Los romaníes necesitan una consideración especial cuando acabe la guerra de Ucrania

Neda Korunovska, vicepresidenta de Análisis y Resultados de la Fundación Roma para Europa. Imagen: Cortesía de la Fundación Roma

BRATISLAVA – Gobiernos, donantes, oenegés, bancos de desarrollo y empresas de la Unión Europea (UE) celebraron en la ciudad polaca de Gdańsk la Conferencia para la Recuperación de Ucrania, el 25 y el 26 de junio, para debatir los detalles de la reconstrucción del país, mientras prosigue la continua invasión rusa a gran escala, iniciada en febrero de 2022.

Si bien se han prometido miles de millones de euros para la recuperación del país, persisten importantes interrogantes sobre cómo llevar a cabo la reconstrucción de manera eficaz, transparente y equitativa.

La guerra ha afectado de manera desproporcionada a muchas comunidades marginadas, especialmente a las familias romaníes, que a menudo enfrentan obstáculos para acceder a vivienda, atención médica, educación y empleo.

Sin medidas específicas, los programas de reconstrucción corren el riesgo de reforzar las desigualdades existentes, advierten los defensores de los derechos de la comunidad romaní.

IPS habló con Neda Korunovska, vicepresidenta de Análisis y Resultados de la Fundación Roma para Europa, sobre la importancia de que las voces de la comunidad romaní se tengan en cuenta en cualquier plan de reconstrucción del país. A continuación algunos extractos de la entrevista exclusiva.

IPS: ¿Qué tan extensa deberá ser la reconstrucción de Ucrania tras la guerra? ¿Qué tipo de reconstrucción se necesita?

Neda Korunovska (NK): Creo que hay dos aspectos que deben tenerse en cuenta. Uno es la reconstrucción física de la sociedad ucraniana y el otro, la reconstrucción intangible.

Es positivo que cada año el Banco Mundial, las instituciones de la ONU y la UE (Unión Europea), junto con el gobierno ucraniano, realicen una evaluación rápida de las necesidades de la recuperación de Ucrania, que resume las necesidades de reconstrucción del país y las proyecta para los próximos 10 años. El Instituto Económico de Kiev también elabora una estimación (del coste de la reconstrucción), pero todos estos son modelos económicos.

Sin embargo, lo más difícil de estimar es lo que se necesitará para que la sociedad ucraniana sea realmente inclusiva. Y es aquí donde creo que las estimaciones actuales se quedan cortas en cuanto a la cantidad de financiación y la intención necesarias.

Sabemos por nuestra experiencia que es muy difícil lograr la máxima inclusión en la reconstrucción. La sociedad ucraniana ha heredado divisiones que, durante la guerra, se han polarizado aún más; por ejemplo, entre quienes sirven en el ejército, quienes no, los desplazados internos, los refugiados, etc. Todo esto debe tenerse en cuenta en los debates sobre cohesión social que se están llevando a cabo.

Por supuesto, un obstáculo para cualquier reconstrucción es que la guerra continúa y se prolonga. Constantemente se producen nuevos daños, año tras año, y la prioridad de financiación es la seguridad y la defensa. Existe un déficit financiero anual entre lo necesario para la respuesta a emergencias y los fondos disponibles. Esto complica enormemente la situación para cualquier reconstrucción.

IPS: Usted mencionó divisiones dentro de la sociedad ucraniana. ¿Hay quienes en Ucrania afirman que, en lo que respecta a la reconstrucción de posguerra, ciertos grupos deben tener prioridad sobre otros? ¿Está ocurriendo esto ya?

NK: Oficialmente, no, pero extraoficialmente, sí. En un informe reciente que elaboramos, documentamos cómo sucede esto, por ejemplo, con los nuevos planes para reclamar indemnizaciones por daños a la vivienda. Todo está formalizado: para registrarse como persona desplazada internamente (PDI), se necesita un documento de identidad válido de las zonas ocupadas o afectadas por la guerra. Si no se tiene un documento de identidad o no se tiene uno válido para el lugar de residencia, incluso si se vivía allí y se es originario de esa región, no se tiene derecho a asistencia.

Por lo tanto, en estos casos, o si la administración está sobrecargada, existe una priorización informal de las personas basada en las conexiones personales. Lo mismo ocurre no solo en Ucrania, sino en muchos países postsoviéticos: las redes sociales son esenciales para conseguir, por ejemplo, la cita con el médico adecuado, etc.

