EGIPTO: Mubarak apunta a la prensa independiente

Varios periodistas independientes y opositores recibieron condenas de prisión en Egipto este mes por supuestas calumnias contra dirigentes del gobernante Partido Democrático Nacional, incluyendo al presidente Hosni Mubarak y a su influyente hijo, Gamal.

Analistas sostienen que las medidas constituyen un intento de suprimir el debate sobre la sucesión presidencial, que muchos consideran inminente.

El régimen está muy ocupado con la transferencia del poder de padre a hijo", dijo a IPS Abdel-Halin Qandil, ex editor en jefe del semanario opositor al-Karama y uno de los periodistas que recibió una sentencia de prisión.

"La campaña contra la prensa apunta a desalentar por el miedo la discusión del recambio presidencial o las críticas al heredero", agregó.

El 13 de este mes, cuatro conocidos periodistas fueron condenados a un año de prisión por publicar material "calumnioso" hacia el ministro del Interior, el presidente y su hijo, quien es secretario general adjunto del Partido Democrático Nacional (NDP, por su sigla en inglés).

Además de Qandil, los otros periodistas fueron Ibrahim Eissa, del diario independiente al-Dostour; Wael al-Ibrashi, del semanario independiente Sout al-Umma, y Adel Hammouda, del semanario independiente Al-Fagr.

También recibieron una multa de unos 3.600 dólares cada uno.

Los periodistas, quienes se encuentran en libertad mientras se resuelve su apelación de la sentencia, sostienen que la severidad de las penas se debe al deseo del partido gobernante de sofocar toda crítica al régimen.

"El NDP ha decidido que ya no puede darse el lujo de tolerar que la prensa ventile la corrupción y las malas prácticas", dijo Ibrashi, según informaron los medios oficiales el 20 de septiembre.

"Es una señal de que cualquiera que se enfrente al NDP será eliminado", agregó.

Eissa también enfrenta cargos por "publicar información falsa" sobre el estado de salud de Mubarak. El juicio comenzará en los primeros días de octubre.

Según los fiscales, Eissa "actuó en contra del interés público" cuando a fines de agosto publicó un artículo sugiriendo que el presidente, de 79 años, estaba gravemente enfermo. De acuerdo con la acusación, el rumor, que luego se demostró falso, provocó que inversores extranjeros retiraran del país 350 millones de dólares.

Mubarak señaló que las informaciones erróneas tenían un riesgo potencial para la seguridad nacional.

"No estoy en contra de las críticas", dijo el presidente en una entrevista publicada el 15 de este mes por el semanario independiente Al-Esboua. "Pero hay una diferencia entre la crítica constructiva, que busca beneficiar a la sociedad, y la destructiva, que apunta a debilitarla", agregó.

La prensa opositora recibió otro golpe el 24 de este mes, cuando el editor en jefe y dos periodistas del diario Al-Wafd, de tendencia liberal, recibieron una condena a dos años de prisión. Se los encontró culpables de atribuir al ministro de Justicia, Mamdouh Marei, declaraciones que no había formulado.

Organizaciones de periodistas locales y activistas de las libertades civiles denunciaron una escalada gubernamental contra de la floreciente prensa libre en Egipto.

"Condenar a prisión a siete periodistas en menos de un mes, cinco de ellos editores en jefe, es algo sin precedentes", dijo a IPS el secretario general del sindicato de periodistas, Yehia Qulash.

Qandil sostuvo que el partido gobernante se niega a aceptar el marcado crecimiento de la prensa independiente en los últimos años, tanto en términos de diversidad como de audacia en los temas que aborda.

"Los periodistas han comenzado a cruzar la línea roja tradicionalmente respetada por la prensa local, lo que incluye la tradicional regla no escrita sobre no criticar al presidente. Lo han hecho a pesar de los 18 diferentes artículos del código penal que contemplan penas de cárcel por 'ofensas' cometidas a través de la prensa", afirmó.

"Esta es la raíz del problema. Egipto debe seguir el ejemplo de la mayoría de los países y modificar esas leyes restrictivas", indicó Qandil.

En febrero de 2004, Mubarak prometió cambiar la legislación que contempla penas de prisión para los periodistas, pero nada hizo al respecto.

Asimismo, durante este mes hubo una escalada en contra de la opositora Hermandad Musulmana, de tendencia islámica, calificada por algunos de organización extremista. El gobierno también cerró una organización no gubernamental que promovía los derechos civiles.

El hijo de Mubarak fue designado en 2004 al frente del comité de políticas del NDP, que ha tenido una gran influencia recientemente sobre las decisiones de gobierno. Desde ese momento, observadores independientes han sugerido que el régimen se está preparando para la "herencia" del poder.

"La campaña contra los periodistas coincide con los rumores sobre la salud del presidente y las conjeturas sobre el futuro del régimen, que son temas muy sensibles", señaló Qulash.

"Esas condenas también sugieren que se están preparando grandes cambios detrás de los bastidores y que el gobierno no quiere que la prensa comience a hacer preguntas sobre ellos", concluyó.

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