El dolor que martiriza a enfermos de cáncer puede y debe evitarse con la combinación de métodos farmacológicos y de técnicas sencillas y alternativas, según un investigador cubano.
"El dolor no es una parte inevitable del cáncer como muchos creen. Mucho sufrimiento asociado al dolor puede evitarse", aseguró al oficialista diario Granma el doctor en ciencias psicológicas Jorge Grau Abalo.
Abalo, investigador del Instituto de Oncología y Radiobiología de La Habana, afirmó que 90 por ciento de los pacientes pueden controlar adecuadamente el sufrimiento si se cumplen determinadas normas de tratamiento.
El dolor es muy intenso sólo en 30 por ciento de los enfermos con neoplasias malignas y la periodicidad varía, se agudiza o no, en función de las crisis y del crecimiento, propagación o infiltración del tumor, explicó el experto.
"No hay que aguantar dolor, ni esperar a tener dolor severo para controlarlo", afirmó Abalo, e insistió en "cambiar la actitud hacia el dolor en los pacientes de cáncer".
Los enfermos de cáncer sólo logran alivio a su sufrimiento con el uso de morfina, que anuncia la inminencia de la muerte o lleva a la adicción.
Sin embargo, fuentes científicas aseguran que ya pasaron los tiempos en que era imposible evitar el avance de un tumor maligno y el cáncer no siempre resulta incurable.
Fuentes del Programa Latinoamericano para el Cáncer aseguran que "en la actualidad, el cáncer es prevenible y también curable prácticamente en un ciento por ciento (de los casos) cuando se diagnostica en sus estadios iniciales".
El programa, que alcanza 18 países de la región, pretende disminuir la incidencia de tumores malignos y la mortalidad por cáncer mediante una eficaz información y educación orientada a eliminar riesgos vinculados a factores ocupacionales, ambientales y a hábitos de vida.
Ricardo Alba, ingeniero español que dirige el proyecto, aseguró en La Habana que la aplicación de medidas preventivas puede eliminar las causas de 75 u 80 por ciento de los casos de cáncer.
Entre las medidas preventivas se citan el comportamiento sexual sano, la dieta rica en legumbres, verduras y cereales, no fumar ni abusar del alcohol, establecer medidas de seguridad laborales cuando se manipulan agentes cancerígenos y evitar la exposición excesiva al sol.
Así mismo, existen técnicas para la detcción precoz de muchos tipos de cáncer como el de mama, piel, útero, pulmón y colon que, según los científicos, pueden contribuir a la disminución de mortalidad por estas causas.
"Sólo en Cuba, una de cada siete personas muere víctima de la enfermedad", pese a la presencia de medidas de prevención, alertó José Antonio de la Osa, especialista en temas de salud del diario Granma.
Los tumores malignos son la segunda causa de muerte en Cuba, después de las enfermedades del corazón, a pesar de la masiva aplicación de técnicas de detección precoz de cáncer de mama y útero.
La población cubana creció de 8,5 millones en 1970 a 11 millones este año y la mortalidad por tumores malignos cada 100.000 habitantes se elevó de 98,9 en 1970, a 166,7 en 1980 y a 200,8 en 1995, según datos aún provisionales.
"Quienes no tienen dolor comen, duermen y descansan mejor, tienen menos temor y tristeza, disfrutan más de la compañía de los demás, son más eficacez en la lucha contra la enfermedad", dijo Abalo.
Además de tener un componente orgánico, el sufrimiento se asocia a experiencias subjetivas, con altos componentes psíquicos que implican pensamientos, conductas y emociones variables según el paciente.
A los tratamientos más conocidos del dolor de cáncer pueden sumarse con gran éxito la acupuntura, ejercicio de relajación y la hipnosis, y determinadas formas de fisioterapia y psicoterapia.
El tratamiento del dolor causado por el desarrollo de tumores malignos suele comenzar con analgésicos no narcóticos y, en caso de que persista, se continúa con narcóticos débiles, como la codeína, para pasar por fin a la morfina.
Los expertos se inclinan cada vez más por la medicina alternativa o tradicional combinadas con métodos farmacológicos y con la cirugía, la radioterapia y procedimientos neuroquirúrgicos.
"No siempre el dolor está relacionado con el cáncer", ni tampoco se debe "esperar a que aparezca para tratarlo", señaló Abalo. (FIN/IPS/da/ff/he/96


