DARFUR: Misión de paz de ONU con las barbas en remojo

La presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU condenó el «ataque asesino» en que murieron 10 soldados de la misión de paz de la Unión Africana (UA) en la región sudanesa de Darfur.

Este martes, en su carácter de presidente del Consejo, y reflejando el consenso del órgano, el embajador de Ghana en la ONU (Organización de las Naciones Unidas), Leslie Kojo Christian, condenó el ataque y demandó "no escatimar esfuerzos" para identificar y juzgar a sus autores.

El atentado contra la misión de paz en Darfur, supuestamente cometido por un grupo rebelde, ocurrió en vísperas de conversaciones programadas para el 27 de este mes en Libia bajo el patrocinio conjunto de la ONU y la UA.

El Consejo de Seguridad consideró "inaceptable" cualquier "intento de socavar el proceso de paz" en la occidental región sudanesa de Darfur.

Por su parte, el ex presidente de la organización no gubernamental TransAfrica Forum Bill Fletcher Jr. Dijo a IPS que el ataque "demuestra una vez más que varias fuerzas pugnan por un lugar más importante en la mesa de negociaciones hacia un acuerdo".

El episodio demuestra que la fuerza de la UA necesita estar facultado para la autodefensa y contar con equipos adecuados para ejercerla, así como "una presión diplomática adecuada sobre los bandos".

El Consejo de Seguridad aprobó unánimemente la creación de una fuerza de paz híbrida —ejercida en conjunto por la ONU y la UA— para Darfur, dotada de 26.000 soldados.

Se trata de la fuerza de mantenimiento de la paz más grande del mundo, incluso que la de 17.000 uniformados apostada en República Democrática del Congo.

Se prevé que la Misión Africana de la ONU en Darfur (Unamid) se incorporará a la ya existente Misión de la Unión Africana de Sudán (AMIS, en funciones desde 2004) a partir de este mismo mes, y que asumirá el control y el comando a fines de diciembre.

La ONU calcula que la violencia e inestabilidad en Darfur ocasionaron la muerte de más de 200.000 personas y en la huida de unos dos millones de sus hogares.

El ataque desde vehículos de rebeldes de Darfur contra un campamento de AMIS amenaza con socavar no sólo las conversaciones de paz en Libia sino también el propio despliegue de la Unamid, la mayoría de cuyos soldados procederán de países africanos.

Senegal, incluso, advirtió que considera la retirada de su contingente.

El embajador Kojo Christian dijo este martes a la prnsa que las responsabilidades y los compromisos de la incipiente Unamid no cambiaron tras el ataque en el sur de Darfur contra AMIS.

Los países africanos mantendrán su compromiso con la misión de la ONU, aseguró el diplomático ghanés.

Un veterano observador de los acontecimientos en la ONU dijo a IPS que el ataque "crea una muy visible contradicción con la narrativa convencional de la campaña para ‘salvar a Darfur’, que pinta al gobierno de Sudán y a las milicias árabes Janjaweed como los únicos malos y a los rebeldes negros como los chicos buenos".

"Los rebeldes, con su ataque, demostraron lo que muchos en la ONU han dicho durante mucho tiempo: que son responsables de buena parte de la sangría", afirmó el analista, a condición de mantener su identidad en reserva.

La fuerza híbrida de la ONU tendrá mayor capacidad militar y de protección, pero en un país enorme, inundado de armas y con un gran potencial de reclutamiento de fuerzas irregulares por el empobrecimiento, ni siquiera el ejército más robusto podrá prevalecer por sí solo, explicó.

"Esto también desaprueba el discurso ‘salvar a Darfur’, que insiste en la intervención militar, y de Estados Unidos, de ser necesario", agregó.

Los problemas de Darfur, reino independiente anexado por Sudán en 1917, comenzaron en los años 70 como una disputa por las tierras de pastoreo entre nómadas árabes y agricultores indígenas negros, ambos musulmanes.

La crisis derivó en una guerra civil en febrero de 2003, cuando guerrilleros negros respondieron con violencia al hostigamiento de las milicias Janjaweed ("hombres a caballo", en árabe), a las que se presume apoyadas por Jartum.

Los Janjaweed y el régimen sudanés son acusados de implementar una campaña de limpieza étnica contra tres tribus negras que respaldan a dos grupos guerrilleros.

Jartum admitió haber armado a algunas milicias para combatir a los rebeldes, pero negó cualquier vínculo con los Janjaweed, a los que califica de ilegales.

Armas rusas y chinas salieron a relucir en los enfrentamientos, a pesar del embargo impuesto en este sentido por la ONU. Y, para complicar aún más las cosas, se cree que debajo de Darfur existen yacimientos minerales y petroleros.

El Congreso legislativo de Estados Unidos calificó la crisis humanitaria de genocidio. El Parlamento Europeo la describe como equivalente a genocidio.

Los países integrantes de la ONU condenaron las matanzas, violaciones y torturas como crímenes contra la humanidad, y remitieron a los acusados de perpetrarlas a la Corte Penal Internacional. Pero Sudán se negó a entregar a esos sospechosos para que fueran sometidos a juicio en el exterior.

Funcionarios sudaneses refutaron los alegatos de genocidio con el argumento de que Estados Unidos, que presentó un falso informe sobre armas de destrucción masiva en Iraq, pretende ahora hacer lo mismo con otro estado árabe poseedor de reservas de petróleo. (FIN/IPS/traen-mj/td/ks/af wd ip hd gb/07)

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe