EEUU expide visas a autócratas para intervenir en la ONU, pero no a los palestinos

El presidente de Palestina, Mahmoud Abbas, durante su última participación presencial en la Asamblea General de la ONU, en 2015. Imagen: ONU

NACIONES UNIDAS – Cuando a Yasser Arafat se le denegó un visado estadounidense para su segunda visita a Nueva York con el fin de intervenir ante las Naciones Unidas allá por 1988, la Asamblea General desafió a Estados Unidos trasladando temporalmente el máximo órgano de toma de decisiones de la ONU a Ginebra, proporcionando así un entorno político menos hostil y una tribuna al líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

Ahora, Estados Unidos oficializó el día 16 la denegación de los visados a la delegación palestina, encabezada por el presidente Mahmud Abbas, quien tenía previsto dirigirse a la Asamblea General el 24 de septiembre. Igual había sucedido el año, pasado, el primero del segundo mandato de Donald Trump.

En la lista oficial de oradores publicada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Abbás aparecía como «Jefe de Estado» (JE) del «Estado de Palestina», que actualmente tiene el estatus de Estado observador no miembro, según se adoptó durante la Asamblea General de 2012, a solicitud del propio Abbas.

El Departamento de Estado criticó a Abbas y a la Autoridad Palestina por buscar el «reconocimiento unilateral de un hipotético Estado palestino» a través de organismos internacionales en lugar de mediante negociaciones bilaterales.

Como respuesta a Washington, un día después la 81 Asamblea General de la ONU votó por abrumadora mayoría a favor de permitir que el presidente Abbas y otros altos cargos palestinos participaran y se dirigieran a la reunión anual de líderes mundiales por videoconferencia, burlando así a Estados Unidos de forma electrónica.

La resolución se aprobó por 152 votos a favor, tres en contra y cuatro abstenciones. Solo se opusieron a la resolución Estados Unidos, Israel y Paraguay, mientras que Colombia, Honduras, Panamá y Perú se abstuvieron.

Hasta el momento, la ONU espera que unos 73 jefes de Estado, 45 jefes de gobierno, 49 ministros, 11 vicepresidentes y un príncipe heredero intervengan ante la Asamblea General, entre este martes 22 y el lunes 28.

Además de las reuniones obligatorias, hay unos 168 actos programados durante la llamada semana de alto nivel y, hasta el fin de la semana previa, los 193 Estados miembros de la ONU habían presentado unas 1000 solicitudes de reuniones bilaterales entre ellos.

La ONU también ha programado reuniones bilaterales con el secretario general, António Guterres, que se han multiplicado porque esta será la Asamblea de su despedida, ya que su mandato acaba con el año.

La ONU también ha expedido 1935 acreditaciones de prensa para periodistas visitantes y otras 1290 acreditaciones de prensa para medios oficiales.

Stephen Zunes, catedrático de Política y Estudios Internacionales en la estadounidense Universidad de San Francisco, dijo a IPS que, en virtud del acuerdo de 1947 entre Estados Unidos y la sede de la ONU, Washington está obligado a permitir que los líderes extranjeros se dirijan a la Asamblea General.

Por eso, recordó, administraciones anteriores permitieron incluso que personas como el libio Muamar Gadafi, el iraní Mahmud Ahmadineyad, el ugandés Idi Amin, el tailandés Haji Suharto y otras figuras dictatoriales llegarán al país para participar en la Asamblea.

Ahora, sin embargo, la administración Trump está prohibiendo que los representantes del gobierno de Palestina -un Estado no miembro permanente de las Naciones Unidas- vengan a Nueva York «a pesar de que reconocen a Israel, renuncian al terrorismo y abogan por la paz», afirmó Zunes.

Y no ha habido objeciones, añadió, por parte de los líderes demócratas del Congreso de los Estados Unidos. El problema, por lo tanto, no es que el Estado de Palestina sea una dictadura brutal o que viole las normas jurídicas internacionales: a Estados Unidos eso no le supone ningún problema.

«El problema es que son palestinos. Esto es intolerancia, pura y simple», afirmó.

La Asamblea General podría haberse trasladado a Ginebra, como ya hizo en 1988. Sin embargo, las preocupaciones por los costes y la huella de carbono, junto con el acceso a las modernas tecnologías de la comunicación, les han llevado a permitir que los dirigentes palestinos participen a través de aplicaciones como Zoom, señaló Zunes.

