POLONIA: Otra vez, bienvenida a la Unión Europea

El cambio de gobierno en Polonia anuncia una nueva era en la cooperación de ese país con la Unión Europea, y también en el vínculo con Rusia y Estados Unidos.

"Hay un nuevo muchacho en el barrio. Podríamos comparar la situación con un nuevo ingreso" al bloque continental, dijo a IPS Piotr Maciej Kaczynski, investigador del Centro para Estudios Políticos Europeos.

En elecciones con la mayor participación ciudadana desde la caída del régimen comunista, el líder del partido Plataforma Cívica (PO, por sus siglas en polaco), Donald Tusk, obtuvo 41 por ciento de los votos, mientras el Partido Ley y Justicia (PiS) del actual primer ministro Jaroslaw Kaczynski, logró 32 por ciento.

El grupo Izquierdistas y Demócratas (LiD) conquistó 13 por ciento de las voluntades y el centrista Partido Popular Polaco, nueve por ciento.

La ciudadanía, al parecer, castigó a Kaczynski por supuestos abusos del poder del Estado contra rivales políticos y por su selectividad en la lucha contra corruptos y ex colaboradores del régimen comunista.

Los polacos optaron por una alternativa proeuropea, conciliatoria y modernizadora.

Tusk, conocido por su moderación y su tendencia al diálogo más que a la imposición de políticas, es una figura conocida pero sin experiencia relevante en administración de gobierno.

Sus prioridades serán la reducción del déficit fiscal, la creación de un ambiente propicio para los negocios del sector privado, el recorte de impuestos, el aceleramiento del proceso de privatizaciones y la adopción del euro como moneda tan pronto como sea posible.

Tusk cree en el modelo irlandés, y reivindica una economía de corte liberal a la que cree capaz de servir de fundamento a una política social de solidaridad.

Gracias a la inversión extranjera, la financiación de la Unión Europea y las remesas de los emigrantes, Polonia ha sostenido un crecimiento económico estable, que dará a Tusk un espacio considerable para concretar sus planes.

A pesar de la prédica liberal en lo económico, no puede esperarse de Tusk cambios radicales en materia social. Su PO exhibe posiciones conservadoras en varias cuestiones clave, como la despenalización del aborto o la revisión del pasado comunista.

La participación activa de Tusk en el movimiento opositor del régimen en los años 80 determina la segura exclusión de LiD como socio de la coalición del gobierno, pues se lo considera el heredero natural del disuelto Partido Comunista.

Las negociaciones para formar gobierno están en curso. Tusk pretende que el gabinete esté en funciones para el 11 de noviembre. Ya ha declarado su preferencia por lograr el concurso del Partido Popular, por lo que no se esperan sorpresas.

Una de las tareas prioritarias en materia de política internacional será mejorar las relaciones con Alemania, la Unión Europea y, especialmente, Rusia, según ha afirmado el propio líder de PO.

Polonia es considerado un aliado clave de Estados Unidos en Europa. Está por verse cómo quedará este vínculo en un gobierno encabezado por Tusk. "Somos miembros de la Unión Europea, no de Estados Unidos", dijo Bronislaw Komorowski, quien es considerado el seguro ministro de Relaciones Exteriores.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, manifestó su intención de que se concrete una "cooperación fructífera" entre el bloque y el nuevo gabinete polaco.

Mientras, el presidente del Parlamento Europeo, Hans-Gert Poettering, aplaudió el resultado de las elecciones como una "buena señal" para el continente.

PO prometió una rápida ratificación del tratado de reforma institucional de la Unión Europea aprobado por la cumbre en Lisboa este mes, y la firma de la Carta Europea de Derechos Fundamentales, a la que sólo le falta la adhesión de Gran Bretaña y Polonia.

"En el pasado, Polonia se comportaba como si no fuera miembro pleno de la Unión Europea, lo que originaba situaciones conflictivas. Hoy nos encontramos en una situación completamente distinta", dijo el analista Piotr Maciej Kaczyinski.

"Polonia se integrará más en el proceso de toma de decisiones, cuando antes era marginado en Bruselas", explicó.

También hay señales de beneplácito desde Alemania, cuyas relaciones con Polonia se caracterizaban por la tensión. El gobierno de Kaczyinski solía recordar el pasado nazi y acusaba, además, a Berlín de procurar el dominio de Europa a través de mecanismos comunitarios.

"Tusk es suficientemente fuerte como para representar el interés nacional sin hacerlo a expensas de Alemania o de Europa. Eso lo distingue del actual primer ministro", dijo el coordinador de cooperación con Polonia del gobierno alemán, Gesine Schwan.

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