CHINA: Gigantesco y opaco proyecto hidroeléctrico

Ambientalistas chinos protestan por el secretismo que rodea al proyecto para construir la central hidroeléctrica más grande del mundo sobre el río Nu, compartido con Birmania y Tailandia.

Los activistas de la Red de Ríos de China boicotearon una conferencia a la que habían sido invitados por el gobierno, organizada por la Comisión Nacional para la Reforma y el Desarrollo, para discutir el Proyecto de Desarrollo Hidroeléctrico del prístino curso de agua.

El Nu es el último río internacional que fluye libremente en Asia sudoriental, y también es el segundo más largo de la región. Nace en las montañas del Tíbet, corre hacia el sur, atraviesa la meridional provincia de Yunnan e ingresa a Birmania y Tailandia, donde se lo conoce como río Salween.

"Los organizadores dijeron que compartirían con nosotros partes de la evaluación del impacto ambiental del proyecto. Pero no queremos que el acceso a los documentos sea privado. ¿Por qué no hacerlos públicos?", preguntó Zheng Yisheng, investigador del Centro para el Ambiente y el Desarrollo de la Academia China de Ciencias Sociales.

El proyecto prevé instalar un salto de agua con 13 represas hidroeléctricas sobre el río, en un área que es rica en biodiversidad y que fue calificada Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas.
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Luego de una protesta pública y de la oposición de los países vecinos por los cuales fluye el río, Beijing suspendió sus planes en 2004 y, en lo que constituyó una victoria para el naciente movimiento ecologista chino, el primer ministro Wen Jiabao (en el poder desde 2002) ordenó un estudio completo del impacto ambiental de las represas propuestas en Yunnan.

Pero violando las muy proclamadas nuevas leyes ambientales, la evaluación del impacto ambiental del proyecto fue completada en secreto por sus promotores y enviada para su aprobación al Consejo Estatal, el gabinete de China, sin ninguna audiencia pública previa ni divulgación de su contenido.

Temiendo que el proyecto esté pasando de hecho la cadena de aprobación oficial, los conservacionistas hicieron circular una carta abierta en agosto, urgiendo al gobierno la publicación de los estudios y la apertura de un debate sobre el proyecto.

La petición, firmada por 61 organizaciones y 99 individuos, fue enviada simultáneamente al primer ministro Wen Jiabao, a la Administración Estatal de Protección Ambiental y a la Comisión Nacional para la Reforma y el Desarrollo, que está a cargo de la política económica.

Dos meses después, no ha habido ninguna respuesta, pero delegados de la Red de Ríos de China fueron invitados a asistir a la conferencia, posiblemente porque la ley de evaluación del impacto ambiental aprobada por el Estado en 2003 estipula que los efectos ambientales de grandes proyectos deben ser evaluados e incluidos en sus estudios de viabilidad.

La ley de evaluación de impacto ambiental también requería que se realizaran audiencias públicas para considerar las opiniones de la población más afectada por la construcción, pero activistas de la Red sospechan que, al convocarlos, se estaba intentando evitar ese paso.

"No queremos tener otro enfrentamiento de filosofías, no necesitamos otra discusión sobre los pros y los contras de las grandes represas", dijo Ma Jun, un consultor ambiental que apoya la difusión pública del estudio sobre la represa. "Necesitamos hablar sobre los detalles del proyecto, que no pueden ser abordados sin publicar la evaluación del impacto ambiental".

Informes limitados sobre la conferencia a la que asistieron jerarcas del gobierno, ejecutivos de la industria eléctrica y líderes del Partido Comunista de Yunnan, mostraron un renovado entusiasmo por el proyecto.

He Zuoxiu, veterano científico y prominente figura pública con reconocidos puntos de vista a favor del desarrollo, dijo ante el foro que el objetivo primordial del plan hidroeléctrico del río Nu era aliviar la pobreza.

"El desarrollo de la energía hidroeléctrica es la única manera viable de erradicar la pobreza local afianzada, y este es el objetivo primordial del proyecto del río Nu. La generación de energía está en segundo lugar", dijo al Beijing Times.

Quienes respaldan el proyecto insisten en que las represas también suministrarán electricidad a una nación que lucha cada vez más por satisfacer sus necesidades energéticas.

Pero los líderes provinciales de Yunnan no mantienen en secreto su intención de exportar electricidad a sus países vecinos. La capacidad proyectada de central es de 20.000 megavatios, una cantidad mayor que la que provee la polémica represa de Tres Gargantas sobre el río Yangtze, que actualmente constituye el proyecto hidroeléctrico más grande del mundo.

Por ley, un plan de semejante escala debería ser aprobado por el Congreso Nacional del Pueblo, el parlamento chino. Pero el gobierno central se vio en aprietos cuando un tercio de los legisladores votaron en contra o se abstuvieron cuando se les sometió, en 1992, la consideración sobre Tres Gargantas.

Tal vez temerosos de una campaña similar, quienes impulsan las represas sobre el río Nu presionan para lograr una decisión directa del gobierno chino.

"El proyecto del río Nu no es sólo un asunto de preservación ambiental. También se refiere al imperio de la ley en China y de la participación pública en el proceso de toma de decisiones", alegó Xue Ye, secretario de la Red de Ríos de China.

Si el proyecto sigue adelante, por lo menos 50.000 personas, principalmente miembros de las minorías étnicas de Yunnan, tendrán que ser reubicadas. Esta gente, según Xue, tiene muy poca participación y no debería ser dejada fuera del debate.

El plan ya suscitó airadas protestas por parte de las comunidades étnicas que habitan cerca del río, en Tailandia y Birmania.

Organizaciones civiles chinas dicen que el departamento de propaganda del Partido Comunista impuso una prohibición a los informes periodísticos negativos sobre los planes de desarrollo hidroeléctrico. No obstante, se filtraron noticias de que el gobierno de Yunnan está buscando que Beijing apruebe la construcción de cuatro represas como primera fase del proyecto.

La renovada controversia en torno surge cuando Beijing asegura que intenta instaurar un modelo de crecimiento económico más sensible a los problemas ambientales. La conferencia se realizó una semana después de que el gobierno divulgó su plan de desarrollo quinquenal, que promete especial atención a la explotación de los recursos naturales.

En febrero, el gobierno dijo que 10 regiones, incluyendo a Beijing, llevarían a cabo un proyecto piloto de evaluación del producto interno bruto verde. El propuesto índice verde de crecimiento mediría el éxito de las provincias no sólo en las cifras económicas de corto plazo, sino también en los costos a largo plazo de la contaminación y los efectos de la actividad sobre la salud pública y los recursos naturales.

La provincia de Yunnan no está entre las regiones seleccionadas para participar en el proyecto piloto. Las autoridades provinciales prevén que los ingresos impositivos que dejará la gran central hidroeléctrica funcionando a pleno serán equivalentes a 333 millones de dólares por año.

"El río Nu se ha vuelto una prueba de cuánta determinación tiene el gobierno central de abandonar la política de 'crecimiento a cualquier costo' y de perseguir un desarrollo más equilibrado y respetuoso del ambiente", dijo Xue Ye.

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