AMÉRICA DEL SUR: «Conflicto andino puede favorecer a la paz»

Heinz Dieterich, conocido como el ideólogo del socialismo del siglo XXI, señaló que los «tambores de guerra» que suenan en la región andina, tras la incursión de Colombia en territorio de Ecuador para matar a un alto mando de las FARC, favorecen a Venezuela y presionan a Bogotá a bajar el tono de sus estrategias bélicas.

Heinz Dieterich. Crédito: Gentileza del entrevistado
Heinz Dieterich. Crédito: Gentileza del entrevistado
Este sociólogo alemán que vive en México dijo a IPS que "aquí va a darse un solución negociada".

Según Dieterich, el conflicto, que ha provocado el envío de tropas ecuatorianas y venezolanas a sus fronteras con Colombia y el rompimiento de relaciones diplomáticas de Quito con Bogotá, se apagará gracias a la presión de los países latinoamericanos y europeos.

La crisis estalló el sábado, cuando ingresaron fuerzas colombianas en la selva norte ecuatoriana, donde bombardearon un campamento de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Luego incursionaron por tierra para recuperar algunos cadáveres, entre los que se encontraba el de "Raúl Reyes", miembro del secretariado de la organización guerrillera.

Dieterich, "padre" del socialismo del siglo XXI, esquema teórico que abrazan los presidentes Rafael Correa, de Ecuador, y Hugo Chávez, de Venezuela, opinó que Colombia y Estados Unidos, su mayor aliado, subestimaron el costo político internacional de la acción contra las FARC.
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"Cometieron un error y eso será capitalizado por las fuerzas que buscan una salida pacífica al conflicto colombiano" de más de cuatro décadas, aseguró.

— ¿Cree que el conflicto escalará aún más y que pueda darse alguna escaramuza militar, tal como advirtió Chávez?

— Me parece que todo se resolverá a través la Organización de los Estados Americanos, que se reunió este martes en Washington para tratar el tema, por el Grupo de Río o por otro ad-hoc que se conforme entre Francia, Italia y quizás México.

Van a negociar las partes involucradas. Hay demasiado en juego como para que la región latinoamericana y también Europa no vayan a influir de forma decisiva en la solución.

— El gobierno derechista del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, parece estar algo solo en América Latina por su acción militar en territorio ecuatoriano. ¿Esto influye en el balance de fuerzas regional, beneficia a los gobiernos del centro y centroizquierda?

— Creo que Bogotá y Washington cometieron un grave error político. No pensaron en la reacción mediática, la actitud de Chávez y la decisión firme de Correa en Quito. Yo diría que este error influye a favor de las posturas de integración de los países más progresistas como Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela.

— ¿Qué se puede esperar ahora de los sectores que abogan por una solución negociada al conflicto interno de Colombia?

— En términos generales la situación fortalece a las fuerzas que quieren una salida negociada, en América Latina, Europa y la misma Colombia. No hay que olvidar que Reyes era el hombre de negociación de Francia para buscar que la ex candidata presidencia Ingrid Betancourt sea liberada por las FARC.

Mataron al vaso comunicante con el gobierno de Francia y esto obviamente ha llevado a los países latinoamericanos y a muchos europeos a pensar que ya no se puede dejar este asunto sólo en manos de Bogotá y Washington. La estrategia bélica se ha transformado en un potencial peligro para la paz y la estabilidad regional.

— Chávez propone que las FARC sean declaradas fuerza beligerante. ¿Esto favorece ese reclamo?

— Yo creo que esa fórmula no prosperará, pero el camino va hacia la negociación, aunque se necesita aún encontrar alguna forma que permita destrabar la polarización actual y que ningún actor pierda demasiado. Colombia y Estados Unidos nunca van a aceptar que las FARC sean declaradas fuerza beligerante, aunque eso sería a mi juicio lo más adecuado.

Sin embargo, Uribe va a sentir que está aislado diplomáticamente y ese debilitamiento tendrá que bajarle sus afanes bélicos.

— Las FARC maltratan a quienes tienen cautivos, según testimonios de los rehenes recién liberados. Esas acciones no parecen facilitar su declaratoria como fuerza beligerante. ¿Qué opina usted?

— Los criterios para definir a una fuerza beligerante son que controle un territorio, que sea un sujeto político y que tenga fuerza militar. Eso se da. La ética es otra cosa. Yo pienso que los secuestros son medidas que no deben aceptarse, que se trata de una grave equivocación, pero no se puede hablar de esas violaciones a los derechos humanos de las FARC sin hablar también de las que el gobierno y sus fuerzas militares han cometido.

— Aunque el ataque contra las FARC no fue en su territorio, Chávez parecería actuar como si la acción hubiese sido en su contra. ¿Está aprovechando el momento para sacar ventajas políticas?

— No cabe duda de que el gobierno de Venezuela aprovecha la coyuntura para su política integracionista y también, por supuesto, para fortalecerse dentro de su país, donde últimamente enfrenta problemas. Esto es normal, yo creo que cualquier otro gobierno lo haría. Chávez saca provecho de esta crisis.

— Uribe tiene una gran popularidad interna, una de los más altas en América Latina. ¿Esto le da legitimidad para actuar como actuó?

— La firmeza con la cual actúa Uribe no se explica argumentando que sólo tiene el apoyo de la oligarquía y de Estados Unidos. Tiene un fuerte apoyo de la sociedad colombiana, es absurdo negar eso. Cualquier gobierno que no tiene ese respaldo actuaría de otra forma. Este factor explica en gran medida su política actual.

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