GUANTÁNAMO: Prisionero pakistaní podría morir sin atención

Saifullah Paracha, un ciudadano pakistaní prisionero desde septiembre de 2004 en la base militar estadounidense de Guantánamo, Cuba, sufre problemas cardiacos y podría morir si no recibe una atención especial, aseguró su abogado.

"El gobierno de Pakistán no puede permitir que esto continúe", dijo a IPS Zachary Katznelson, del estudio jurídico británico Reprieve.

"Si no se le otorga tratamiento médico de inmediato, Paracha morirá en Guantánamo. Tiene 60 años y sufre de fuertes dolores en el pecho y problemas respiratorios. Muchos de sus parientes murieron a causa de enfermedades cardíacas a esa edad. Existen los medios para mantenerlo con vida, pero el gobierno de Estados Unidos no lo ayudará. Pakistán debe intervenir", señaló Katznelson.

Paracha, uno de los seis pakistaníes presos en Guantánamo, es un empresario y filántropo. Desapareció en julio de 2003 durante un viaje de negocios a Bangkok. Su familia luego supo que fue llevado a la base aérea de Bagram, en Afganistán, donde estuvo detenido 15 meses, y después enviado a Guantánamo.

Hasta el momento, cinco prisioneros han muerto en ese centro de detención. El último de ellos fue Abdul Razzak, de 68 años, en diciembre.
[related_articles]
"Estados Unidos dice que murió por un cáncer de colon, que es tratable si se lo detecta tempranamente. También afirma que se investigaron tres de esas muertes durante un año y medio, pero jamás se difundieron los resultados. Han estado investigando el cuarto caso desde mayo de 2007, pero ninguna información se ha hecho pública", comentó Katznelson.

Según Cageprisoners, organización de derechos humanos con sede en Londres, varios detenidos en Guantánamo se encuentran enfermos de gravedad.

La lista incluye, entre otros, a Abdul Hamid Al-Ghizzawi, un libio que enfermó de sida en esa base militar estadounidense a causa de una transfusión de sangre, Sami al-Haj, un camarógrafo de la cadena de noticias Al Jazeera, quien orina con sangre y Abdulkhaliq al Baidhani, un yemenita que perdió un ojo y se está quedando ciego del otro.

Katznelson, quien vio a Paracha por última vez el 18 de enero, afirmó que lo mantienen encerrado en una "caja de acero" de dos metros por tres metros durante 22 horas al día. Sólo le permiten salir durante dos horas, a las 6 de la mañana o a la medianoche.

"Puede pasar semanas sin ver el sol, aunque su celda está permanentemente iluminada con monstruosas luces de neón. Sólo le dan para leer un libro a la semana y no le permiten hablar por teléfono con su familia ni recibir visitas, salvo las de sus abogados. Las cartas tardan en llegar entre seis y nueve meses y están fuertemente censuradas", dijo Katznelson.

Según el abogado, Paracha podría necesitar una cirugía a corazón abierto.

El año pasado, el gobierno estadounidense ofreció tratarlo en Guantánamo, pero Paracha se negó porque las instalaciones eran "inadecuadas y riesgosas". Reclamó que lo enviaran a un hospital adecuado para pacientes cardíacos.

Según Katznelson, existió otra razón. "Cuando Paracha le preguntó al médico que iba a atenderlo en Guantánamo si lo veía como a un enfermo o un enemigo, la respuesta fue 'enemigo'", señaló.

Pero aunque los cuatro años en la prisión han afectado su salud, el ánimo de Paracha no se ha quebrado, agregó el abogado. "Siempre ha manifestado su inocencia y la inexistencia de vínculos con terroristas o extremistas y desea reunirse con su esposa e hijos. Lo único que pide es una oportunidad para defenderse", afirmó Katznelson.

En Pakistán, la familia de Paracha no lo está pasando bien. Su esposa, Farhat, sufre una profunda depresión y parece no tener voluntad de seguir viviendo, mientras que su hija Muneeza, de 25 años, está aprendiendo cómo desenvolverse con su padre y un hermano mayor detenidos por las autoridades de Estados Unidos.

El hermano de Muneeza, Uzair Paracha, fue arrestado en febrero de 2003, bajo la sospecha de tener vínculos con la organización terrorista Al Qaeda.

Su abogado es Joshua Dratel, quien también representó a David Hicks, el joven australiano que se convirtió en el primer prisionero de Guantánamo que se declaró culpable y fue sentenciado a nueve meses de cárcel en Australia.

El presidente de la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán, I.A. Rehman, criticó la posición del gobierno de su país. "Considera que cada ciudadano que tiene problemas legales en el exterior debe ser ignorado. Ni siquiera se preocupa de que los pakistaníes que enfrentan un juicio o la ejecución en otras naciones cuenten con las mínimas garantías de justicia", afirmó. El ex senador y portavoz del Partido del Pueblo de Pakistán, Farhatullah Babar, dijo a IPS que habían planteado reiteradamente al gobierno el caso de los pakistaníes detenidos en Guantánamo. "Le pedimos que divulgara qué estaba haciendo al respecto. Jamás obtuvimos respuesta", afirmó.

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe