
Mujeres bangladesíes en el infierno climático
La aldea bangladesí de Char Nongolia parece un caso perdido: frecuentes ciclones, marejadas, lluvias impredecibles, sequías prolongadas y suelos cada vez más salinos.
La población mundial ya supera los 7.000 millones de personas, y se prevé que llegará a 9.000 millones en 2050. Con este aumento crecen los problemas, entre ellos la incesante presión sobre los recursos naturales y las economías nacionales. La planificación familiar y la promoción de la salud sexual y reproductiva nunca fueron tan importantes en las estrategias nacionales, regionales e internacionales. Lea más en IPS Noticias.

La aldea bangladesí de Char Nongolia parece un caso perdido: frecuentes ciclones, marejadas, lluvias impredecibles, sequías prolongadas y suelos cada vez más salinos.
Militante comunista, activista gay y, con igual intensidad, periodista y bloguero, Francisco Rodríguez colocó en el centro de la polémica cibernética sobre Cuba la necesidad de visualizar a la diversidad sexual en el próximo Censo de Población y Viviendas, previsto
¿Cómo cambia la vida de una mujer pobre de Senegal que compra un refrigerador gracias a un microcrédito? ¿Qué es la Olimpiada Solidaria de Estudio? ¿Cuántas vidas puede salvar en Etiopía una ambulancia preparada para atender partos?
En la cumbre de América del Norte de 2009, el presidente mexicano Felipe Calderón retó a los críticos de su política de seguridad a que presentaran «un solo caso» impune de violación de derechos humanos. Human Rights Watch le respondió
Dos amigos ruandeses conversan en el porche de un popular restaurante de esta ciudad sudafricana. Su amistad no genera suspicacias en este país, pero a ellos les llevó años superar la mutua desconfianza, pues el primero es tutsi y el
Una original campaña liderada por hombres logra el compromiso de miles de congéneres en Argentina para reflexionar sobre los abusos de poder y erradicar la violencia contra las mujeres.
En la mitad de las escuelas secundarias estatales de Argentina, algunas en pueblos recónditos o en islas, cada estudiante y cada profesor o profesora trabaja con su computadora portátil conectada a Internet.
En la aldea de Mbedza, una aislada comunidad rural del sur de Malawi, Fedson Feston, de cuatro meses, sonríe sin saber cuán afortunado es de estar vivo.
En el borde del asentamiento irregular de Old Fadama, en la capital de Ghana, Mariana Sayitou, de 67 años, vende nueces de kola y puñados de frijoles a los transeúntes, a la sombra de un parasol.
Examen de muestras genéticas, tribunales éticos y presión diplomática son las nuevas herramientas que organizaciones de inmigrantes quieren usar para combatir los abusos que padecen los indocumentados en México y Estados Unidos.
«Hay fuertes indicios» de que el asesinato en la Amazonia de Brasil del ambientalista João Chupel está relacionado con las denuncias que realizó dos días antes sobre la explotación ilegal de madera en dos reservas en el norteño estado de
La capital de Tailandia, que se hunde en el agua con ocho millones de personas, está pagando el precio de haber ignorado durante años los alertas sobre su vulnerabilidad climática y la incapacidad de sus saturados cimientos para resistir las
«Aprendí a no tener miedo y a quererme. Antes no quería hablar con las personas porque sentía que me criticaban y que no servía para nada», relató Hilda Tura, de 12 años, beneficiaria del programa Abriendo Oportunidades que apoya el
Aunque Ocupa Wall Street y protestas similares que sacuden a Estados Unidos se han vuelto casi sinónimos de democracia, procesos basados en el consenso y otros símbolos de unidad, el lenguaje y las tácticas que emplean los aíslan de muchas
La frase «Somos el 99 por ciento», acuñada por los manifestantes del neoyorquino parque Zuccotti, es motivo de controversia entre las minorías que conforman el movimiento que cuestiona el sistema capitalista de Estados Unidos, país de una arraigada segregación racial
«Eres libre», «Salga de su sala-celda, su vida vale mucho más que un capítulo de telenovela» y «Sólo use arma para transformarla en arte» son algunas de las decenas de pancartas que cruzan el campamento de «indignados» en esta sudoriental
«Hemos venido andando hasta aquí para decirle a la gente que nos tratan como a los perros. Prefiero que me maten aquí mismo; no sería la primera ni la última muerta», grita Hamuda Bubakar nada más llegar a la Plaza