
Al rescate de las hortalizas feas
Cocinar con verduras sanas, pero de formas antiestéticas según criterio de los supermercados, es una de las muchas formas de reducir el alarmante desperdicio de comida.
Más de 1.000 millones de personas sufren hambre, una cantidad sin precedentes en la historia de la humanidad, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La crisis económica mundial, el cambio climático y las desigualdades de producción y distribución de los alimentos están en la raíz del problema. Las soluciones son complejas y deben adaptarse a cada región, país y comunidad. Algunas en debate son el acceso a los mercados, la adopción de normas internacionales de comercio justo, el intercambio y la transferencia de tecnologías, el uso sustentable de recursos escasos, como la tierra y el agua, las prácticas agrícolas no contaminantes, la promoción del desarrollo campesino y de la agricultura familiar, la aplicación de conocimientos tradicionales y la intervención del Estado.
IPS Noticias aporta esta cobertura especial para comprender las causas locales y mundiales de la crisis alimentaria y sus efectos a largo plazo.

Cocinar con verduras sanas, pero de formas antiestéticas según criterio de los supermercados, es una de las muchas formas de reducir el alarmante desperdicio de comida.

Delegados del gobierno de Juan Manuel Santos y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron el domingo 26 acuerdos sobre la política agraria, un paso importante en las conversaciones de paz que se desarrollan desde hace seis meses

La última propuesta de la FAO, considerar a los insectos como parte del menú para combatir el hambre, repercute con especial énfasis en Colombia y México, dos países con tradición de entomofagia y gran diversidad biológica.

En sitios remotos de Brasil, la población indígena empieza a adueñarse de su derecho a no pasar hambre y descubre que seguridad alimentaria es mucho más que un plato de comida sobre la mesa.

«El ser humano es lo único importante», dice el agrónomo Miguel Ángel Salcines, y luego enumera otros elementos, secundarios a su juicio, que convirtieron al Vivero Alamar en un agronegocio próspero y singular en la deprimida agricultura cubana.

Cuando la cubana Gabriela Blanco cuenta que trabaja en un huerto orgánico y se prepara para estudiar agronomía en la universidad, solo ve caras de asombro.

La particular variación climática que presenta y la combinación de pobreza y una clase media con gran capacidad de consumo hacen de Asia meridional una región complicada para mitigar las consecuencias de eventos meteorológicos extremos.

En el Colegio Gymnasia Herzliya, en esta ciudad de Israel, 20 estudiantes de noveno y décimo grado desarrollan formas simples, baratas y rápidas de resolver el problema de la desnutrición.

El pequeño agricultor Peter Mcharo, de la oriental región tanzana de Morogoro, tiene motivos para estar alegre. Sus campos están sanos y llenos de maíz, aunque pasa menos tiempo trabajándolos.
En el filme estadounidense «Desconocido» («Unknown», 2011), un médico es perseguido por la industria biotecnológica por haber descubierto un maíz resistente a plagas y a la sequía, libre de patentes y que puede ayudar a combatir el hambre. Esas escenas

Está a punto de estallar un nuevo episodio violento entre propietarios de grandes haciendas y campesinos sin tierra en el amazónico estado de Pará, en el norte de Brasil.

Activistas estadounidenses por la alimentación sana están indignados por la revelación de que el Congreso legislativo y el presidente Barack Obama aprobaron una cláusula que impide a la justicia frenar el avance de los productos genéticamente modificados.

A la boliviana Ana Chipana no le gustaba comer quinua cuando era niña. Pero este alimento fue el boleto que la llevó a convertirse en empresaria y a visitar la NASA y la ONU.

Esnart Phiri, viuda y con cinco hijos, durmió varios días seguidos afuera del mercado estatal de venta de maíz de la capital de Malawi, llamado Admarc, para poder conseguir el preciado alimento.

A la boliviana Ana Chipana no le gustaba comer quinua cuando era niña. Pero este alimento fue el boleto que la llevó a convertirse en empresaria y a visitar la NASA y la ONU.

Las iniciativas del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) para trabajar con la población campesina de Colombia en la superación de la pobreza y la mejora de la seguridad alimentaria, pueden ser insumos para el gobierno, que busca abordar uno

Cerca de las cinco de la tarde del 17 de abril de 1996 salió del despacho del entonces gobernador del norteño estado brasileño de Pará, Almir Gabriel, la orden de evacuar a toda costa la carretera PA-150, epicentro de la