BRASIL: Torbellino de ideas en el gobierno

No será por falta de ideas que Brasil deje de alcanzar un grado de desarrollo envidiable, a juzgar por el ejemplo de Roberto Mangabeira Unger.

Roberto Mangabeira Unger. Crédito: Gobierno de Brasil.
Roberto Mangabeira Unger. Crédito: Gobierno de Brasil.
Nombrado ministro extraordinario de Asuntos Estratégicos en octubre, Mangabeira Unger decidió concentrar su actuación en cinco áreas: Amazonia, defensa, gestión pública, oportunidades económicas y educación. El primer resultado será el lanzamiento del Plan de la Amazonia Sustentable, el 25 de este mes en Brasilia.

La Amazonia es "un gran laboratorio nacional, la vanguardia donde repensar Brasil" y desarrollar un sistema de transporte multimodal, una agricultura y una ganadería modernas, que sirvan de solución no sólo local, sino para todo el país, dijo este martes el funcionario en rueda de prensa con corresponsales extranjeros.

El plan amazónico aún está en elaboración y exigirá debates entre los actores involucrados, desde varios ministerios a los gobiernos de nueve estados amazónicos y sectores organizados de la población. Pero ya están definidas cinco directrices o metas, entre las cuales el ordenamiento agrario es "la prioridad", en su opinión.

Además, hay que definir la zonificación económico-ecológica de la Amazonia, organizar los servicios, orientar la economía e incluso la educación con foco en la diversidad biológica y "establecer vínculos" entre las industrias locales y una economía forestal.

En la Amazonia brasileña, la industria se constituye básicamente de la zona franca de la norteña Manaos, dedicada principalmente a bienes electrónicos, y de la minería, que "nada aportan al manejo forestal" en tecnología ni en productos, lamentó el ministro.

El manejo forestal sustentable "aún no existe como técnica apropiada para los bosques tropicales", la existente fue desarrollada en países templados, de bosques homogéneos y completamente diferentes a la selva tropical, diagnosticó, apuntando cuatro condiciones para su adaptación a la inmensa biodiversidad amazónica.

La ocupación y el desarrollo de la Amazonia, como "única forma de preservar" su naturaleza, es una decisión nacional, aseguró Mangabeira Unger. El ministro rechazó la dicotomía entre mantener a la región como "un santuario" y entregarla a actividades depredadoras, así como la adopción de políticas amazónicas bajo "intimidación externa".

La Amazonia, que ya tiene 25 millones de habitantes, la mayoría concentrados en grandes ciudades, es también "la principal preocupación de la defensa nacional", que requiere la "reorganización de las Fuerzas Armadas en torno de una vanguardia tecnológica", con una industria reorientada a desarrollar su propia tecnología, sostuvo.

"Reconstruir las instituciones" es una consigna permanente de este ex profesor de derecho de la Universidad de Harvard, a la que dejó hace 11 años para dedicarse enteramente a agitar y poner a prueba sus ideas en Brasil, de donde salió muy joven para destacarse en el mundo académico de Estados Unidos.

No faltaron algunas incursiones políticas desde los años 80, cuando intentó ser electo diputado en Brasil, sin dejar sus clases en Harvard. Líderes como el ex gobernador de Río de Janeiro, Leonel Brizola (1922-2004), y el actual diputado Ciro Gomes, candidato presidencial en 2006, lo tuvieron como formulador de ideas y programas de gobierno.

Mangabeira Unger también intentó aspirar a la presidencia en 2006 por el minúsculo Partido Humanista de la Solidaridad. En el esfuerzo por sembrar sus ideas, poco le importa la fidelidad partidaria. Se convirtió en ministro del gobierno del Partido de los Trabajadores, siendo vicepresidente del Partido Republicano Brasileño.

"Probar los límites" es otra actitud de este intelectual, autor de dos decenas de libros sobre filosofía del derecho, política y propuestas para la transformación de Brasil, entre otros temas. Por eso defiende sus ideas osadas, pero no profundiza sus discrepancias con la política macroeconómica del gobierno que integra, ni menciona errores que identifica en algunas grandes obras aprobadas por esta misma administración.

El mundo es pobre en alternativas, incluso en países como Brasil, donde "sobran partidos", evalúa. Su sueño es "reoganizar la política hacia una democracia de alta energía y de mudanzas", que no dependa de crisis o guerras para promover cambios, como es usual, sino que sea capaz de "transformaciones endógenas".

El funcionario reconoce que no hay consenso para llegar tan lejos en Brasil.

Pero sí lo hay para objetivos limitados, como las reformas que tratan de "sacar la política de la sombra del dinero", por ejemplo, la financiación pública de las campañas electorales, un cuadro de carreras en el servicio público que reduzca los nombramientos políticos y la revisión del proceso de elaboración del presupuesto estatal, contaminado de intereses de sectores poderosos.

Tales cambios serían ya importantes para reducir la "corrupción sistémica" que en Brasil, sin embargo, no es tan grande como en otros países de grado similar de desarrollo, comentó. Sumando mecanismos de estímulos y exigencias de desempeño profesional a los funcionarios públicos, con evaluaciones externas, se caminaría hacia una mejor gestión del Estado, sostuvo.

En la educación, la prioridad de Mangabeira Unger es la enseñanza media, "el eslabón débil" en este país, cuyo desarrollo en escuelas técnicas, sin extremismos de especialización o de generalización, puede ayudar a transformar toda la enseñanza secundaria nacional, considerada como una de las peores en las evaluaciones internacionales.

Para generar más "oportunidades económicas" y empleos, superando el "desastre" que implica tener a 60 por ciento de los trabajadores en la informalidad, "en las sombras y sin protección legal", Mangabeira Unger propone una política industrial "neocoreana", en referencia al crecimiento económico de Corea del Sur.

En Brasil faltan políticas de incentivo a las pequeñas empresas, cuya "inmensa vitalidad sólo depende de un mínimo de acceso al crédito y a la tecnología" para florecer, afirmó. Una amplia difusión de técnicas apropiadas y cambios en las leyes laborales permitirían un salto en el desarrollo del sector, opinó.

Su Ministerio está en negociaciones con seis centrales sindicales para buscar un consenso que permita desatar los nudos que favorecen la informalidad, como el peso excesivo de los impuestos y las contribuciones previsionales que traban la oferta de empleos formales en Brasil.

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