SAN SALVADOR – Los arrecifes de coral de la región centroamericana y México, al menos los del Pacífico, han logrado resistir los embates de la degradación ambiental y de los fenómenos climáticos que han elevado la temperatura del agua, y son de las pocas zonas coralinas que no muestran el declive experimentado en otras regiones del planeta.
Según el «Estado de los arrecifes de coral del mundo 2025», publicado 31 de agosto, el planeta perdió 9,5 % de su cobertura coralina viva en cuatro décadas.
Sin embargo, de las 10 regiones evaluadas, cuatro no presentan cambio neto, incluido el Pacífico Oriental Tropical, la región que cubre parte de México y las costas del Pacífico centroamericano, pese a ser uno de los ambientes más hostiles del mundo para esos ecosistemas.
«La cobertura total de los arrecifes de coral en el mundo es bastante baja, entonces perder casi el 10 % es un impacto considerable… En el caso específico del Pacífico Oriental Tropical, lo que se ve es que ha resistido bastante”: Johana Segovia.
Esta zona abarca 4,8 millones de kilómetros cuadrados (km²) de océano, pero solo 593 km² de arrecife, 0,2 % del total planetario.
“La cobertura total de los arrecifes de coral en el mundo es bastante baja, entonces perder casi el 10% es un impacto considerable… En el caso específico del Pacífico Oriental Tropical, lo que se ve es que ha resistido bastante”, sostuvo a IPS la investigadora Johana Segovia, de la pública Universidad de El Salvador.
Segovia es, además, coautora del nuevo informe global.
Como bióloga marina, Segovia lleva varios años buceando en las aguas de Los Cóbanos, en la franja costera del oeste de El Salvador, para monitorear el estado de los corales en la zona.
Los Cóbanos, una reserva natural de 22 hectáreas, es hábitat del único arrecife rocoso con crecimiento coralino en El Salvador.

Un esfuerzo global
El reporte “Estado de los arrecifes de coral del mundo 2025” es considerado el más completo jamás realizado. Fue elaborado por la Red Mundial de Monitoreo de Arrecifes de Coral y la Iniciativa Internacional de Arrecifes de Coral.
Ese esfuerzo global reúne 21,1 millones de observaciones, obtenidas en 87 299 muestreos realizados en 36 886 sitios de arrecife de 124 países, con datos del periodo de 1980 a 2024 aportados por 600 miembros de toda la red.
Los sistemas arrecifales prestan servicios vitales para el bienestar humano.
Además de sostener la pesca artesanal y servir como zonas de reproducción y crianza de especies alimenticias, sustentan el turismo recreativo, dijo a IPS el investigador Amílcar Cupul, del Centro Universitario de la Costa, de la Universidad de Guadalajara, en México.
A nivel mundial, dijo, generan unos 3000 millones de dólares anuales. En regiones con amplias barreras, reducen la erosión y protegen la infraestructura costera del impacto de huracanes. La pérdida o degradación de estos ecosistemas deriva directamente en crisis socioeconómicas e inseguridad alimentaria.
Según el nuevo reporte, los arrecifes cubren menos de 0,2 % del fondo oceánico, pero sostienen más de 25 % de las especies marinas y los medios de vida de hasta mil millones de personas. Hoy 104 millones viven a menos de cinco kilómetros de un arrecife, 46 % más que hace dos décadas.
“¿Qué pasa si nosotros los destruimos, los degradamos? Pasa esto: tenemos problemas de falta de abastecimiento de recursos, problemas de erosión de costas, pérdida de turismo y eso se refleja en pérdidas socioeconómicas”, detalló Cupul, en entrevista telefónica, desde Puerto Vallarta, en el occidental estado mexicano de Jalisco, del que Guadalajara es su capital.

