El calor aumenta la mortalidad de trabajadores en Colombia

Operarios en una planta de ensamblaje de motocicletas en Colombia. Los trabajadores de ese subsector, así como los de oficios relacionados con metalurgia, minería, construcción y también agricultura están entre los más afectados en su salud por las altas temperaturas que impactan su labor. Imagen: Incolmotos

GINEBRA – Las temperaturas elevadas están asociadas a un aumento significativo de la mortalidad entre los trabajadores en Colombia, y algunos grupos ocupacionales afrontan riesgos mucho mayores que otros, reveló una nueva investigación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

 

Los trabajadores agrícolas, los ensambladores, los profesionales de nivel medio de la salud y los profesionales de la enseñanza se encuentran entre los grupos ocupacionales más afectados por las consecuencias mortales de las temperaturas elevadas, según el estudio.

El documento “Estrés térmico relacionado con el clima y la mortalidad ocupacional en Colombia”, combina registros de defunciones de personas de entre 15 y 59 años del sistema de estadísticas de Colombia, entre 2017 y 2021, con mediciones de temperatura de estaciones meteorológicas y datos sobre la fuerza de trabajo.

 

La base de datos final abarca 297 municipios, que representan aproximadamente 59 % de la población de Colombia.

En el conjunto de las ocupaciones, las temperaturas máximas mensuales de entre 26 y 32 grados centígrados (°C) se asociaron con 0,04 muertes adicionales por cada 1000 trabajadores, en comparación con los meses en que las temperaturas máximas se mantuvieron por debajo de 26 °C.

Cuando las temperaturas superaron los 32 °C, la cifra aumentó a 0,09 muertes adicionales por cada 1000 trabajadores.

Los ensambladores registraron las tasas estimadas más elevadas: las temperaturas máximas mensuales superiores a 32 °C se asociaron con 1,33 muertes por cada 1000 trabajadores.

Las estimaciones correspondientes fueron de 0,40 muertes por cada 1000 profesionales de nivel medio de la salud, 0,26 entre los trabajadores agrícolas, y 0,21 entre los profesionales de la enseñanza.

Los trabajadores de los oficios relacionados con la metalurgia y la maquinaria, los operadores de instalaciones fijas y máquinas, y quienes desempeñan trabajos intensivos en mano de obra en la minería, la construcción, la manufactura y el transporte, también afrontaron riesgos de mortalidad relativamente elevados.

Los autores señalan que los riesgos entre los trabajadores agrícolas podrían estar subestimados, ya que es menos probable que las estaciones meteorológicas cubran las zonas remotas y rurales donde muchos de estos trabajadores viven y trabajan.

El estudio concluye que, en general, los hombres registran una mayor mortalidad asociada a las temperaturas elevadas. En el conjunto de las ocupaciones, las temperaturas superiores a 32 °C se asociaron con aproximadamente 0,12 muertes por cada 1000 trabajadores varones, más del doble de la tasa estimada para las mujeres.

Sin embargo, los resultados también revelan importantes diferencias entre ocupaciones.

Las mujeres profesionales de nivel medio de la salud mostraron una vulnerabilidad especialmente elevada: las temperaturas superiores a 32 °C se asociaron con 0,48 muertes por cada 1000 trabajadoras. Las mujeres representan alrededor de dos tercios del empleo en este grupo ocupacional.

El documento sugiere que las diferencias en las condiciones de trabajo, la carga física, la exposición al aire libre, la ventilación en el lugar de trabajo, el calor generado por los procesos productivos y el uso de equipos de protección personal pueden influir en la vulnerabilidad de los trabajadores.

El estudio pide reforzar las medidas de seguridad y salud en el trabajo, especialmente en las ocupaciones en las que la mortalidad relacionada con el calor ya es elevada.

Entre las medidas recomendadas figuran las evaluaciones de los riesgos derivados del calor en el lugar de trabajo, el acceso a agua potable, pausas más frecuentes, la adaptación de los horarios de trabajo, y zonas de descanso frescas y ventiladas.

Asimismo, equipos de protección adecuados, formación de los trabajadores, medidas de aclimatación y un seguimiento periódico de la salud.

La participación de los trabajadores y los empleadores a través del diálogo social también es esencial para identificar los riesgos y diseñar respuestas eficaces en el lugar de trabajo.

Aunque el sistema general de seguro de salud de Colombia cubre a casi 99 % de la población -señala el reporte de la OIT-, en diciembre de 2024 solo 53 % de la población trabajadora estaba cubierta por el sistema de riesgos laborales del país.

Eso deja a muchos trabajadores, en particular a quienes se encuentran en el empleo informal, sin una protección adecuada frente a las lesiones y enfermedades relacionadas con el trabajo.

El documento agrega que se necesitan más investigaciones, entre otras cuestiones sobre las enfermedades relacionadas con el calor y la eficacia de las medidas preventivas en las distintas ocupaciones.

Y concluye que, a medida que el cambio climático aumenta la frecuencia y la intensidad de las altas temperaturas, reforzar la prevención, la adaptación y la protección social será cada vez más importante para proteger la salud de los trabajadores.

A-E/HM

 

 

 

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