BONN, Alemania – La conferencia técnica sobre el clima, celebrada cada junio por Naciones Unidas, concluyó en la ciudad alemana de Bonn con marcadas discrepancias entre los países industriales y en desarrollo en materia de financiación climática, apoyo a la adaptación y reducción de emisiones, lo que deja a los negociadores con importantes cuestiones sin resolver de cara a la cumbre climática COP31 de Turquía.
En las negociaciones de los órganos subsidiarios en Bonn, que se desarrollaron entre el 8 y 18 de junio, los delegados reconocieron que se habían logrado algunos avances en cuestiones técnicas, como la transferencia de tecnología, el desarrollo de capacidades y los debates sobre la transición justa.
Pero quedaron sin resolver, muchas de las cuestiones más delicadas desde el punto de vista político y críticas para el Sur global, en particular la financiación de la adaptación y el apoyo a la implementación para los países en desarrollo, lo que llevó a delegados de sus países a la decepción y a criticar que «vinimos por medidas, no por promesas».
La 64 sesión de los órganos subsidiarios (SB64) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (Cmnucc) opera, así como las anteriores, como reunión intermedia entre una Conferencia de las Partes (COP) y otra. Y la de este mes debía perfilar los acuerdos en la COP31, que acogerá la costera ciudad turca de Antalya del 9 al 30 de noviembre.
El secretario ejecutivo de la Cmnucc, Simon Stiell, describió el ambiente como cada vez más difícil y advirtió contra lo que denominó una tendencia entre los países a esperar a que otros actúen primero.
«En algunas salas de negociación, hemos observado una tendencia ya conocida al ‘tú primero’: hay grupos que se niegan a asumir compromisos o a permitir que el proceso avance a menos que otros den el primer paso. Esto es una receta para el estancamiento, cuando lo que necesitamos es que todas las vías de negociación avancen a toda velocidad», afirmó en su evaluación final Stiell, cuya entidad se conoce también como ONU Cambio Climático.
En las reuniones intermedias de Bonn, sede de la Secretaría Ejecutiva de la Cmnucc, os debates tienen por objeto hacer avanzar las negociaciones técnicas y sentar las bases para las decisiones políticas en la siguiente COP.
Este año, sin embargo, las reuniones pusieron de manifiesto profundas divisiones sobre quién debe financiar la acción climática y con qué rapidez deben reducir las emisiones los países, en lo que evidencia una regresión en la ambición climática, que daña especialmente la lucha climática de los países del Sur global, víctimas especiales de los impactos climáticos.

Los países en desarrollo argumentaron que la adaptación sigue siendo una prioridad urgente, ya que millones de personas ya están sufriendo desastres relacionados con el clima. Destacaron que, sin un apoyo financiero sustancial, los planes de adaptación no pueden aplicarse de manera eficaz.
En nombre del Grupo de los 77 (G77) y China, Uruguay señaló que los países en desarrollo seguían profundamente preocupados por la falta de avances en materia de adaptación y financiación de la adaptación. El G77es la mayor alianza intergubernamental de países en desarrollo dentro de las Naciones Unidas y actualmente la integran 134 Estados, a los que se suma China.
«La adaptación sigue siendo una prioridad clave para los países en desarrollo», afirmó el grupo, señalando que es necesario avanzar de manera que se aborden las crecientes necesidades de adaptación de las naciones vulnerables.
El G77 más China también pidieron que se prestara mayor atención a los compromisos de financiación climática en virtud del artículo 9.1 del Acuerdo de París, suscrito en 2015 en la COP21, y subrayaron la importancia de convertir los debates en acciones prácticas.
«Debemos ir más allá de los diálogos y los informes y traducirlos en una aplicación efectiva de la acción climática», señaló el grupo, señalando que la agricultura, los medios de vida y la seguridad alimentaria en los países en desarrollo ya se están viendo afectados por el cambio climático.
La Unión Europea (UE) reconoció que se habían logrado algunos avances, pero señaló que el ritmo de las negociaciones seguía siendo demasiado lento.