Es bueno conocer a alguien que conozca a alguien. Y así es como funcionan las cosas informalmente (en Ucrania actualmente). Se trata de la rapidez con la que se pueden resolver las cosas, porque con los recursos de los que disponen no pueden ayudar a todo el mundo. Las prioridades se establecen de forma informal, no formal, y los grupos con menos capital social, por supuesto, no tendrán prioridad.

IPS: Esto podría ser especialmente cierto para los romaníes, ya que en sus comunidades hay muchas personas sin identificación y les resulta muy difícil demostrar la propiedad de su vivienda y otras cosas similares. ¿Le preocupa particularmente que, en la reconstrucción de posguerra, los romaníes queden muy excluidos?

NK: Sí, lamentablemente, incluso durante la guerra, el índice anual de cohesión social mostró una gran brecha [entre los romaníes y el resto de la sociedad]. Los únicos lugares donde esto ha mejorado son las zonas afectadas por la guerra, donde las personas afrontaron juntas las condiciones más difíciles, permanecieron allí y forjaron un nivel de parentesco que no existía antes del conflicto. Desafortunadamente, esto no se aplica al resto del territorio ucraniano, lo cual nos preocupa mucho.

IPS: ¿Le preocupa que otros grupos minoritarios, además de los romaníes, también puedan quedar excluidos?

NK: Sí, pero creo que este riesgo es más acuciante para los romaníes debido a la opinión generalizada en Ucrania de que no pertenecen a la sociedad ucraniana y que la mayoría de los ucranianos desearía que se marcharan del país. Sin embargo, creo que todas las minorías étnicas se enfrentarán a desafíos después de la guerra, incluidos los rusos que permanezcan en Ucrania.

IPS: Pero es probable que los romaníes se enfrenten a los mayores desafíos, ¿verdad?

NK: Sí, porque partirán de una situación en la que los desafíos que enfrentan son los más complejos (de cualquier minoría en Ucrania): en términos de educación, de los tipos de empleo que desempeñan, del idioma, de la alfabetización y la capacidad de aprender idiomas, de su ubicación geográfica, de dónde viven (zonas rurales, zonas aisladas, asentamientos informales, etcétera). Por supuesto, existen diferencias.

Ucrania es un país bastante diverso, por lo que tenemos ciertas zonas que, digamos, están mucho mejor que otras. Sin duda, se enfrentan a grandes desafíos, agravados por la guerra, y actualmente no vemos ni la capacidad ni la voluntad para afrontarlos. Y ahí radica nuestra preocupación.

Las prioridades para la reconstrucción en Ucrania serán la energía, el desminado, el transporte y la vivienda. Se hará hincapié en los problemas que afectan a la mayoría de la población. Y es por eso que los romaníes siempre quedan excluidos, porque hablamos de una minoría que se enfrenta a desafíos complejos.

La imagen que muchos han tenido de los romaníes durante siglos es negativa. No se les ve como maestros productivos, trabajadores, ingenieros eléctricos, etc. Esta es la raíz de algunos de los problemas que vemos hoy, porque siempre se les margina en cualquier cálculo.

IPS: Algunas comunidades romaníes, al igual que otras comunidades en todo el país, sufrieron daños en sus hogares durante la guerra, y estos necesitan ser reconstruidos. ¿Le preocupa, sin embargo, que algunas comunidades romaníes, cuando termine la guerra, no reciban ninguna compensación, que no se reconstruya nada y que esas comunidades queden abandonadas a su suerte, obligando a los romaníes que viven allí a marcharse a otro lugar? ¿Le preocupa que esto pueda suceder?

NK: Sí, definitivamente. Me preocupa que esto suceda a menos que haya un cambio significativo en la forma en que el país documenta las reparaciones. Muchos romaníes viven en casas que en realidad no les pertenecen oficialmente por diferentes razones, como procedimientos de herencia complicados, falta de registro de la propiedad y no realizar otros trámites; todos estos trámites requieren copagos, impuestos, tasas administrativas, etc., que lamentablemente muchos romaníes no pueden pagar porque priorizan la supervivencia, la comida y la calefacción por encima de lidiar con el papeleo.

Todas estas son familias trabajadoras que actuaron de buena fe, pero todo el tema de la propiedad (entre los romaníes) es un problema. Y luego está la cuestión de las propiedades en sí y qué tan bien construidas están: algunas fueron construidas con materiales rudimentarios y son más propensas a sufrir daños.

