Cabilderos de la industria abruman la conferencia sobre plásticos

Activistas despliegan una pancarta con el lema "El plástico nos envenena" frente a la sede de la conferencia internacional que discute la adopción de un tratado sobre esos materiales. Los ambientalistas denuncian la actividad de cabilderos en favor de los intereses de la industria química y de los combustibles fósiles. Imagen: Tim Aubry / Greenpeace

OTTAWA – Los cabilderos de la industria química y de los combustibles fósiles tienen una presencia y actuación abrumadora en la conferencia mundial que negocia un tratado sobre los productos plásticos y su impacto contaminante, denunciaron organizaciones ambientalistas que monitorean la crucial reunión en esta capital.

Los lobistas “están apareciendo en las delegaciones de los países y obtienen acceso privilegiado a las sesiones exclusivas de los Estados miembros, donde se desarrollan debates delicados a puerta cerrada”, denunció Delphine Levi Alvares, del Centro para el Derecho Ambiental Internacional (Ciel, en inglés).

En colaboración con otra decena de organizaciones ambientalistas, el Ciel estableció que 196 cabilderos de la industria química y de los combustibles fósiles se registraron en la conferencia, superando en número a las delegaciones nacionales, los científicos y los pueblos indígenas en las negociaciones.

Ottawa alberga, desde el martes 23 y hasta el 29 de abril, la cuarta sesión -de un total de cinco previstas- del Comité Intergubernamental de Negociación (INC-4), reunido por las Naciones Unidas para tratar de establecer un tratado global sobre los plásticos.

En una declaración que denuncia la sobrerrepresentación de los intereses de las corporaciones, las ONG recordaron que “99 % de los plásticos se derivan de combustibles fósiles, y esa industria continúa utilizando los plásticos y los petroquímicos como salvavidas”.

“El aumento de 37% en los cabilderos del INC-3 (en Nairobi, a finales del año pasado) muestra que la huella de los cabilderos de la industria aumenta a medida que crecen los llamados para que el tratado aborde la producción de plástico, tanto dentro como fuera de las negociaciones”, apuntó el texto con la denuncia.

Según su análisis, los 196 lobistas que defienden los intereses de la industria química y de combustibles fósiles superan en número a los 180 representantes combinados de las delegaciones de la Unión Europea.

Asimismo, es tres veces mayor que el de los 58 científicos independientes de la Coalición de Científicos por un Tratado Eficaz sobre el Plástico, y siete veces superior a los 28 representantes del Caucus de Pueblos Indígenas.

Se registraron 16 cabilderos de la industria química y de combustibles fósiles en nueve delegaciones de países diferentes, incluidas cuatro en Malasia, tres en Tailandia, dos en Irán y la República Dominicana, y una en China, Kazajistán, Kuwait, Turquía y Uganda.

La industria productora de plásticos registró más representantes que las delegaciones más pequeñas de 87 países juntas, y el doble de los 73 de los pequeños estados insulares en desarrollo del Pacífico.

Si bien cualquier organización acreditada puede registrar asistentes, los ambientalistas señalan los desequilibrios de poder que favorecen a los cabilderos.

Levi Alvares destacó que “el resultado de estas conversaciones es de importancia crítica para los países y comunidades de todo el mundo, y es vital exponer y confrontar el papel de las corporaciones cuyas agendas están fundamentalmente en conflicto con el interés público global”.

“Más allá del preocupante número de cabilderos presentes, en los meses previos a las negociaciones se llevan a cabo actividades y eventos de cabildeo de la industria detrás de escena en todo el mundo”, agregó la coordinadora de la Campaña Mundial Petroquímica del Ciel.

A las oenegé les ha preocupado que mientras la industria disfruta de acceso a las negociaciones y sus alrededores, los representantes de la sociedad civil luchan por encontrar financiación, obtener la aprobación de sus visas, e incluso si logran llegar a la negociación su capacidad de hablar no está garantizada.

Graham Forbes, jefe de la delegación del movimiento ambientalista Greenpeace, sostuvo que “el lobby de los combustibles fósiles nos impide negociar un tratado que ponga fin a la crisis de los plásticos”.

“Los estados miembros de la ONU deben dar un paso adelante y lograr un Tratado Global sobre Plásticos que reduzca la producción de plástico y acabe con el plástico de un solo uso”, dijo Forbes.

Al instalar los trabajos de la conferencia en Ottawa, la directora ejecutiva del Pnuma (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), planteó la necesidad de un tratado vinculante para las naciones del mundo que tenga objetivos y plazos claros, determinados y medibles.

Debería incluir la eliminación de los plásticos de un solo uso, rediseño de los productos para hacerlos más duraderos, y esquemas de responsabilidad empresarial en la cadena de uso y disposición de sus productos.

Desde mediados del siglo XX en el mundo se han producido unos 9200 millones de toneladas de plásticos, de los cuales 7000 millones se han convertido en desechos, y cada año se agregan al menos otros 430 millones de toneladas.

A-E/HM

 

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