UGANDA: Superpoblación en el Monte Elgon genera deslaves

El gobierno de Uganda anunció que desalojará a las personas que habitan la ladera del Monte Elgon, en el oriental distrito de Bududa, ya que la creciente población en el lugar provocó un aumento en los deslaves en los últimos años.

En el último alud, el 25 de junio, murieron unas 100 personas y más de 250 desaparecieron cuando tres aldeas fueron arrasadas luego de una fuerte lluvia.

En los últimos tres años, los deslaves enterraron vivas a varios cientos de personas que vivían en las laderas de la montaña.

En marzo de 2010, murieron 365 personas durante un deslave en el distrito de Bududa. Antes también se habían producido catástrofes, como en 1997, cuando fallecieron 48 personas en un alud.

Pero el creciente número de fatalidades no ha impedido que cada vez más personas se instalen en la montaña.
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El Monte Elgon, según la Oficina Ugandesa de Estadísticas, presenta la mayor densidad del país, con 1.000 personas por kilómetro cuadrado, con una tasa de crecimiento poblacional de 3,4 por ciento por año.

Muchos habitantes se resisten a mudarse a otras áreas más seguras, pues afirman que el suelo en la ladera es muy fértil para la agricultura, mientras que otros señalan los vínculos culturales e históricos que los unen con la montaña.

El ministro de Preparación ante Desastres, Steven Malinga, dijo a IPS que el gobierno estaba determinado a aprobar una ley que permita desalojar a los que viven en zonas peligrosas de la montaña y reubicarlos en otro lugar.

"Se trata de una de las áreas más peligrosas en lo que tiene que ver con deslaves, y estos se están haciendo cada vez frecuentes y severos, así que se ha formado un comité especial del gabinete. El comité recorrerá la montaña para sensibilizar a la gente y promover una reubicación voluntaria", dijo Malinga a IPS.

El último deslave dejó un gran cráter del tamaño de 100 campos de fútbol, mientras que al pie de la montaña se formó una pila de tierra mezclada con árboles de eucalipto, hojas de banana y láminas de hierro retorcidas que fueron parte de viviendas. Debajo están enterrados cuerpos humanos y restos de animales.

Malinga dijo que si la gente no estaba dispuesta a trasladarse voluntariamente por su propia seguridad, el gobierno podría usar la fuerza.

"Si no se mudan no tendremos otra opción que evacuarlos a la fuerza. Usaremos nuestras fuerzas de seguridad si es necesario para hacer que esas personas se trasladen", afirmó.

Explicó que la actual Constitución del país no permitía al gobierno expulsar a la fuerza a las comunidades, aun si estas se encontraban en peligro.

"Es por eso que necesitamos otra ley que habilite la evacuación forzada de personas en peligro. De otra manera, argumentarán que sus derechos están siendo violados", añadió.

Más de 600 personas fueron reubicadas en tierras del gobierno en el central distrito de Kiryandongo luego de los aludes de marzo de 2010. Sin embargo, muchos decidieron regresar.

"Ese tipo de cosas no deberían pasar. Tenemos que enseñarle a nuestra gente que esas son áreas peligrosas", dijo Malinga, y añadió que el gobierno ayudaría a los que no pudieran comprar tierra en otros lugares.

La jefa de conservación del Monte Elgon, Adonia Bintora, dijo a IPS que, aunque los deslaves han ocurrido en el distrito de Bududa desde inicios del siglo XX, se han vuelto más frecuentes y mortales debido al aumento poblacional.

Bintora dijo a IPS que el crecimiento de la población había ejercido más presión sobre la tierra y la vegetación natural, dejando el suelo despojado y vulnerable a aludes.

"Si las colinas pierden su vegetación, el suelo se satura con agua de lluvia, y por tanto es fácil que se desmorone", explicó Bintora.

Mary Goretti Kitutu, especialista en sistemas de información ambiental de la Autoridad Nacional de Administración Ambiental de Uganda, investigó ampliamente los deslaves en Bududa y sus causas.

Explicó que la sobrepoblación en la zona ejerció una presión extra sobre los suelos arcillosos, ya que los residentes han deforestado las colinas para obtener leña y para la agricultura.

"Y cuando no hay árboles con raíces complejas para mantener el suelo en su lugar luego de la constante lluvia, se originan deslaves", señaló.

Aparte de la deforestación y la labranza extensiva de la tierra, Kitutu dijo a IPS que las excavaciones para la construcción de viviendas también ponían en peligro a la zona.

Cuando IPS visitó las áreas afectadas, fue fácil constatar que había casas construidas sobre pendientes hechas por el hombre. Detrás de esas viviendas hay grandes paredes de lodo que fácilmente pueden derrumbarse.

Por otra parte, científicos advirtieron que el Monte Elgon tiene una grieta de 40 kilómetros, con un ancho de entre 30 y 35 centímetros. Bintora dijo a IPS que eso ponía en riesgo a las más de tres millones de personas que viven del lado ugandés y del lado keniano de la montaña.

Mudarse puede ser la única opción para salvar a la comunidad de una mayor devastación. Pero algunos residentes se resisten a la idea.

Gabriel Buyela, quien vive en la zona donde ocurrieron los últimos derrumbes, dijo a IPS que solo se mudaría si el gobierno le proveía de tierra, y añadió que le costaba abandonar su hogar ancestral.

Zaina Namono perdió a un familiar en un deslave, pero dijo que ella y su familia aún se resistían a irse.

"El gobierno reubicó a nuestra gente en Kiyrandongo luego de los aludes de marzo de 2010, pero escuchamos que ahora están sufriendo y no tienen comida. No podemos aceptar ser sometidos a lo mismo", afirmó.

Pero otros que han perdido todo están dispuestos a mudarse.

Michael Kusolo y su esposa Mary perdieron a sus cuatro hijos en los últimos aludes.

Kusolo dijo a IPS que no tenía otra alternativa que mudarse. "Incluso toda la tierra se ha ido. Las tumbas de mi padre, de mi madre y de mis hermanos fueron arrastradas. Así que nos mudaremos", afirmó.

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