PRINCETON, Estados Unidos – Las alertas por el calor se extienden por el este de Estados Unidos y Canadá, como una carga que puede afectar no solo el desempeño de los jugadores que disputan la Copa de Fútbol Fifa 2026, sino también a las decenas de miles de espectadores que asisten a los estadios sin aire acondicionado.
Las temperaturas al mediodía de este viernes 3 alcanzaron los 39 grados centígrados (° C) en Filadelfia -con sensación térmica de hasta 45 °C-, después de que la víspera igualó el récord de 39,4 °C, establecido en 1901 en esa ciudad del noreste.
Newark, en el nororiental estado de Nueva Jersey que albergará el partido final el 17 de julio, estaba a 39 °C, con sensación térmica de 44 °C, después de superar su récord diario el jueves de 38,8 °C establecido en 1966.
El Parque Central de Nueva York alcanzó el jueves 37,7 ºC, igualando el récord establecido en 1966. Este viernes termómetros en otras áreas de la urbe marcaban 38 grados y daban cuenta de una sensación térmica de 42 °C.
El aeropuerto Nacional de Washington alcanzó el jueves los 38,8 ºC, rompiendo el récord de 38,3 ºC establecido en 1898. La zona metropolitana de la capital vivía este viernes con 38 °C, pero con una sensación térmica de 44 grados.
Los termómetros en ciudades “mundialistas”, que albergarán partidos de la Copa dispuesta por la Fifa (Federación Internacional de Fútbol Asociado), como Toronto (Canadá) y Miami (Florida, sureste) también marcaban temperaturas sobre los 30 °C y la sensación térmica alcanzaba hasta 37 grados.
Un análisis de la organización Climate Central en esta ciudad afirmó que la ola de calor que se expande por el este de América del Norte “al menos cinco veces más probable debido al cambio climático”, lo que plantea nuevos interrogantes sobre la vulnerabilidad de un deporte global y masivo como el fútbol.
Ante esta situación y ahora que los equipos ingresan a las fases eliminatorias, la suerte del sorteo en la asignación de sedes -en particular la presencia o ausencia de aire acondicionado en los estadios- generará una carga física desigual entre los jugadores, lo que podría influir en el rendimiento en las siguientes rondas.
Los equipos que juegan en el estadio MetLife de Nueva York (en Nueva Jersey), Miami, Filadelfia y Toronto -ninguno de los cuales cuenta con aire acondicionado- enfrentan condiciones muy retadoras.
Esas condiciones podrían dejar, a quienes avancen desde estos partidos, en desventaja relativa frente a los equipos que compiten en los estadios climatizados de las sureñas Houston y Dallas (en el estado de Texas) y Atlanta (en Georgia).
Los partidos de esta fase, incluidos los de Houston, Dallas y Miami, se disputan en condiciones en las que se espera que la temperatura se acerque o supere umbrales que llevan al límite la capacidad del cuerpo para enfriarse, especialmente durante el esfuerzo físico sostenido.
Mientras tanto, aunque la climatización dentro de los estadios puede proteger a los jugadores de lo peor del calor, esta protección no se extiende a los aficionados.
Los hinchas que se desplazan hacia y desde las sedes, o que esperan en el exterior, siguen expuestos a temperaturas sofocantes: más de 100 ya fueron atendidos por enfermedades relacionadas con el calor en Houston durante la fase de grupos.
Algo parecido ocurrió en Miami y algunos festivales de aficionados fueron interrumpidos o cancelados en las ciudades sede de Toronto y Atlanta.
El médico Luke Parsons, experto en calor de la organización ambientalista The Nature Conservancy, advirtió que “para los aficionados, las altas temperaturas significan que el riesgo por calor no termina en las puertas del estadio”.
“Trasladarse hacia y desde la sede, hacer fila y reunirse a comer y beber bajo el sol directo puede ser tan peligroso como el tiempo en las gradas. Afuera, bajo el sol, no es solo incómodamente caluroso para la actividad intensa sostenida: es peligrosamente caluroso”, afirmó Parsons.
Una nueva investigación de la organización académica World Weather Attribution muestra que los actuales niveles de calor húmedo, que sofocarán a jugadores e hinchada en las próximas fechas del Mundial, habrían sido prácticamente imposibles en un clima sin el uso de combustibles fósiles.
Fredi Otto, investigadora de la organización, dijo que “ahora podemos afirmar con mucha confianza que cada ola de calor que ocurre hoy en día se ha vuelto más intensa y más probable a causa del cambio climático. No hay duda de que es un factor absolutamente determinante cuando se trata de olas de calor”.
La Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (Fifpro) recomienda que se aplacen partidos donde la temperatura supere los 28 °C. En riesgo de superar ese nivel están, en lo inmediato, el choque de Francia y Paraguay este 4 de julio, y varios de los previstos en cuartos de final, semifinales y la gran final.
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