Aunque desplazarse a Ginebra habría supuesto una declaración más contundente, el apoyo de una mayoría tan abrumadora de las naciones del mundo puede considerarse igualmente una reprimenda a la continua oposición de Washington al derecho de Palestina a existir, consideró el especialista.

Mouin Rabbani, director editorial de Jadaliyya, una revista digital independiente editada por el Instituto de Estudios Árabes, declaró a IPS que Estados Unidos ha demostrado una vez más que no es apto para desempeñar el papel de país anfitrión de las Naciones Unidas.Rabban

A su juicio, el Acuerdo de País Anfitrión es algo que debe respetarse de forma voluntaria, en lugar de una serie de obligaciones vinculantes.

«El gobierno estadounidense considera perfectamente normal comportarse como un Estado mafioso y violar abiertamente sus obligaciones al denegar la entrada a delegados extranjeros con los pretextos más espurios», señaló.

No se trata de una cuestión propia de la administración Trump, recordó. Hace casi cuatro décadas, su predecesora, la administración de Ronald Reagan, también denegó la entrada a un líder palestino, Yasser Arafat.

«Lo que resulta especialmente destacable en esta ocasión, es que el gobierno de Estados Unidos está identificando explícitamente el recurso palestino ante la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional como motivos legítimos para denegar la participación del líder palestino en la Asamblea General», remarcó.

En los dos tribunales se tramitan actualmente causas contra la ocupación de territorios palestinos por Israel, así como el alegado genocidio de Tel Aviv en Gaza.

«Esta es la conducta de un Estado mafioso que actúa en nombre de otro (Israel), y demuestra de la manera más clara posible que a Estados Unidos no se le puede ni se le debe confiar la sede de la ONU», afirmó Rabbani.

Los palestinos deberían, por supuesto, exigir que la Asamblea General celebre su sesión fuera de Estados Unidos.

El problema, consideró, «es que están liderados por un Mahmoud Abbas excepcionalmente débil, que parece seguir creyendo que aguantar estas violaciones escandalosas sin plantarles cara con firmeza le hará ganar puntos ante Trump y Netanyahu, lo cual, por supuesto, no será así».

Por su parte, el portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, afirmó que Guterres lamenta profundamente el anuncio de Estados Unidos de prorrogar las sanciones que impedirían a los miembros de la Organización para la Liberación de Palestina y a los funcionarios de la Autoridad Palestina obtener visados para participar en las reuniones de las Naciones Unidas.

«El secretario general está preocupado por el impacto de esta decisión en la capacidad del Estado de Palestina para participar plenamente en la labor de las Naciones Unidas. La plena participación de todas las delegaciones en la labor de la Organización es esencial para su correcto funcionamiento», dijo el viernes 18.

Añadió que Guterres «toma nota» de las disposiciones adoptadas por la Asamblea General para la participación del Estado de Palestina en el 81.º período de sesiones.

«El secretario general insta al país anfitrión a que garantice la expedición de visados a todas las delegaciones, de conformidad con las obligaciones que le incumben en virtud del Acuerdo sobre la Sede, y seguirá colaborando con las autoridades de Estados Unidos con este fin», agregó.

Por otra parte, entre los detalles clave de la decisión de la Asamblea General se incluyen los siguientes:

• Alcance del acceso virtual: La medida aprobada no solo permite al presidente Abbas pronunciar su discurso de forma virtual, sino que también amplía los derechos de participación por videoconferencia a cualquier alto cargo palestino para cualquier reunión o conferencia de las Naciones Unidas durante el próximo año, en caso de que se les siga impidiendo viajar a Estados Unidos.

• La postura de Estados Unidos: La administración Trump prorrogó las sanciones vigentes en materia de visados, alegando motivos de seguridad y acusando a la Autoridad Palestina (AP) y a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de incumplir sus compromisos legales y de intentar «internacionalizar» el conflicto a través de tribunales internacionales.

• Representación sobre el terreno: Aunque se ha prohibido la entrada a la delegación itinerante de alto nivel, los diplomáticos palestinos que ya están acreditados de forma permanente ante la ONU en Nueva York seguirán representándolos.

T: MF / ED: EG

 

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