«El ritmo sigue siendo insuficiente para hacer frente a la magnitud del reto que tenemos ante nosotros», afirmó la UE en su declaración de clausura. El bloque instó a los países a centrarse en la aplicación de los acuerdos climáticos anteriores y reafirmó su apoyo a limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales.
La UE también expresó su frustración por la gestión de las negociaciones sobre adaptación.
«Estamos muy decepcionados por cómo se han gestionado aquí en Bonn las negociaciones sobre la GGA», la sigla en inglés del Objetivo Global de Adaptación, declaró el bloque europeo, al tiempo que pidió que los debates continúen a un nivel político más alto para avanzar de cara a la COP31.
Varios grupos negociadores expresaron su preocupación por los intentos de cuestionar o debilitar los hallazgos científicos que sustentan la acción climática internacional.
El Grupo de Integridad Medioambiental, representado por Suiza, advirtió contra los esfuerzos por socavar el papel de la ciencia, en lo que se entendió como una crítica a Estados Unidos, que abandera las posiciones negacionistas sobre el cambio climático, que secundan los cada vez más numerosos gobiernos de ultraderecha y se acomoda por interés la poderosa industria de los fósiles.
«La ciencia no es negociable», declaró el grupo, instando a los países a apoyar la publicación oportuna de los futuros informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).
El grupo señaló que las pruebas científicas han guiado sistemáticamente la acción climática mundial y deben seguir siendo fundamentales para las decisiones futuras, incluido el segundo proceso de balance global en el marco del Acuerdo de París.
El Grupo Umbrella (grupo paraguas), representado por Reino Unido, se hizo eco de preocupaciones similares.
«Nuestra acción climática debe guiarse siempre por la mejor ciencia disponible», afirmó el grupo, que conforma una coalición informal de países industriales no pertenecientes a la Unión Europea en las negociaciones climáticas. Expresó su decepción por el hecho de que los negociadores no hubieran podido llegar a conclusiones más sustanciales sobre la investigación y la observación sistemática.
La Alianza de Pequeños Estados Insulares (Aosis, en inglés), que representa a algunos de los países más vulnerables al cambio climático del mundo por agrupar a naciones en islas de bajo tamaño y altitud, formuló una de las críticas más contundentes a los resultados de Bonn.
El grupo se mostró decepcionado por el ritmo, el tono y el enfoque de las negociaciones, y advirtió de que no se habían logrado avances suficientes para garantizar el éxito de la COP31.
«La Aosis está profundamente preocupada por los intentos que se han producido en distintos puntos del orden del día para poner en duda el límite de 1,5 °C, así como para pasar por alto y restar importancia a su significado como salvavidas para los pequeños Estados Insulares en Desarrollo (Peids)», declaró el grupo negociador.
Las pequeñas naciones insulares se enfrentan a amenazas existenciales derivadas del aumento del nivel del mar, la erosión costera y las tormentas cada vez más severas.
La Aosis también criticó la lentitud de los avances en materia de financiación para la adaptación y cuestiones de transparencia, señalando que los obstáculos de procedimiento habían impedido avances significativos.
El Grupo Africano de Negociadores expresó igualmente su frustración por la falta de avances en materia de financiación climática.
En nombre de 54 países africanos y más de 1600 millones de personas, Ghana advirtió de que África no podía permitirse retrasos, ya que los efectos del cambio climático se intensifican en todo el continente.
El grupo sentenció que «Antalya y Adís Abeba deben lograr avances significativos que sirvan de base sólida para el GST2», la sigla en inglés de la segunda ronda del Balance Mundial, que representa el mecanismo fundamental del Acuerdo de París, porque evalua su cumplimiento cada cinco años.
Los negociadores africanos argumentaron que las disputas sobre gobernanza y terminología no deberían retrasar los esfuerzos para proporcionar la financiación para la adaptación que tanto necesitan las comunidades vulnerables.