Esta es una vulnerabilidad para muchos romaníes, pero es una que no se ve en el sistema de compensación actual.

IPS: Entonces, ¿cómo es posible asegurar que las comunidades romaníes no queden excluidas de la reconstrucción de posguerra?

NK: Como fundación, defendemos el empoderamiento político de la comunidad romaní, pero cuando se trata de una comunidad tan marginada, especialmente en Ucrania, debemos garantizar que al menos se les consulte para comprender los desafíos y las barreras que enfrentan, de modo que se les incorpore al diseño de cualquier reconstrucción.

En Ucrania, debe existir un entendimiento de que la nueva Ucrania que se está construyendo debe ser inclusiva, y este apoyo debe provenir del liderazgo político, que debe hablar abiertamente sobre el tema y darle prioridad.

Hemos visto en otros periodos de posguerra en otros países que no abordar la cohesión social puede generar ciertos riesgos. En una guerra, el nacionalismo, en cierto sentido, el patriotismo, está intrínsecamente ligado, porque es la esencia de la defensa.

Algunos de los grupos paramilitares que asesinaban a romaníes antes de la guerra se convirtieron en héroes de guerra. ¿Cuántos de ellos han cambiado sus creencias? ¿Y qué sucede cuando llega la paz? No estoy sugiriendo en absoluto que la gente vaya a matar romaníes después de la guerra, pero la investigación y la experiencia de otros conflictos sugieren que en los periodos de posguerra es bastante razonable esperar un aumento de la violencia doméstica, los feminicidios y los asesinatos por motivos étnicos y raciales, etcétera. Surge la pregunta de quién contribuye (al esfuerzo bélico).

Muchos romaníes teóricamente tienen exenciones formales del servicio militar porque tienen hijos pequeños, por ejemplo, o si son analfabetos, no pueden alistarse, etc. Pero ven a Ucrania como su patria, a pesar de la discriminación que sufren, y sienten que ahora es el momento de defender Ucrania, de defender su patria.

Y están luchando. Y esperamos que esto no se olvide en la recuperación de la posguerra. Porque se olvidó en Kosovo, se olvidó en Bosnia y Herzegovina. Hemos visto estos ejemplos.

IPS: Cuando habla con legisladores, miembros del gobierno y personas a cargo en Ucrania, ¿cree que son conscientes de estos riesgos potenciales y también de la importancia de incluir a la población romaní en cualquier reconstrucción?

NK: Sinceramente, creo que sí. El problema es que no es una prioridad en este momento porque están en guerra y tratan de funcionar como Estado en paralelo a la guerra. El enfoque político es bastante limitado.

IPS: ¿Pero ya están considerando esto en términos de reconstrucción de posguerra?

NK: Creo que en las discusiones están haciendo lo correcto, pero la pregunta es: ¿cómo se pasa de eso a trabajar realmente con la sociedad? Ucrania es un país muy descentralizado; las capacidades a nivel regional y local son bastante diversas. Y aquí también vemos diferencias en el trato que reciben los romaníes. Así que creo que no es solo una cuestión a nivel político, sino sobre la capacidad de una administración para abordar qué programas garantizarán que el trabajo se haga correctamente.

En este momento no está ocurriendo; podemos verlo con la reconstrucción de viviendas dañadas, que no se ha abierto a viviendas informales, aceptando pruebas alternativas de propiedad. Pero también hay problemas con los daños, que son tan extensos que no hay fondos suficientes para todo, por lo que se está priorizando los casos que antes se consideraban «limpios».

IPS: ¿Por qué es de vital importancia que los romaníes se incluyan en la reconstrucción de Ucrania después de la guerra?

NK: Mucha gente podría decir que el país ha sufrido un inmenso sufrimiento y un gran daño personal en términos de muertes de familiares y amigos, la necesidad de reubicarse y los daños a sus hogares, así que ¿por qué debería haber algún tipo de énfasis en los romaníes? Pero la pregunta es: ¿cuál será la base principal de la nueva Ucrania?

No abordar los legados que empujan a los romaníes a la informalidad, que los alejan de la escuela, etc., no beneficia a Ucrania porque, lamentablemente, Ucrania ha perdido mucho y realmente necesita movilizar a todos los ucranianos para el futuro. Debe encontrar la manera de permitir que todos en Ucrania sean quienes son y contribuyan a la economía, a la política y a la cultura de Ucrania.

T: MLM / ED: EG

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