AMBIENTE-BRASIL: Cúpula católica respalda a obispo ayunante

La jerarquía de la Iglesia Católica de Brasil decidió apoyar al obispo Luiz Cappio en su huelga de hambre contra el transvase del río São Francisco, luego de que el gobierno confirmó la obra por considerarla imprescindible para llevar agua a millones de pobres del semiárido nordeste.

La decisión de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) fue anunciada al término de una reunión entre representantes de esa cúpula con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien les indicó que continuará con el proyecto y que interceder para evitar el ayuno de Cappio, iniciado el 27 de noviembre, era una responsabilidad de la propia Iglesia.

Ante ello, la CNBB definió, en cambio, fortalecer la posición de Cappio, de 61 años, de la orden franciscana y obispo de la diócesis de Barra, en el norte del estado de Bahía.

En un comunicado, la CNBB convocó a todos los cristianos a "unirse en ayuno y oración a Don Cappio, por su vida, por su salud, y en solidaridad a la causa que el defiende".

Pero la Iglesia Católica fue más lejos en mostrar su adhesión, al definir ideológicamente la "causa defendida" por el obispo. Sostiene que la actitud de Cappio "trae a la luz el choque entre dos modelos opuestos de desarrollo".
[related_articles]
Por un lado "un modelo participativo y sostenible, que valoriza la agricultura familiar y la preservación de la naturaleza, y del otro el que privilegia el agro y el ‘hidronegocio’, con serios prejuicios ambientales y sociales, pues explora al pueblo y destruye los ríos y las selvas".

Dos modelos que en entrevista telefónica con IPS contribuyó a especificar Clarice Maia, de Articulación São Francisco Vivo, una red de más de 230 organizaciones populares, de pescadores y religiosas, reunidas en torno de la búsqueda de soluciones sociales para ese complejo hidrográfico.

Desde Sobradinho, donde está ubicada la capilla en la obispo lleva adelante su huelga de hambre, Maia explicó que la red se opone al transvase del río São Francisco "porque es un proyecto socialmente insustentable, ambientalmente insustentable y económicamente insustentable".

El río São Francisco nace en Minas Gerais, en el este de Brasil, atraviesa cinco estados y 503 municipios en su trayecto de 2.863 kilómetros hacia el norte y desemboca en el océano Atlántico, entre Sergipe y Alagoas.

Pero para Maia, como para las organizaciones que representa, la obra de desvío de este cauce fluvial, para la cual están previstos unos 3.600 millones de dólares, "está fuera de la realidad de esta región semiárida, donde el problema es en cambio el almacenamiento, captación y distribución justa del agua".

"El transvase del río no resolverá esos problemas, sino que estimulará lo que se llama industria de la seca, y un modelo del desarrollo que no hace parte de esa región como la expansión de la caña de azúcar, de la fruticultura irrigada y de los polos siderúrgicos", actividades a las que según los opositores de la obra esta destinada en realidad este proyecto gubernamental.

Se trata, según esta portavoz de la red, de un "modelo económico que se está intentando imponer en esa región que puede resultar en la extinción de especies, culturas y personas".

La Articulación São Francisco Vivo propone, en cambio, un modelo de desarrollo que se adapte a la realidad de la región semiárida donde.¬ como dice su nombre según Maia, hay una época seca, pero también otra de lluvias, es decir un régimen pluvial diferente a otras zonas del país.

Mencionó entre otras, la creación de sistemas simples de captación y reserva de agua de lluvia, y la mejora y el acceso de los campesinos pobres de las 70.000 existentes a lo largo de la cuenca del río.

"Se alimenta la ilusión, el mito, de que en la región del semiárido no existe agua y así se mantiene una industria de la seca que favorece a políticos, grandes empresas, una industria que existe hace muchos años y que se aprovecha de eso económica y políticamente", puntualizó.

Maia destacó que inclusive un organismo gubernamental, como es ¬la Agencia Nacional de Aguas, lanzó el año pasado un "atlas del noroccidente" en el cual se apuntan posibles proyectos alternativos para abastecimiento de agua a municipios con más de 5.000 habitantes de nueve estados de esa región y del norte de Minas Gerais.

Y para ello sería suficiente la mitad del dinero contemplado para el transvase del río São Francisco, subrayó.

Un juez federal ordenó esta semana suspender el proyecto, aceptando los argumentos técnicos que cuestionan un certificado de capacidad hídrica concedida por el Consejo Nacional de Recursos Hídricos.

Pero el ejército¬, que comenzó las primeras obras de excavaciones y estudios del terreno,¬ no sólo no se retiró sino que aumentó ostensivamente su presencia en la región, denunció Ruben Siqueira, de la católica Comisión Pastoral de la Tierra (CPT) que apoya al obispo en su lugar de ayuno.

En nombre del obispo, quien dijo se encuentra "muy bien de espíritu" y "en estado normal de salud" aunque con algunas oscilaciones de presión como consecuencia del ayuno, Siqueira dijo a IPS que el país esta viviendo "una dictadura blanca", porque "ni las decisiones del Poder Judicial son cumplidas".

La presencia del ejército en la región de las obras es ahora "tres veces mayor (y) hasta trajeron tanques de guerra. Declaró una especie de estado de sitio", comentó con énfasis.

El responsable de la CPT en esa región atribuyó esa presencia tanto a la decisión gubernamental de continuar la obra como al "temor de que pueda haber reacciones" debido a la presencia en la zona de organizaciones sociales y grupos de poblaciones indígenas"

"Consideran que es necesario militarizar para garantizar las obras", opinó.

Mientras, crecen las expresiones de apoyo al obispo, que sólo alimentándose con un suero de agua del río con sal y azúcar, esta decidido a mantener la huelga de hambre "hasta la muerte", si es necesario, según afirmó.

La convocatoria de los obispos a sumarse a la protesta con oraciones en apoyo a Cappio el lunes próximo ya recibió el apoyo de movimientos como Vía Campesina, Cáritas Brasileña y la CPT, que nominaron a esa jornada de "nacional de vigilia y ayuno solidario".

La expectativa es que millones de personas ayunen en todas las capitales del país ese día.

El acto busca ser no sólo una muestra de solidaridad al obispo sino también una expresión "de rechazo y protesta a la forma como el gobierno está tratando el tema", según las entidades convocantes.

Aunque entre bastidores, trascendió que el gobierno de Lula está preocupado por la repercusión del caso, pero no se ha pronunciado oficialmente sobre el tema en los últimos días.

Al comienzo de la huelga de Cappio, el ministro de Integración, Geddel Vieira Lima, reiteró que la intención del gobierno es beneficiar a 12 millones de pobres de la región del semiárido y que, al contrario de lo que afirman sus críticos, cuando esté finalizada la obra va a retirar apenas 1,4 por ciento del volumen de agua del río que va a parar al océano, sin comprometer su caudal.

Es la segunda vez que el obispo entra en huelga de hambre para protestar por el transvase del río. La primera fue en 2005, cuando levantó la medida después de 11 días de ayuno y cuando el gobierno se comprometió a promover un debate nacional sobre los impactos ambientales y sociales de la obra.

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe