PESE A LA GRAN DEPRESIÓN, LA ECONOMÍA VERDE DA PASOS DE GIGANTE

“Nosotros reconocemos a las finanzas como parte de los bienes comunes globales”, afirma la organización Transforming Finance en una declaración firmada por financistas profesionales de todo el mundo que critican el actual “casino” de los mercados de capitales. La “financialización” ha producido la burbuja global de la deuda. Son necesarios ahora recortes a los poseedores de bonos y accionistas bancarios y un freno a los especuladores, así como el impuesto del 1% a las transacciones financieras para limitar la volatilidad y el comercio de “alta frecuencia” por medio de las computadoras, que ahora es el 60% de todas las transacciones.

Sin embargo, el poder de la gran finanza todavía domina a los gobiernos, fuerza a los contribuyentes a pagar los rescates, eleva los déficit públicos y exige “austeridad”, recortes en las redes de seguridad, los servicios públicos y los puestos de trabajo. La profesión económica (nunca una ciencia) ha llevado obcecadamente a las finanzas, la banca y los mercados a la confusión al usar enrevesadas matemáticas e innecesarias complejidades para esconder la verdad: que la economía es política disfrazada.

En mi libro “Politics of the Solar Age” (1981) describí a los economistas como “apologistas que dan cobertura a los poderosos, justifican el privilegio, las estructuras y las políticas patriarcales”. Asimismo, eché por tierra sus mitos: “los financistas no suministran capital, son meros intermediarios, porque el dinero no es riqueza sino un sistema de información pensado para seguir el curso y llevar la cuenta de las transacciones humanas y el capital social y ambiental. Hoy en día las arcanas políticas de la creación de dinero y de asignación del crédito de los bancos centrales y de sus compinches en los mercados financieros son las que manipulan la impresión de dinero. Esas burbujas globales de dinero de curso forzoso, de crédito y de deuda hacen sufrir a las economías reales del mundo.”

La serie de reuniones internacionales que conducen a la cumbre Río+20 a realizarse en Junio de 2012 se está ocupando, finalmente, del casino financiero mundial. Los ministerios de cuestiones sociales, de salud y ambientales, junto con organismos profesionales y científicos, académicos y organizaciones de la sociedad civil (OSC) están enfrentando firmemente a los bastiones de las finanzas, los bancos centrales y los ministerios de economía y sus académicos.

Estamos viendo como los banqueros están luchando ferozmente para debilitar las reformas previstas en la ley Dodd-Frank del 2010. Similares juegos de poder son utilizados para atacar a la Comisión Vickers del Reino Unido, que ha propuesto reformas fundamentales en el sistema bancario. Las reglas del Banco de Pagos Internacionales —llamadas Basilea III- exigen incrementar las reservas de los bancos para que puedan sostenerse en caso de pérdidas también han sido atacadas, particularmente por Jamie Dimon, presidente del JPMorgan Chase, que las calificó de “antiamericanas”. Un nuevo informe, denominado Treasure Islands, documenta cómo las operaciones bancarias en paraísos fiscales son utilizadas para evadir los impuestos, no sólo aquellos citados por la lista negra de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sino también, por ejemplo, la Ciudad de Londres y los estados de Delaware, Dakota del Sur y Oregón, en Estados Unidos, donde miles de corporaciones fijaron su domicilio para evitar impuestos, regulaciones y la divulgación de sus finanzas.

La limpieza de este pozo negro financiero global es una gigantesca tarea que requiere coraje y amplia cooperación. Entretanto, inversores privados han colocado 2,4 billones de dólares en sectores verdes en todo el mundo desde 2007. La eliminación progresiva de las escapatorias a los impuestos y de los subsidios a los combustibles de origen fósil, a la energía nuclear, al etanol y a quienes apoyan a bancos “demasiado grandes para quebrar”, así como a sus rescates “por la puerta trasera” por parte de los bancos centrales y su impresión de dinero, está ahora en la agenda global (GSI).

Indicadores basados en defectuosos coeficientes económicos y monetarios, tales como el Producto Interno Bruto (PIB), están siendo desafiados por los más amplios y multidisciplinarios nuevos indicadores de la calidad de la vida y del bienestar humano en los “tableros de instrumentos” de la website, que eluden los erróneos métodos macroeconómicos, como por ejemplo el Better Life Index de la OCDE, el Index of Wellbeing de Canadá, el PIB de Calidad de Vida de China y los Calvert-Henderson Quality of Life Indicators en Estados Unidos.

Los libros de texto económicos apoyan sus teorías sólo en la actividad de los circuitos monetarios y financieros tradicionales y desechan el trueque como “primitivo”. Sin embargo, el trueque electrónico es ahora un floreciente y esencial elemento del comercio y la actividad bancaria por Internet desde los teléfonos móviles en África, Asia y América Latina a sitios de trueque B2B como Baidu en China, Prosper.com, Kabbage y otros sitios de financiación popular como www.startupexemption.com en Estados Unidos, Zopa en Gran Bretaña y Craigslist, Freecycle y muchos otros a lo largo y ancho del mundo.

Aplaudimos todos esos esfuerzos para reformar y eludir el casino del capitalismo. Todas aquellas organizaciones preocupadas en sostener el crecimiento de economías sostenibles, más justas y verdes convergirán en Río+20 en junio de 2012. Ellas llevarán consigo las esperanzas de millones de ciudadanos de todo el mundo de lograr un mejor futuro común. (FIN/COPYRIGHT IPS)

(*) La economista estadounidense Hazel Henderson ( www.EthicalMarkets.com) es autora de Ethical Markets: Growing The Green Economy (2007) y coautora del índice sobre calidad de la vida Calvert-Henderson ( www.Calvert-Henderson.com).

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