NACIONES UNIDAS – La mayoría de la población en la Franja de Gaza continúa desplazada y expuesta a riesgos de seguridad, de salud, de alimentación y ambientales, siete meses después de que un frágil alto el fuego detuvo formalmente la lucha entre las fuerzas militares de Israel y la milicia islamista Hamas.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha) de las Naciones Unidas, dio cuenta este viernes 15 de que la población civil de los territorios palestinos ocupados (Gaza y Cisjordania) y del Líbano, sigue enfrentándose a crecientes dificultades.
El conflicto, el desplazamiento y las operaciones militares en curso agravan las necesidades humanitarias y ponen a prueba los ya limitados esfuerzos de ayuda, en el caso de Gaza para más de dos millones de personas apretujadas en la mitad de la Franja (cuya superficie es de 365 kilómetros cuadrados).
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 43 000 personas en Gaza han sufrido lesiones que les han cambiado la vida, mientras que los servicios de rehabilitación siguen estando desbordados.
La guerra, desatada con un ataque de Hamas al sur de Israel el 7 de octubre de 2023, dejó más de 70 000 palestinos muertos -en su mayoría civiles- y más de 170 000 heridos, y cerca de 2000 muertos del lado israelí, entre víctimas del ataque inicial de la milicia y centenares de soldados durante las operaciones de represalia.
La mayor parte de lo construido en Gaza quedó destruido o severamente dañado, desde viviendas hasta servicios de comunicaciones, incluidos hospitales, escuelas e instalaciones para servicios de agua, alimentación, saneamiento y electricidad.
Aunque muchas familias retornaron a las áreas donde habitaban originalmente, centenares de miles permanecen en campamentos, en medio de grandes privaciones y dependiendo de la ayuda humanitaria exterior para sobrevivir.
Los suministros de ayuda llegan a Gaza con cuentagotas: según el grupo logístico de la ONU que coordina las entregas, solo uno de cada dos camiones de ayuda procedentes de Egipto pudo descargar en los pasos fronterizos controlados por Israel a lo largo del perímetro de Gaza durante los primeros 11 días de mayo.
El reporte de Ocha destaca que los socios humanitarios están ayudando a la población de Gaza a restablecer la producción de pan y a fortalecer la pronta recuperación del mercado de alimentos y otros bienes esenciales.
Durante el pasado abril, las entregas de ayuda humanitaria que ingresa en camiones fueron de 49 500 palés descargados -2000 más que en marzo-, pero 14 % de los suministros enviados no pudieron descargarse, por oposición israelí en los putos de cruce, y fueron devueltos a sus puntos de origen.
En el ámbito comercial, entre el 4 y el 10 de mayo ingresaron a Gaza 789 camiones del sector privado, ligero aumento con respecto a los 750 de la semana anterior.
Según los informes, la mayoría transportaba alimentos, y una proporción menor incluía productos de higiene, materiales para la construcción de refugios, algunos equipos eléctricos y de comunicación, y suministros médicos.
Sin embargo, esos flujos pasan por un número muy limitado de puntos de cruce hacia el enclave palestino. Los pasos israelíes de Kerem Shalom (frontera con el sur de Gaza) y Zikim (norte) siguen siendo los únicos puntos de entrada operativos para los bienes humanitarios y comerciales destinados a Gaza.
Según Ocha, la situación humanitaria en todo el territorio palestino ocupado está marcado por la inseguridad, los ataques incesantes que ponen en peligro vidas y el deterioro gradual, o incluso la destrucción frecuente, de infraestructuras esenciales.
El hacinamiento extremo, el deterioro de los refugios y las precarias condiciones de agua y saneamiento han creado un entorno propicio para la alta transmisión de enfermedades en toda la Franja.
Los desplazamientos repetidos y prolongados, junto con las severas restricciones a la libertad de movimiento, siguen perturbando la vida cotidiana, indica el reporte de la Ocha.
La salud de las poblaciones desplazadas sigue deteriorándose. Las familias presentan cada vez más casos de infecciones cutáneas y otras enfermedades, debido a que ratas e insectos entran en sus tiendas de campaña o contaminan sus alimentos.
Ante este deterioro, las agencias humanitarias están intentando reforzar los sistemas de saneamiento en el enclave y la lucha contra las plagas.
Las agencias humanitarias continúan con su trabajo de asistencia. “Sin embargo, las limitaciones, la escasez, los daños generalizados y, en general, la falta de soluciones que aborden las causas profundas de la crisis, siguen limitando el alcance, la coherencia y la sostenibilidad de esta respuesta”, concluyó el reporte de la Ocha.
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