NUEVA YORK – Con una capacidad total de energía renovable instalada de 5,15 teravatios (TW) a finales de 2025, el mundo aún puede reducir la brecha para alcanzar el objetivo de 11,2 TW en 2030, pero debe avanzar mucho más rápido, indicó un informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena).
“Las energías renovables aún pueden reducir la brecha hacia 2030, pero la eficiencia energética se está quedando atrás, la demanda de electricidad aumenta más rápido de lo previsto y la infraestructura de la red no ha podido seguir el ritmo”, dijo Francisco la Camera, director general de Irena.
A pesar de la cifra récord de 693 gigavatios (GW) de nueva energía renovable añadidos en 2025, la tasa de crecimiento anual tendría que acelerarse hasta un promedio de 1200 GW entre 2026 y 2030, dice el reporte divulgado este martes 22.
Un gigavatio equivale a mil millones de vatios o mil megavatios, y un teravatio, unidad de medida del objetivo, equivale a un mil gigavatios o billón (un millón de millones) de vatios.
El informe, “Cumplimiento del Consenso de los EAU (Emiratos Árabes Unidos): El seguimiento del progreso hacia la triplicación de la capacidad de energía renovable y la duplicación de la eficiencia energética para 2030”, se presentó durante la Semana del Clima de Nueva York, una al margen de la 81 Asamblea General de las Naciones Unidas.
El análisis reitera el criterio de que las energías renovables serán la fuente de electricidad nueva más competitiva en costos en la mayoría de los mercados.
En particular, la tecnología solar experimenta tasas de instalación consecutivas que baten récords, convirtiéndose en la columna vertebral de la transición energética mundial, y se espera que las adiciones netas de capacidad anual promedio dupliquen los niveles de 2025 para 2030.
Según confirma el nuevo informe, para 2030, las energías renovables variables, como la solar y la eólica, superarán la capacidad total de los combustibles fósiles y representarán alrededor de 62% de la energía instalada total, frente a 35 % en 2025.
Del mismo modo, dado que los costos del almacenamiento de baterías disminuyeron 30 % entre 2024 y 2025, y un increíble 95 % desde 2010, el almacenamiento de energía está desempeñando un papel fundamental para garantizar el éxito de los sistemas eléctricos fiables basados en energías renovables.
En consecuencia, las energías renovables que funcionan las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y la integración de la energía solar y el almacenamiento, se están generalizando y representarán alrededor de una cuarta parte de la energía solar a gran escala puesta en marcha a nivel mundial en 2025.
Junto con los avances y oportunidades, el informe destaca los obstáculos en materia de inversión, redes y electrificación, e insta a los responsables políticos a tomar medidas más audaces antes de la 31 Conferencia de las Partes (COP31) sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, en noviembre Antalya, Turquía.
En primer lugar, modernizar las redes eléctricas, para lo cual se debe invertir un billón de dólares anuales entre 2026 y 2030, más del doble de los niveles de 2025.
Asimismo, implementar tecnologías eléctricas eficientes: ampliar la capacidad de las baterías, el almacenamiento y la flexibilidad para satisfacer la creciente demanda de forma fiable.
También se plantea utilizar la digitalización y aprovechar la inteligencia artificial para alinear la creciente demanda de electricidad con un suministro limpio y operaciones de sistema más inteligentes.
“La hoja de ruta de Irena lo deja claro: necesitamos acelerar el proceso, electrificar con mayor rapidez y construir los sistemas que lo respalden”, resumió La Camera.
El presidente designado de la COP31, Murat Kurum, dijo que “en Antalya movilizaremos al mundo en torno a un nuevo objetivo basado en la ciencia: que 35 % del consumo final de energía se cubra con electricidad para 2035”.
“Lograrlo exigirá una atención urgente a los edificios, el transporte y la industria, con el apoyo de redes y financiación resilientes. Invito a todos los actores a alinearse con ese objetivo”, agregó Kurum.
En paralelo, un informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), de economías industrializadas, indicó que, la electricidad podría cubrir de forma rentable 33 % del consumo energético final mundial para 2035, frente al actual 23 %.
Para estimar ese objetivo la AIE tomó en consideración las tecnologías disponibles actualmente y los precios de la energía previos a la crisis de suministro generada por el conflicto en el Medio Oriente en torno al estrecho de Ormuz.
En un escenario en el que los países importadores de combustible de todo el mundo acelerasen considerablemente la electrificación de sus economías, sus facturas de importación de energía podrían reducirse en más de 400 000 millones de dólares para 2035 en comparación con los niveles de 2025.
Para entonces, una electrificación más rápida significaría que el mundo consuma 18 millones de barriles de petróleo menos al día (la demanda actual se cifra en 102 millones de unidades) de lo que habría consumido de otro modo, principalmente como resultado de una rápida adopción de vehículos eléctricos.
La AIE señala que la electrificación también ofrece una gran oportunidad para abordar las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) asociadas al consumo de energía en el transporte, los edificios y la industria.
En el escenario de electrificación acelerada, las emisiones de (CO₂) se reducen en 40 % para 2035, una tasa de disminución que se alinea con los objetivos climáticos internacionales, que en conjunto representan más de la mitad de todas las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la energía.
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