El Niño llegará con mucha fuerza a finales de año

GINEBRA – El fenómeno El Niño ya está firmemente establecido y se intensificará hasta convertirse en un episodio muy fuerte durante los próximos meses, aumentando el riesgo de inundaciones, sequías y calor extremo en distintas partes del planeta, advirtió este jueves 3 la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

El Niño se origina con vientos más cálidos sobre el océano Pacífico ecuatorial, central y oriental, lo que altera regímenes de sequías y lluvias en regiones a miles de kilómetros, con impactos notables sobre la producción y la vida de numerosas comunidades.

Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, advirtió de que el fenómeno tiene potencial para asestar “un golpe enorme a comunidades y economías de todo el mundo” en los meses finales del año, y prolongarse durante 2027.

“Ya estamos viendo perturbaciones y devastación causadas por sequías e inundaciones y esperamos que estos impactos aumenten a medida que El Niño se intensifique”, señaló Saulo.

Los pronósticos muestran una probabilidad cercana a 100 % de que el fenómeno persista hasta febrero de 2027, un nivel de certeza sin precedentes en las actualizaciones de la OMM.

Los cambios que puede provocar en los patrones de precipitaciones y temperaturas, y en la circulación atmosférica, conllevan consecuencias para la agricultura, la salud, la energía, los recursos hídricos y la gestión de desastres.

“El Niño está adquiriendo una magnitud extraordinaria ante nuestros ojos. La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se encuentra en aguas desconocidas, y esas aguas se están calentando”, observó por su parte el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres.

Una de las razones en las que se basan los científicos se encuentra en las temperaturas registradas tanto en la superficie como debajo de las aguas del Pacífico tropical.

En la zona central y oriental de esa porción del océano, considerada el corazón de El Niño, las temperaturas de la superficie del mar se encuentran muy por encima del promedio y continúan aumentando.

Uno de los indicadores utilizados para vigilar el fenómeno registró una anomalía media de 1,5 grados Celsius (°C) por encima de lo normal entre mayo y julio de 2026, y la cual llegó a dos grados en julio.

Y entre finales de julio y mediados de agosto, los valores semanales aumentaron todavía más, situándose aproximadamente entre 2,2 °C y 2,6 °C por encima del promedio, una evolución que apunta a una intensificación continuada.

El calentamiento es aún más pronunciado bajo la superficie del océano. En algunas zonas, las temperaturas subsuperficiales superaron en más de ocho grados el promedio durante julio y principios de agosto.

La combinación de estas señales oceánicas con los cambios observados en la atmósfera y la coincidencia entre distintos sistemas internacionales de predicción explican por qué la OMM considera que El Niño persistirá, al menos, hasta comienzos de 2027.

El Niño suele aparecer cada dos a siete años, y dura entre nueve y doce meses. No está causado por el cambio climático, aunque en la actualidad este fenómeno se produce en el contexto de un océano que ha registrado un récord de temperaturas.

La OMM subraya que la intensidad de El Niño no determina por sí sola la gravedad de sus consecuencias en un país determinado. Los efectos cambian según la ubicación y la época del año y pueden verse reforzados, debilitados o modificados por otros factores climáticos en los océanos Índico y Atlántico.

Por ello, los pronósticos regionales y nacionales serán fundamentales para determinar cuáles territorios afrontan mayores riesgos.

Para el periodo comprendido entre septiembre y noviembre de 2026, los modelos indican una mayor probabilidad de temperaturas superiores a lo normal en prácticamente todas las zonas terrestres, acompañadas de patrones de precipitaciones característicos de un episodio fuerte.

 

Ante la excepcional intensidad prevista, la OMM y los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales están reforzando preparativos y sistemas de alerta temprana.

 

Saulo dijo que nunca antes, en los 50 años de historia de la organización, se había puesto en marcha una movilización de esta magnitud junto con los servicios nacionales para responder a un episodio de El Niño.

 

Señaló que contar con pronósticos fiables permite que gobiernos, organismos humanitarios, empresas y comunidades dispongan de tiempo para anticipar los posibles impactos, desde preparar los sistemas sanitarios y gestionar las reservas de agua hasta proteger cultivos o evacuar poblaciones ante amenazas concretas.

 

La OMM prevé actualizar sus previsiones a medida que evolucione el fenómeno, mientras que los servicios meteorológicos nacionales seguirán siendo la principal fuente de alertas oficiales y de información específica para cada territorio.

 

A-E/HM

 

 

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