Productos cancerígenos contaminan las fuentes de agua potable de las dos mayores ciudades de Brasil, Sao Paulo y Río de Janeiro, segun denuncias difundidas hoy.
El río Paraíba do Sul, que abastece Rio de Janeiro, está contaminado con benzopireno, un desecho del carbón utilizado en industrias siderúrgicas y metalúrgicas. En consecuencia, los peces ya presentan tumores y deformaciones que indican cambios genéticos.
En la parte más contaminada del río, la presencia de la substancia cancerígena supera 4.200 veces el nivel permitido por las normas ambientales del país, concluyó un estudio de la Comisión de Defensa del Medio Ambiente de la Asamblea Legislativa provincial.
Los médicos y químicos que realizaron la investigación no comprobaron la presencia del benzopireno en las aguas tratadas que se suministran a la población de Río de Janeiro, de acuerdo con la información difundida por el diario O Globo.
Pero los mismos expertos advirtieron que la amenaza es grave, ya que ese y varios otros productos tóxicos fueron encontrados muy cerca de los puntos de captación de aguas.
El Paraiba do Sul provee 80 por ciento del agua utilizada por la población del estado de Rio de Janeiro. "Está podrido y sus peces tienen cáncer", las autoridades no monitorean la calidad de sus aguas y las industrias siguen vertiendo allí sus desechos, señaló el diputado Carlos Minc, presidente de la comisión de la legislatura.
En Sao Paulo, la amenaza es el ascarel, un lubricante utilizado en equipos de distribución de electricidad, que también es fuente de cancer, a través de alimentos y agua contaminada.
La empresa estatal de energía Eletropaulo mantiene 1.500 toneladas de equipos con ascarel a 300 metros de la presa Billings, mayor reserva de agua de la región metropolitana de Sao Paulo.
El producto está almacenado hace 13 años, según el diario Folha de Sao Paulo, y las primeras 200 toneladas serán quemadas en hornos especiales de Río de Janeiro en los próximos dias.
Electropaulo aseguró que el almacenaje se hace adecuadamente, pero admitió la posibilidad de "pequenos escapes".
El ascarel depositado en la periferia de Rio de Janeiro ya provocó accidentes y por lo menos la muerte en julio de una niña recién nacida, denunciaron ambientalistas locales. (FIN/IPS/mo/ff/he en/96


