La pesca fantasma afecta la riqueza de los océanos

Redes abandonadas en los fondos marinos son devueltas a las playas como basura. En su recorrido, pueden causar la muerte de especies marinas, con daño para los océanos y sin beneficio alguno para quienes viven de la actividad pesquera. Foto: Peter Prokosch/Pnuma-ERID

NAIROBI – La pesca fantasma no es una visión quimérica sino la degradación de la riqueza marina, con muerte de peces, tortugas y mamíferos acuáticos, por los artilugios que barcos y pescadores abandonan sobre o bajo las aguas, de acuerdo con preocupantes informes de agencias del sistema de Naciones Unidas.

Cada año se pierden o abandonan 640 000 toneladas de artes de pesca en los océanos, según estimados del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Ese equipo fantasma representa 10 por ciento de todos los desechos que llegan a los mares y océanos y atrapan por accidente y error, y sin provecho alguno para la actividad pesquera, a peces, tortugas, delfines, focas, ballenas e incluso aves.

La matanza de peces y otras especies que incluso están en peligro de extinción no es el único impacto de estos aparejos de pesca, como redes y jaulas, que perdidos o abandonados mantienen su capacidad de atrapar animales marinos.

Un ejemplo son las “nasas”, jaulas de madera con las que tradicionalmente los pescadores de Nicaragua tratan de atraer y capturar crustáceos en el Caribe a lo largo de un año, y luego abandonan como desecho, pero aún tienen capacidad para atrapar y liquidar otras especies, sin rendimiento económico o alimenticio alguno.

Las artes abandonadas también pueden alterar los fondos y el medio ambiente marino, y pueden crear problemas para la navegación cuando las hélices de los barcos quedan atrapadas en ellas, lo que en el peor de los casos puede provocar vuelcos de las embarcaciones y muertes.

El “equipo fantasma” también puede llegar a las playas como basura, convirtiéndose en amenaza para las aves y otras especies costeras, y un peligro para la salud y la seguridad de los bañistas.

Muchos países “hacen grandes esfuerzos para mejorar la gestión de las poblaciones de peces, y estos esfuerzos podrían verse socavados drásticamente si los impactos de la pesca fantasma continúan aumentando”, indicó el reporte de la FAO y el Pnuma.

Hay muchas formas en que las artes de pesca pueden terminar en el océano. Las tormentas o el mal tiempo pueden arrastrarlas de los barcos al agua. El propio entorno marino puede hacer que los aparejos de pesca se rompan o que se enreden tanto en otros objetos del océano que sea demasiado difícil recuperarlos.

A veces, es posible que no haya instalaciones adecuadas en los puertos para que los barcos se deshagan de sus equipos al final de su vida útil. Las artes de pesca también pueden ser desechadas deliberadamente como parte de la pesca ilegal o simplemente como resultado de accidentes y errores humanos.

La FAO ha expuesto seis recomendaciones ante este problema, la primera de las cuales es el marcado o registro de las artes de pesca, pues permite identificar la propiedad y fomenta la gestión responsable de esos aparejos.

Identificados, los equipos recuperados pueden devolverse a su propietario, para identificar a los infractores y prevenir el problema, ya que es más rentable evitar este tipo de basura que la limpieza necesaria después de que el equipo se haya perdido.

Un segundo pedido es mejorar la presentación de informes sobre los extravíos, pues muchos barcos no pueden recuperar el arte por sí mismos o carecen del equipo adecuado, porque sería peligroso para la tripulación, o no reportan pérdidas por temor a ser culpados.

Se podría adoptar un enfoque de «no culpabilidad» para eliminar la responsabilidad del buque por las pérdidas.

Aunque algunas artes se pierden por accidente, otras se abandonan como parte de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. Este tipo de barcos ilegales a veces arrojan sus artes de pesca cuando hay barcos de patrulla cerca o cuando se les ha negado la entrada a un puerto.

Algunos aparejos de pesca pueden no valer mucho, por lo que los pescadores tienen pocos incentivos para cuidarlos adecuadamente o recuperarlos cuando se pierden. Esa noción puede cambiar con esquemas que agreguen valor a los equipos al final de su vida útil o que creen incentivos para devolverlos a instalaciones apropiadas.

Ciertos tipos de artes de pesca pueden ser bastante costosos, por lo que, en algunos casos, los pescadores harán todo lo posible para recuperarlos, y las nuevas tecnologías que utilizan transpondedores pueden facilitar esa recuperación.

Los puertos deben estar equipados con instalaciones gratuitas o de bajo costo para desechar o reciclar los equipos de pesca. Eso puede ayudar a resolver el problema de dónde colocar el equipo cuando ya no se necesite o se haya recuperado.

La FAO recordó que alrededor de 10 por ciento de la población mundial depende de la pesca y la acuicultura para su sustento, y cuanto más pesca ilegal o fantasma se produce menos recursos tienen los 40 millones de pescadores de todo el mundo para ganarse la vida y asegurarse esa fuente de alimentos.

A-E/HM

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