, la cual comenzó a tambalearse durante su gestión, pese a ser una de las más prósperas del este de Asia.
El mercado de valores atraviesa el tercer año de baja actividad, la corrupción entre funcionarios de gobierno es alevosa y proyectos clave de infraestructura se han retrasado.
Sanoh Thiethong, líder de fracción y ministro de salud, acusó a Banharn de incumplir su palabra, bajo la cual se había comprometido a designar a Chavaolit.
Los empresarios hubieran preferido ver el parlamento disuelto para dar paso a nuevas elecciones, en lugar de que las riendas del poder quedaran en manos de políticos en carrera por el puesto de primer ministro.
Los inversores extranjeros, especialmente, buscaban nuevas caras con mejores credenciales económicas que pudieran revitalizar la economía. (FIN/IPS/tra-en/rc/pd/ral/lp/ip/96


