NACIONES UNIDAS – Una nueva evaluación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advierte de que el brote de ébola podría costarle a África 3600 millones de dólares, empujar a 985 000 personas a la pobreza y poner en riesgo 300 000 puestos de trabajo.
El nuevo análisis muestra que el daño va mucho más allá de las personas infectadas, ya que afecta de manera desproporcionada a las poblaciones vulnerables y provoca perturbaciones en el comercio, retrasos en el transporte, restricciones fronterizas, una disminución de la confianza de los consumidores, así como interrupciones en los mercados informales.
Actualmente, la cepa Bundibuygo del ébola no tiene vacuna ni tratamiento, y presenta una tasa de mortalidad de alrededor de 50 %.
La República Democrática del Congo (RDC) registra 1307 casos confirmados y 377 fallecimientos confirmados a fecha de 30 de junio, según el Ministerio de Sanidad del país.
El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos registró 20 casos confirmados y dos fallecimientos confirmados en Uganda, además de un caso confirmado y ningún fallecimiento en Francia.
Según Abdirahman Mahamud, director de Operaciones de Alerta y Respuesta ante Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el nuevo virus solo tardó 37 días en alcanzar las 250 muertes, mientras que en 2014 y 2016, durante el brote de África Occidental, se tardó 78 días, y entre 2016 y 2019 se tardó 130 días en alcanzar el mismo número de muertes.
«Se trata del mayor número de casos confirmados en el primer mes de un brote de ébola en África», afirmó Mahamud.
Ahunna Eziakonwa, subsecretaria general de las Naciones Unidas y directora regional del PNUD para África, afirma: «El ébola no se detiene en la puerta del hospital.
Afecta a los medios de vida, la educación, la seguridad alimentaria, el comercio, las finanzas públicas y la confianza. Si tratamos este brote de ébola únicamente como un reto sanitario, corremos el riesgo de pasar por alto la emergencia de desarrollo mucho mayor que se está desarrollando a su alrededor».
Esto indica que este brote podría afectar a mucho más que a la mera salud. Más bien, puede suponer un reto para todas las formas de sustento, al tiempo que perturba la circulación de mercancías, alimentos y dinero: la columna vertebral de la resiliencia.
«El ébola es más que una crisis sanitaria. Afecta a todos los aspectos de la vida cotidiana, trayendo consigo incertidumbre y miedo», afirma Ugochi Daniesl, subdirectora general de Operaciones de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)
El fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) señala que los niños representan 15 % de los casos confirmados y más de 25 % de las muertes, lo que hace que tengan casi el doble de probabilidades de morir en comparación con los adultos.
La directora ejecutiva de Unicef, Catherine Russel afirma que «los niños son especialmente vulnerables porque dependen de quienes los cuidan y no pueden distanciarse de un progenitor o hermano enfermo de la misma manera que lo haría un adulto».
Ello pone de manifiesto una cruda realidad en la que más de 130 niños han perdido a uno o ambos progenitores en la región de Ituri, origen del brote actual.
Aunque gran parte del brote presenta un panorama sombrío, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreysus, brndó el 24 de junio algunos datos para el optimismo.
«Con el apoyo de la OMS y el Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC), la capacidad de los laboratorios ha aumentado de 30 pruebas diarias en el laboratorio central de Kinshasa a más de 2000 pruebas diarias en nueve laboratorios repartidos por tres provincias, afirmó.
El director general también señaló que más de 100 personas se han recuperado desde entonces, y destacó que la detección precoz y los cuidados de apoyo pueden ayudar a los pacientes a sobrevivir a la enfermedad.
Tedros añadió: «Pero podríamos salvar muchas más vidas con tratamientos. Ya se han completado los preparativos para un ensayo con dos tratamientos que se espera que comience en la República Democrática del Congo la próxima semana (la semana del 28 de junio)».
El ensayo evaluará si dos antivirales, el MBP134 y el remdesivir, pueden ayudar a reducir la mortalidad en pacientes con la enfermedad por el virus de Bundibugyo, ya sea por separado o en combinación. Agradecemos a Estados Unidos y a Gilead Sciences la donación de dosis para el ensayo».
El director general de la OMS afirmó que «con la detección precoz y los cuidados de apoyo, muchas personas pueden sobrevivir a esta enfermedad».
El ensayo clínico abrió el plazo de inscripción para pacientes con ébola en la RDC el 2 de julio. El ensayo está coordinado por la OMS, el Institut National pour la Recherche Biomédicale (INRB) de la RDC, el Instituto de Medicina Tropical de Bélgica y la Universidad de Oxford del Reino Unido, en colaboración con socios internacionales de investigación, clínicos y humanitarios.
El ensayo se integrará en la atención clínica y permitirá añadir tratamientos adicionales a medida que estén disponibles.


