EEUU-BOLIVIA: El matrimonio secreto

¿Quién en Bolivia está recibiendo millones de dólares de los contribuyentes de Estados Unidos? Eso es lo que muchos observadores de América Latina se preguntan en Washington.

El gobierno estadounidense "ha decidido mantener sus vínculos con la oposición de Bolivia envueltos en el secretismo", dijo Mark Weisbrot, codirector del independiente Centro para Investigación Económica y Política.

En entrevistas con IPS, Weisbrot y otros críticos de la política exterior estadounidense hacia América Latina expresaron preocupación por la renuencia de la administración de George W. Bush a revelar detalles sobre el monto y los beneficiados de la ayuda a sectores en Bolivia.

"La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) hace en Bolivia lo que estuvo haciendo en Venezuela: ayudando a la oposición", dijo el investigador independiente y escritor Jeremy Bigwood, especialista en temas de América Latina.

Por ejemplo, un mensaje desclasificado de la embajada de Estados Unidos en Bolivia enviado a Washington en julio de 2002, señalaba: "Un proyecto de reforma de partidos políticos diseñado por Usaid pretende… en el largo plazo, ayudar a construir partidos políticos moderados y democráticos que pueden servir de contrapeso al radical MAS (Movimiento Al Socialismo, del presidente Evo Morales) y a sus sucesores".
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Bigwood intentó en varias ocasiones obtener datos sobre la naturaleza del actual gasto estadounidense en Bolivia, pero no tuvo éxito. Desde 2005 ha presentado cinco peticiones separadas bajo la Ley de Libertad de Información.

Sin embargo, una de esas peticiones reveló que la semigubernamental Fundación Nacional para la Democracia financió programas que llevaron 13 jóvenes "líderes emergentes" bolivianos a Washington entre 2002 y 2004 para fortalecer sus partidos políticos derechistas.

"No solamente Usaid, sino también otras entidades del gobierno estadounidenses están vertiendo dinero en grupos de la oposición de Bolivia", dijo Bigwood, añadiendo que una gran parte de los fondos están al parecer destinados a "sobornar personas" en ese país.

El Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos niega estas acusaciones. No obstante, Morales declaró la semana pasada "persona no grata" al embajador estadounidense Philip Goldberg, y le pidió que dejara el país en 72 horas. El mandatario boliviano lo acusó de ayudar a los grupos de oposición derechistas.

Opositores en cinco de los nueve departamentos bolivianos protestaron contra el intento del gobierno de Morales de redactar una nueva constitución e introducir reformas económicas y sociales que favorecen a la población, de mayoría indígena.

Según informes de prensa, en los departamentos que conforman la llamada "media luna oriental", administrados por prefectos (gobernadores) derechistas, muchos partidarios de Morales murieron o resultaron heridos en ataques por opositores armados.

En la media luna oriental se encuentra la mayor parte de los recursos naturales del país, y la agricultura más desarrollada. Las elites conservadoras no indígenas quieren mantener el control sobre esa riqueza, cuyas ganancias el gobierno izquierdista prevé redistribuir entre toda la población.

Las autoridades nacionales arrestaron al gobernador del septentrional departamento de Pando, Leopoldo Fernández, responsabilizado de los ataques. Además, el gobierno central impuso estado de sitio en Pando.

La Unión de Naciones Sudamericanas, integrada por los 12 países de la región, expresó su rotundo apoyo al gobierno de Morales, y exhortó a las dos partes a encausar el diálogo para acabar con la crisis.

Sin embargo, la administración de Bush parece adherida a su postura unilateralista. El miércoles, Washington instó a sus ciudadanos en Bolivia a dejar el país, anunciando que habría disponibles vuelos especiales.

El mismo día, el gobierno estadounidense incluyó a Bolivia en una "lista negra" de países que, sostiene, no lograron cumplir sus obligaciones de limitar la producción de droga el año pasado.

Desde que llegó al gobierno hace unos dos años, Morales ha defendido el derecho de los bolivianos a cultivar coca, no sólo por su valor comercial, sino por sus tradicionales usos medicinales y ceremoniales para las comunidades indígenas.

La coca es también usada por narcotraficantes para fabricar cocaína, pero muchos bolivianos, sobre todo en las áreas montañosas, la usan para hacer té o directamente la mastican para minimizar la sensación de hambre y afrontar los efectos de la altitud.

Según los críticos, el gobierno de Bush no tiene ninguna justificación para su conducta en Bolivia y debería explicarle al público estadounidense el propósito de su ayuda económica a algunos sectores en ese país sudamericano.

"No se supone que Usaid deba ser una organización clandestina. Pero al proveer ayuda secreta a grupos de la oposición, deja la impresión de que Estados Unidos está contribuyendo con los esfuerzos para desestabilizar al gobierno boliviano", dijo Weisbrot.

Tanto Weisbrot como Bigwood dijeron estar preocupados por informes de que voluntarios de los Cuerpos de Paz de Estados Unidos recibieron un pedido de la embajada estadounidense en Bolivia para que espiaran a la población.

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