La caída de la capital de Afganistán ante la milicia musulmana Talibán, este viernes, envió señales de alarma a las inestables regiones del sur y centro de Asia, y es considerada un enorme logro estratégico para Pakistán.
Este sábado el diario en inglés de Nueva Delhi "The Pioneer", haciéndose eco de la opinión unámime de los medios, dijo que "el logro de los conquistadores de Kabul no habría sido posible si no hubieran estado respaldados por Islamabad, moralmente y de otras formas".
Los partidos políticos indios comparten este punto de vista, y expresaron su preocupación ante la seguridad de India tras la toma de Kabul.
India, que durante largo tiempo consideró a Aganistán su aliado, se recupera del trauma del desplazamiento del gobierno de Burhanuddin Rabbani y el ahorcamiento del ex presidente afgano Mohamed Najibullah por los nuevos gobernantes de Kabul, tras sacarlo a la fuerza de un edificio de las Naciones Unidas donde se refugiaba desde abril de 1992.
Los fundamentalistas Talibán, originalmente una milicia de estudiantes islámicos, derrocaron este viernes la débil resistencia del gobierno de Rabbani tras una ofensiva de dos días, e impusieron en Kabul la sharia, o ley islámica.
Este sábado Talibán tomó la ciudad de Charikar, capital de la provincia del norte, donde las fuerzas de Rabbani fijaron la línea de defensa.
No obstante, Nueva Delhi, que en el pasado acusó a su archienemigo Pakistán de armar y entrenar a Talibán, evitó comentarios sobre la situación en Kabul, mientras el canciller, Salman Haider, dijo que "debemos esperar y ver cómo se desarrollan los acontecimientos".
Islamabad ha negado repetidamente esta acusación del gobierno de Rabbani, afirmando que Talibán es únicamente un fenómeno afgano y que no toma partido en la guerra civil en Afganistán.
Pero quienes acusan a Islamabad de respaldar a Talibán obtuvieron otro argumento cuando recientemente el influyente ministro del Interior de Pakistán, Naseerullah Babar, admitió que la misión de Talibán seguía el punto de vista de Pakistán sobre Afganistán.
Un líder de la oposición pakistaní declaró en el pasado que Talibán es la creación de las agencias de inteligencia de Pakistán, Irán y Arabia Saudita.
Informaciones de este sábado indicaron que una delegación planifica visitar Kabul para entablar un diálogo.
La victoria de Talibán tiene serias implicancias para la insurgencia en la región de Cachemira, que lleva siete años. Nueva Delhi acusa a agencias de inteligencia pakistaníes de respaldar a militantes de Cachemira.
Habiendo asegurado su flanco noroeste en Afganistán, Islamabad se verá ahora estimulada a avanzar en Cachemira, estiman analistas.
"Con Afganistán y Asia central como su potencial patio trasero y esfera de influencia, el ejército pakistaní podría volverse más aventurero en India, en particular en Cachemira", dijo C. Rajamohan, editor de asuntos estratégicos del diario en inglés "The Hindu".
La victoria de Talibán también profundizará los intereses estratégicos y económicos de Estados Unidos en Asia central, e hizo factible el objetivo de Washington de evitar Irán para el transporte de petróleo y gas natural del Centro de Asia al mundo exterior.
Empresas petroleras estadounidenses planificaron la construcción de gasoductos desde Turkmenistán hacia Pakistán a través de Afganistán.
De pronto, Afaganistán recuperó su importancia estratégica. Con el gobienro en Teherán considerado hostil a los intereses multidimensionales de Estados Unidos en Asia Central, "aparentemente Washington está dispuesto a utilizar la ruta desde Pakistán a través de Afganistán para ganar acceso a los repúblicas de Asia central", señaló el ex diplomático indio A.R Deo.
La toma de Talibán en Kabul plantea serias preocupaciones a Rusia, debido a que expuso a Moscú a influencias fundamentalistas islámicas en la república de Tajikistán.
Proclamando una misión divina para limpiar a Afganistán de jefes tribales, Talibán impuso a la población los códigos sociales islámicos.
Este sábad0 Talibán prohibió en Kabul a las mujeres salir de sus casas para dirigirse al trabajo, y ordenó que se presenten en público con el rostro completamente cubierto, y vistan una ropa que oculte todo su cuerpo.
La guerra civil en Afganistán tuvo decenas de miles de víctimas en la lucha que estalló después que mujaidines armados por Estados Unidos con ayuda de Pakistán derrotaran al régimen comunista de Kabul en 1992.
Desde entonces Afganistán se convirtió en campo de batalla de grupos étnicos y regionales rivales que combaten por extender sus dominios en la estratégica región de Asia central.
Talibán se enfrenta a los grupos mayoritarios de pushtunes y tajiks, liderados respectivamente por el primer ministro Gulbuddin Hekmatyar y el presidente Rabbani, quienes en mayo unieron fuerzas tras años de hostilidades. (FIN/IPS/tra-en/mu/fn/lp/ip/96