El grupo Basic, que aglutina en las negociaciones climáticasa a cuatro grandes economías emergentes, Brasil, Sudáfrica, India y China, también destacó su preocupación por la disminución del apoyo a los países del Sur en desarrollo.
El grupo pidió que la financiación climática ocupara un lugar central en la COP31 e instó a los países a completar la transición del Fondo de Adaptación para que pueda apoyar mejor a las naciones vulnerables.
El grupo Basic subrayó además que los países desarrollados deben tomar la iniciativa en la reducción de emisiones, al tiempo que movilizan apoyo financiero para las naciones en desarrollo.
El grupo de los Países Menos Adelantados (PMA) transmitió un conmovedor mensaje, afirmando que a las poblaciones vulnerables se les está acabando el tiempo.
«Los PMA no acuden a este proceso en busca de promesas, sino de acciones», declaró Timor-Leste en nombre de los 44 miembros del grupo. «Nuestro pueblo no nos ha enviado aquí para negociar las condiciones de su sufrimiento», afirmó con emoción.
El grupo advirtió de que los efectos del cambio climático se están acelerando más rápido que las respuestas internacionales.
«Rechazamos el flagrante menoscabo de la ciencia en esta sesión», afirmaron los PMA. «Para nuestro grupo, la ciencia no es ni controvertida ni negociable», subrayaron.
El Grupo de las Montañas, que representa a 11 países montañosos, centró su atención en la creciente vulnerabilidad de las regiones montañosas. Kirguistán señaló que las comunidades de montaña se enfrentan a graves desafíos derivados de la pérdida de glaciares, la escasez de agua, las inundaciones y la degradación de los ecosistemas.
El grupo acogió con satisfacción el primer Diálogo formal sobre las Montañas y el Cambio Climático y pidió que las cuestiones relacionadas con las montañas pasen a formar parte permanente del proceso climático de la ONU.
Por su parte, los Países en Desarrollo con Ideología Afín (LMDC, en inglés), representados por China, hicieron hincapié en la equidad y en el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas como fundamentos esenciales para la cooperación climática. El grupo argumentó que las deficiencias en la aplicación suelen surgir porque el apoyo prometido por los países desarrollados no llega a materializarse.
Fuera de las salas de negociación, las organizaciones de la sociedad civil criticaron duramente el resultado.
La organización humanitaria Oxfam acusó a los países ricos de eludir sus responsabilidades en materia de financiación climática.
«Las negociaciones de la ONU se han descarrilado una vez más por la negativa de los países ricos a asumir la responsabilidad de aumentar la financiación pública para el clima, que es fundamental», afirmó Mariana Paoli, responsable de política climática de Oxfam.
Según Oxfam, incluso si se cumpliera íntegramente el compromiso de triplicar la financiación para la adaptación, esta ascendería a unos 120 000 millones de dólares, una cifra muy por debajo de las necesidades estimadas de los países en desarrollo en materia de adaptación, que se prevé que alcancen entre 310 000 y 365 000 millones de dólares anuales para 2035.
Paoli calificó la situación de «oscura ironía» y señaló que el primer «trillonario» del mundo ha surgido en un momento en el que los países vulnerables luchan por conseguir una financiación climática adecuada.
«La falta de voluntad de los países ricos para comprometerse de forma significativa es asombrosa», criticó.
A pesar de las tensiones, los negociadores lograron algunos avances notables.
Los países acordaron la elección del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) como nueva sede del Centro y Red de Tecnología Climática, una institución clave que apoya la transferencia de tecnología y las soluciones climáticas en los países en desarrollo.
Varios grupos acogieron con satisfacción la decisión de establecer ese centro en Nairobi, donde tiene su sede el Pnuma, como un paso importante hacia el fortalecimiento de la acción climática.
Los delegados también informaron de avances en las iniciativas de desarrollo de capacidades y en los debates en torno a una transición justa, cuyo objetivo es garantizar la protección de los trabajadores y las comunidades durante el cambio hacia economías bajas en carbono.


