CUBA: Inusual debate sobre prostitución abre órgano de prensa

El debate sobre la prostitución, uno de los temas tabú del periodismo en Cuba, fue abierto esta semana por el órgano oficial de la Unión de Jóvenes Comunistas, que convocó a los lectores a participar con cartas a la redacción.

La iniciativa, anunciada en su edición de este domingo por el semanario Juventud Rebelde bajo el título "Confesiones de una mujer pública", parece confirmar los pronóstico sobre la apertura de la prensa oficial a ciertos temas escabrosos de la realidad en el país caribeño.

Lo que podría convertirse en una ofensiva oficial contra la prostitución se encuentra entre los resultados de un informe del Buró Político del Partido Comunista sobre la situación política y social en la isla.

El documento, presentado al quinto pleno del Comité Central del Partido Comunista en marzo por el ministro de las Fuerza Armadas Revolucionarias, Raúl Castro, criticó con fuerza un conjunto de fénomenos que coexisten en la realidad cubana e hizo especial énfasis en el resurgimiento del tráfico sexual.

Raúl Castro asoció el auge de la prostitución a la necesidad imperiosa que tuvo el gobierno cubano de acudir al desarrollo del turismo como vía de captación de divisas.

La erradicación de la prostitución como fenómeno social fue uno de los primeros grandes logros que alcanzó la Revolución a principios de la década del 60.

Las 100.000 prostitutas registradas en Cuba en 1959, cuando triunfó el movimiento revolucionario encabezado por el presidente Fidel Castro, recibieron las mismas oportunidades que las demás mujeres para acceder al estudio o a una plaza laboral en igualdad de condiciones que el hombre.

Aunque algunas mujeres aisladas siguieron ejerciendo la prostitución, la ausencia de una necesidad real de prostituirse por motivos económicos redujo el tema a las "cosas del pasado", supuestamente "ajenas al socialismo".

Sin embargo, alrededor de 1973 comenzaron a aparecer en las calles del puerto de La Habana un grupo de mujeres en busca de marinos mercantes que, llegados de países capitalistas, podían satisfacer sus deseos de artículos de consumo.

En la década del 80, en la medida en que se incrementó la afluencia de extranjeros como consecuencia de los planes turísticos, fue aumentando el número de aficionadas y profesionales cuya práctica no es considerada delito en Cuba.

Cálculos oficiales, considerados conservadores por los especialistas, estiman que a fines del año pasado sólo en La Habana operaban unas 6.000 "jineteras" (prostitutas), que sólo aceptaban clientes extranjeros, como garantía de un seguro pago en dólares.

Aunque por el momento no se conocen casos de prostitución infantil, es de dominio público que el comercio sexual dejó de ser un fenómeno exclusivamente femenino y alcanza a la población masculina y homosexual, dispuesta a vender sus favores a turistas.

El ministro de Turismo, Osmany Cienfuegos, afirmó el día 11 que su gobierno adoptó medidas para llevar a la "mínima expresión" la presencia de jineteras en los hoteles destinados al turismo internacional.

Las medidas pretenden restringir, en lo posible, el acceso a instalaciones turísticas a mujeres que, según expresión de Cienfuegos, están "una noche con un turista y otra con otro".

El tema, hasta ahora tratado sólo de forma aislada por la prensa cubana, podría convertirse en polémica pública tras la aparición en Juventud Rebelde de la historia de Hilda, una joven de 18 años que espera el resultado de un examen para saber si fue contagiada con el virus de inmunodefiencia humana (VIH).

"Esta historia sólo tiene de ficción el nombre de la protagonista", dijo la subdirectora del semanario, Rosa Miriam Elizarde, una de los pocos profesionales de la prensa que se ha dedicado a un estudio sistemático de la prostitución en Cuba.

Elizarde cuenta la historia de una joven que fue abandonada por su madre, golpeada por un padre alcohólico y, finalmente, adiestrada y explotada por un proxeneta que en estos momentos se encuentra preso.

Estudios especializados asocian el "jineterismo" a antecedentes en la infancia o adolescencia de desintegración familiar, violencia doméstica, padres autoritarios o demasiado tolerantes y la presencia de algún familiar alcohólico.

"Hilda es víctima dolorosa de graves deformaciones éticas y de una educación precaria", aseguró Elizarde, quien en la primera historia del ciclo anunciado por el órgano de la Unión de Jóvenes Comunistas excluye las necesidades económicas como posible motivo del resurgimiento de la prostitución en Cuba. (FIN/IPS/da/ag/pr/96)

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