Resiliencia coralina
Que el Pacífico Oriental Tropical haya logrado sortear las adversidades y no haya mostrado un deterioro, como lo detalla el informe, es una buena noticia, y son varios los factores que lo explican.
Segovia, la experta salvadoreña, afirmó que esa región presenta condiciones particularmente difíciles para los corales: está expuesta al fenómeno de El Niño y a variaciones periódicas de la temperatura, registra mayor acidez del agua por sus características oceanográficas y recibe numerosos aportes de agua dulce que no permiten que el coral se expanda.
Y aun así, continuó, las especies que habitan la región están adaptadas a condiciones naturalmente estresantes, lo que podría explicar en parte que los arrecifes de coral del Pacífico Oriental hayan logrado mantener relativamente estable su cobertura coralina, en contraste con el deterioro registrado en otras regiones del mundo.
Los sistemas coralinos “están acostumbrados aquí a que cada cierto tiempo haya un calentamiento de las aguas, entonces eso ha permitido que a través de la historia hayan creado ciertos mecanismos adaptativos para sobrellevarlo”, sostuvo Segovia.
Y añadió: “Entonces, aunque globalmente la Tierra se caliente, ellos están más preparados para ello, son como nosotros los latinoamericanos, que estamos acostumbrados al extremo”.
Advirtió, no obstante, que los datos más recientes, que no alcanzó a cubrir el informe mundial, ya advierten de un deterioro sustancial.
Dentro del Pacífico Oriental Tropical existe la subregión del Pacífico Mesoamericano, la franja que comienza en México y baja por las costas centroamericanas.
Según Cupul, el investigador mexicano, la preservación de esa ecorregión responde a factores oceanográficos y geográficos estratégicos. Posee una plataforma continental angosta que facilita el intercambio térmico con aguas profundas, lo que amortigua las olas de calor.
A esto se suma la presencia de costas agrestes con menor densidad de desarrollo urbano y la implementación de áreas naturales protegidas, como el Parque Nacional Bahías de Huatulco en el suroccidental estado mexicano de Oaxaca, una reserva de 12 000 hectáreas.
Al no sufrir una presión humana asfixiante, el arrecife demuestra una mayor capacidad de recuperación tras eventos climáticos severos, aseguró.

Futuro incierto
A pesar de esa resiliencia histórica, la ecorregión enfrenta un escenario incierto.
El reporte mundial confirma que la subregión mesoamericana no ha sufrido retrocesos en su cobertura coralina, pero la irrupción del fenómeno de El Niño, sumada al calentamiento global, está elevando la temperatura del agua a niveles críticos.
“Desafortunadamente, y tengo que decirlo, este año, 2026, no pinta muy bien”, advirtió el especialista mexicano.
Eso está elevando las temperaturas de la zona y está afectando en mayor medida prácticamente toda la región, aseguró. Eso se va a reflejar en los futuros informes y probablemente sean malas noticias, como ya lo advirtió también su colega salvadoreña.
El Caribe centroamericano, más golpeado
A diferencia del Pacífico Mesoamericano, que se ha mantenido estable, los arrecifes de la franja costera atlántica no han corrido con la misma suerte.
Según el reporte global, de las 10 regiones evaluadas, cuatro muestran “evidencia sólida de declive a largo plazo”, entre ellas el Caribe, con un impacto negativo de 43,4 % en su cobertura coralina.
El estudio sobre arrecifes define el Caribe, para efectos de monitoreo, como una vasta zona de 24 230 km² que incluye unos 44 países y dependencias territoriales, entre ellos las franjas costeras del Atlántico mexicano y centroamericano.
También se localiza ahí la subregión conocida como Arrecife Mesoamericano, una barrera continua de unos 1000 km que va desde la zona atlántica de México hasta las Islas de la Bahía, en Honduras, pasando por Belice y Guatemala.
Esta zona del Atlántico registra severos deterioros provocados por el blanqueamiento, un proceso que pone en riesgo la vida de los sistemas coralinos en todo el mundo.
El blanqueamiento ocurre cuando los corales sufren estrés, generalmente por un aumento de la temperatura del agua, y expulsan unas pequeñas algas que viven en sus tejidos y les ayudan a alimentarse. Al perderlas, los corales se vuelven blancos y pueden llegar a morir.
“La cobertura de coral ha disminuido y la región no está en las mejores condiciones que debían estar. Claro, hay zonas que sí están resistiendo, pero los últimos reportes es que ha estado disminuyendo”, detalló el científico mexicano.

Aún falta mucho por hacer
Para garantizar la supervivencia de estas colonias, los expertos enfatizaron la necesidad de aplicar rigurosamente los programas de manejo en áreas protegidas y fortalecer el trabajo comunitario en zonas no resguardadas.
Ante eventos de blanqueamiento térmico, Cupul sostuvo que la acción prioritaria consiste en retirar la presión humana directa: restringir temporalmente el turismo, evitar el vertido de químicos como bloqueadores solares, y reducir el ruido y residuos de embarcaciones, combinado con un monitoreo científico constante entre autoridades y universidades.
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En ese mismo sentido, la investigadora salvadoreña sumó controlar el desarrollo costero no planificado y la calidad del agua. Los sitios mejor conservados tienden a registrar menor presión de desarrollo y mejores condiciones del agua, subrayó.
“Tenemos que planificar, planificar mejor”, para evitar que los sistemas coralinos se sigan degradando.
Eso implica ampliar el monitoreo y la investigación de largo plazo, establecer áreas protegidas con sitios destinados exclusivamente a la investigación científica.
Las actividades económicas, incluida la hostelería, deberían gestionar sus desechos y el tratamiento del agua de manera que se garantice que sus descargas no causen impactos sobre los ecosistemas.
ED: EG


