SANTA MARTA, Colombia – La primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, con 56 países participantes, concluyó en esta ciudad caribeña con el compromiso de cooperar para dotarse de hojas de ruta que les posibiliten la transición hacia energías no fósiles.
Se trata de una “coalición de los dispuestos”, como la llamó la ministra colombiana de Ambiente, Irene Vélez, para trabajar en políticas, medidas y soluciones con las cuales dejar atrás a los combustibles fósiles, sin aguardar un consenso universal con países que obstaculizan, demoran o condicionan excesivamente esa transición.
Así, ya resultó marcadora tanto las asistencias como las ausencias en esta cita, la primera de su tipo, auspiciada por Colombia y los Países Bajos, en esta última semana de abril.
Acudieron economías industrializadas, como las mayores de Europa, Australia y Canadá, junto a varios países latinoamericanos y caribeños, entre ellos Brasil, Chile, Costa Rica, Jamaica y México, pequeños Estados insulares del Pacífico, y varios del sureste asiático y de África al sur del Sahara.
En conjunto representan aproximadamente 30 % del producto bruto y del consumo de energía en el mundo.
Estuvieron ausentes potencias económicas y también energéticas como China, Estados Unidos, Japón, India y Rusia, así como los productores de petróleo y gas de Oriente Medio, lo que liberó a los congregados en Santa Marta de las barreras que suelen emplear los Estados más poderosos y los lobbies que los acompañan.
Una declaración al término de los trabajos -de representantes de gobiernos, académicos y organizaciones civiles- asentó el compromiso de “canalizar nuestro poder colectivo”, con tres líneas de trabajo para identificar oportunidades y canales de cooperación con los cuales superar la dependencia de los combustibles fósiles.
“Ningún país es capaz de superar por sí solo su dependencia de los combustibles fósiles”, destacó al cierre de la conferencia Stela Herschmann, subdirectora de política internacional en el Observatorio del Clima, de Brasil.
La primera línea de trabajo que proponen los 56 gobiernos es conectar los países con el Panel Científico sobre la Transición Energética Global, cuya creación se decidió durante la fase académica de la conferencia de Santa Marta.
El panel, con sede en la Universidad de Sao Paulo, Brasil, asesorará a los países en la formulación de políticas públicas basadas en evidencia científica.
Durante los próximos cinco años, el panel organizará información clave que permita a ciudades, regiones y gobiernos avanzar de manera efectiva hacia la descarbonización, indicó Johan Rockström, director del alemán Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto del Clima.
La segunda línea es la del trabajo sobre sobre dependencias macroeconómicas y arquitectura financiera, con el fin de respaldar los cambios necesarios en los sistemas financieros, desbloquear los flujos de financiación e inversión requeridos para la transición, y determinar quiénes deben participar.
Esta línea de trabajo se centrará en las limitaciones relacionadas con la deuda, así como en los incentivos financieros y los subsidios.
Luego está la línea de trabajo sobre la alineación entre productores y consumidores para la transición, en apoyo de la descarbonización de las balanzas comerciales, impulsando un sistema comercial libre de combustibles fósiles.
Además de la diversificación económica, “esta línea de trabajo considerará cómo lograr que las transiciones estén centradas en las personas y arraigadas en el territorio, al tiempo que se promueve la soberanía energética”, señala la declaración.
La segunda conferencia, prevista para el año próximo en Vanuatu, y que incorpora a Irlanda como coauspiciadora, hará un balance de los avances logrados.
La conferencia ventiló temas para futuros acuerdos, como la tesis de los pequeños Estados del Pacífico para impulsar un tratado internacional vinculante para salir de los combustibles fósiles, o la de grupos indígenas para declarar territorios como libres de la explotación de esos recursos.
La cita de Santa Marta fue impulsada por el gobierno del presidente colombiano Gustavo Petro, que promovió su urgencia durante la COP30, la 30 Conferencia de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc), realizada el pasado noviembre en Belém, Brasil.
Para Herschmann, “Santa Marta marca el inicio de un proceso que puede formar una coalición de fuerzas en todos los foros necesarios donde podamos avanzar para desmantelar las innumerables barreras a la transición, incluyendo la Cmnucc, la Organización Marítima Internacional y los bancos multilaterales”.
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