ELECCIONES-COLOMBIA: Entre la indiferencia y el uribismo

El abstencionismo fue la nota dominante de las elecciones internas celebradas el domingo por los dos mayores partidos opositores de Colombia. Mientras en 2006 casi cuatro millones de personas habían concurrido a las urnas, esta vez lo hicieron sólo 1,5 millones de votantes.

Los opositores Partido Liberal (PL) y Polo Democrático Alternativo (PDA) eligieron a quienes deberán enfrentar, en los comicios de mayo de 2010, al candidato presidencial del oficialismo, que podría ser el mismo mandatario Álvaro Uribe, si logra sortear las dificultades para efectuar una nueva reforma de la Constitución que le permita postularse por un tercer período consecutivo.

En el PL, uno de los dos partidos tradicionales de este país, se impuso entre siete precandidatos el ex ministro de Defensa, Rafael Pardo Rueda, que obtuvo 376.739 sufragios en un total que apenas superó el millón, según el escrutinio de la Registraduría Nacional del Estado Civil. Colombia, con 42 millones de habitantes, tiene un padrón de unos 29 millones de electores.

En el izquierdista PDA, triunfó el senador Gustavo Petro por una diferencia de casi 21.000 sufragios sobre el ex magistrado y ex candidato presidencial Carlos Gaviria Díaz.

Gaviria Díaz —quien representó al PDA en la contienda de 2006 y obtuvo entonces la mayor votación de la izquierda colombiana, 2,6 millones de votos— solamente consiguió el domingo 203.443 voluntades, según datos oficiales.
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La alta abstención podría deberse al amplio margen de popularidad que los sondeos otorgan a Uribe.

Una encuesta latinoamericana publicada este lunes por la empresa mexicana Consulta Mitofsky atribuyó un 70 por ciento de aprobación a Uribe, que gobierna desde 2002, y lo colocó entre los cinco mandatarios más populares de la región.

Pero el abstencionismo también fue visto como resultado de la división interna que viven el PL y el PDA.

Los liberales, por ejemplo, sacaron a relucir hechos no claros de la gestión del ex presidente César Gaviria (1990-1994), jefe único del PL que apoyaba a Pardo Rueda, y de otro ex mandatario de esa colectividad, Ernesto Samper (1994-1998), acusado de haber realizado su campaña con dineros del narcotráfico.

En el PDA, las diferencias profundas se abrieron tras el congreso interno realizado en febrero, cuando Gaviria Díaz fue confirmado en una votación de 500 delegados nacionales como presidente del partido y candidato presidencial.

Su posición consistía en mantener al PDA libre de alianzas hasta la primera vuelta de los comicios presidenciales, argumentando la importancia de consolidar a la izquierda como fuerza política independiente.

Pero Petro desafió su candidatura, apoyado en el reconocimiento nacional que obtuvo por ventilar el esquema del paramilitarismo —las milicias armadas de ultraderecha que actúan desde los años 80 en el conflicto colombiano— y sus lazos con el sistema político.

Petro promovió una amplia política de alianzas. El domingo mencionó la posibilidad de llegar a acuerdos con políticos como los ex alcaldes bogotanos Antanas Mockus (1995-1997 y 2001-2003) y Luis Eduardo Garzón (2004-2007), y Sergio Fajardo (2004-2007), de Medellín, capital del noroccidental departamento de Antioquia.

Las divisiones del PDA se profundizaron cuando Petro prestó apoyo público al actual procurador general de la Nación, Alejandro Ordóñez, notorio miembro de la conservadora prelatura católica Opus Dei.

Ordóñez despierta polémica en el PDA porque liberó de responsabilidades a dos ministros del gobierno de Uribe acusados de vender favores para conseguir la aprobación legislativa de una reforma constitucional que habilitó la primera reelección del mandatario en 2006. A raíz de esa decisión, la Corte Suprema de Justicia abrió la semana pasada una investigación contra el procurador.

La Procuraduría General de la Nación "es la encargada de iniciar, adelantar y fallar las investigaciones que por faltas disciplinarias se adelanten contra los servidores públicos y contra los particulares que ejercen funciones públicas o manejan dineros del Estado", según su propio estatuto.

En la consulta del domingo, las fuerzas políticas elegían también en algunos casos autoridades internas, como el PL, y listas legislativas, como el Partido Conservador y el Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (MIRA).

Para los millones de personas ajenas al proceso, fue un feriado más, muy soleado en Bogotá, donde pobres y ricos salieron a las calles a visitar la céntrica Plaza de Bolívar, a circular por la ciclovía (120 kilómetros de arterias que los domingos se destinan a patinadores, ciclistas y caminantes) o a disfrutar del ingreso gratuito a los museos, como cada último domingo del mes.

Tras la jornada electoral, el senador uribista Armando Benedetti sostuvo que en los próximos comicios la oposición "desaparecerá", pues "se garantizan nueve millones de electores para el referendo reeleccionista".

La senadora liberal Cecilia López, que ocupó el cuarto lugar en las elecciones del PL con 51.109 votos, dijo a IPS que "no sé qué pasa con la gente de este país. En campaña recorrí muchas regiones para confirmar la pobreza tan grande, el desempleo, la ausencia de servicios de salud, de todo… Por eso no sé qué va a pasar. Pero cuatro años más con Uribe tendrían muy graves consecuencias", agregó.

El representante del PDA, Germán Reyes, partidario de Gaviria Díaz, dijo a IPS este lunes que "buscaremos mantener la unidad y el cumplimiento de los compromisos".

Pero ese partido de izquierda, en verdad un conglomerado de grupos de distintos orígenes y tradiciones, era un tembladeral tras el inesperado triunfo de Petro.

Mientras, el derechista Uribe espera el pronunciamiento de la Corte Constitucional que puede aprobar o rechazar el texto del referendo para habilitar su tercera postulación consecutiva.

La discusión parlamentaria de la reforma, en diciembre del año pasado y agosto de este año, estuvo plagada de denuncias contra los legisladores que la apoyaron. Hay por lo menos 100 denuncias de irregularidades, dijo una fuente de la Corte Constitucional.

Ese cuerpo podría emitir su dictamen el 9 de octubre.

En tanto, el candidato liberal Pardo Rueda ratificó este lunes su propósito de consolidar una coalición opositora a la que espera atraer a Petro, Garzón, Fajardo y al ex senador Germán Vargas Lleras, jefe y precandidato del Partido Cambio Radical uribista, pero distanciado del mandatario.

Ese esfuerzo de unificar partidos opositores aspira a modificar la indiferencia de electores como María Campos, que fue uribista, pero "ahora no tanto", según dijo a IPS mientras intentaba decidir si votaba o no por Petro.

Pero, "¿para qué?, si de todas maneras Uribe se lanza y arrasa con todo", concluyó antes de desistir.

* Con aporte de Constanza Vieira (Bogotá).

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