CAMBIO CLIMÁTICO: Karachi, un desafío para urbanistas

Preparar a esta importante y bulliciosa ciudad portuaria del sur de Pakistán contra los efectos de la variabilidad del clima es una tarea titánica para urbanistas y autoridades.

Los factores a tener en cuenta van desde posibles inundaciones hasta problemas administrativos, derivados de que 60 por ciento de sus 18 millones de habitantes viven en asentamientos irregulares.

En la última encuesta de la Unidad de Inteligencia Económica sobre las condiciones de vida, divulgada en agosto, Karachi figura como la séptima ciudad menos habitable del mundo, ubicada en el lugar 134 en una lista de 140.

El ingeniero y urbanista Farhan Anwar dijo a IPS que la nueva política sobre cambio climático para Pakistán se concentra principalmente en la agricultura, la silvicultura y los recursos hídricos, pero obvia las necesidades especiales de los asentamientos urbanos.

Si no se toman acciones urgentes, Karachi puede convertirse en un hervidero de "tenciones étnicas y sociales", alertó Anwar, autor del informe "Estrategia de adaptación al cambio climático de Karachi: una hoja de ruta", publicado en abril.
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La preparación de Karachi para el cambio climático comienza por comprender su economía política, sus comunidades vulnerables y amenazadas, sus atractivos y su biodiversidad. Esto requiere un mapeo detallado y exhaustivo de la propiedad y del uso de la tierra, los servicios, las redes de transporte y las edificaciones.

"Los conflictos políticos no resueltos y las luchas por el control de los bienes y servicios de la ciudad llevaron, entre otras cosas, a la fragmentación y a la decadencia en términos de legitimidad, credibilidad y funcionalidad de importantes instituciones de gobernanza, como el propio gobierno, las agencias de control de tierras y los servicios", explicó.

Pese a que su infraestructura de gestión se tambalea y sus agobiados servicios están a punto de colapsar, Karachi es responsable de 95 por ciento del comercio exterior del país y de 30 por ciento de la producción industrial nacional.

Karachi es propensa a inundaciones por el desborde de ríos, las precipitaciones y las alcantarillas obstruidas. Salvo por un muro de contención de unos 19 kilómetros a lo largo del río Malir, la mayoría de la ciudad está desprotegida.

El informe del Banco de Desarrollo Asiático titulado "Atendiendo el cambio climático y la mitigación en Asia Pacífico", divulgado en marzo, señalaba que Karachi está en riesgo por el aumento del nivel del mar, la prolongada actividad ciclónica y la intrusión de agua salada.

No hay una política efectiva para evitar asentamientos en los cauces fluviales y la intrusión en los canales de desagüe, lo que perjudica la gestión y la prevención de inundaciones. Y no solo se verán afectadas las personas que viven en zonas pobres y vulnerables a las inundaciones o las comunidades pesqueras.

"Instalaciones nacionales sensibles están expuestas a las inundaciones", señala el informe de Anwar.

No hay disposiciones para canalizar las inundaciones ni iniciativas para promover la conservación del agua, reciclar el líquido residual o cosechar las precipitaciones, señala el documento.

Karachi tampoco tiene una política efectiva para lidiar con desastres y hay vacíos y deficiencias en el sistema de respuesta de emergencia.

Según Anwar, los urbanistas y administradores de la ciudad deben tener un "plan estructurado" en el contexto de una "estrategia de adaptación al cambio climático" que oficie de marco de planificación.

Parte del problema de por qué esta ciudad de crecimiento descontrolado tiene tan mala gobernanza es una administración demasiado descentralizada en lo que respecta al control de la tierra y a la provisión de servicios.

Además, los asentamientos irregulares de Karachi utilizan agua de la cañería principal mediante bombas de succión, mientras la policía mira para otro lado.

Con solo siete por ciento de cobertura vegetal y empresas y vehículos arrojando un humo negro y espeso, además de las pilas de basura que se acumulan en ríos devenidos vertederos, Karachi se acerca rápidamente al colapso.

"Para obtener dinero del Banco de Desarrollo Asiático, los urbanistas construyen, descuidan y reconstruyen", indicó Arif Pervaiz, especialista ambiental de Karachi con vasta experiencia en cambio climático.

"Tratan de arreglar los problemas de gestión con ladrillos y morteros", apuntó.

"Por ejemplo, para atender problemas de tránsito, se construyen pasos elevados o subterráneos, pero no se considera el problema general de la congestión vehicular", explicó.

"Creo que es imprescindible una autoridad unificada que coordine la gestión de la ciudad", arguyó Pervaiz.

"Es frustrante. Los residentes de Karachi no saben a qué organismo del gobierno acercarse para resolver los problemas", apuntó. "A veces hasta los propios funcionarios no saben dónde empieza o termina su jurisdicción", se lamentó.

El director para Asia de la Alianza Clima y Desarrollo, Ali Tauqir Sheij, consideró el informe de Anwar como "tremendamente importante", pero dijo a IPS que no "se basa sobre la capacidad y la experiencia del gobierno de Karachi".

"No estoy seguro sobre su utilidad a menos que las instituciones gobernantes y otros actores sean consultados", apuntó Sheij, director de la organización no gubernamental Leadership for Environment and Development, en Pakistán.

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