BOLIVIA: Congreso dubitativo profundiza el caos

Bolivia presenta este martes una cuasi acefalía de gobierno ante la renuencia del Congreso a tratar la renuncia de Carlos Mesa y al no concretarse el esperado paso a un lado de los titulares de las dos cámaras legislativas para que ocupara la vacante el presidente de la Suprema Corte, Eduardo Rodríguez.

El presidente del Senado, Hormando Vaca Díez, haba convocado para este martes a una sesión conjunta de las dos cámaras para considerar la realización del referéndum sobre la autonomía departamental, pero la renuncia de Mesa y la ausencia de los parlamentarios de la sitiada sede de gobierno anticipan que la reunión no se realizará.

Por eso, tampoco se tratará el pedido de renuncia de Mesa.

En medio del nuevo estallido social que ya lleva 16 días, la renuncia a la presidencia presentada en la víspera por Mesa, la segunda en menos de tres meses, llegó como una contribución a los esfuerzos de la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica por hallar una solución concertada a la crisis. Pero el juego político provoca sorpresas.

El diálogo iniciado a fines de la semana pasada entre los principales actores en pugna, partidos políticos, empresarios del oriente boliviano, sindicatos, grupos de la sociedad civil e indígenas del centro y occidente del país, se encamina a un acuerdo para realizar elecciones anticipadas, pero ninguno de los candidatos a ocupar el gobierno interino goza de aceptación, excepto Rodríguez.

La Constitución de Bolivia establece que la sucesión presidencial, en caso de renuncia, debe ser aprobada por mayoría legislativa y corresponderá en su orden por el vicepresidente, al presidente del Senado, a su igual de la Cámara de Diputados y por último al titular de la Suprema Corte de Justicia.

La vicepresidencia está acéfala desde que Mesa, quien había sido elegido en ese cargo en 2002, reemplazó el 17 de octubre de 2003 al renunciante y fugado Gonzalo Sánchez de Lozada, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR).

En tanto que la presidencia del Senado está en manos de Vaca Díez, del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria, la de la Cámara de Diputados corresponde a Mario Cossío, del ex gobernante MNR.

Pero ambos no gozan del respaldo de los miles de campesinos, obreros y maestros movilizados en la sede de gobierno bajo las banderas de la nacionalización de los hidrocarburos y la convocatoria a asamblea constituyente.

El opositor Movimiento al Socialismo, dirigido por el líder indígena y diputado Evo Morales Ayma, recuperó su espacio perdido en las última semanas y el lunes marcó el terreno de juego al pedir las renuncias simultáneas de Mesa, Vaca Díez y Cossío para abrirle el camino a la presidencia interina de Rodríguez.

Hasta ahora sólo Mesa había renunciado al cargo impuesto en 2003 por el Congreso para que cumpliera el plazo constitucional de cinco años del gobierno iniciado por Sánchez de Lozada en agosto de 2002, mientras Vaca Díez y Cossío prefirieron evitar un pronunciamiento sobre el tema lo que en ámbitos políticos es interpretado como un deseo de apostar por la silla presidencial.

Mesa apareció la noche de la víspera ante las cámaras de televisión, para transmitir su mensaje de renuncia, agobiado por dos semanas de presión social caracterizada por bloqueo de caminos en varias partes del país, el cerco a La Paz, la sede del gobierno que está quedando desabastecida de alimentos, combustibles y sufre cortes en los servicios de agua potable y energía eléctrica.

En su discurso puso énfasis en el respeto a la vida humana que se tradujo en una mesurada acción policial para enfrentar las aguerridas manifestaciones, en las que se registraron sólo una veintena de detenidos y ningún muerto. Esta referencia es tomada como comparativo de la represión ordenada por su antecesor en octubre de 2003, que costó la vida de 67 personas.

Mesa había presentado también su renuncia el 6 de marzo ante el Congreso, que la rechazó. Precisamente, el mandatario aclaró en su mensaje que su responsabilidad en cargo termina sólo cuando los legisladores la aprueban, ”por lo tanto estoy aquí y estaré aquí” hasta que eso ocurra, aclaró.

La política boliviana parece marcada por un juego de dominó que interrumpió el mandato de dos presidentes en los últimos dos años.

Sánchez de Lozada renunció a la presidencia y huyó del país tras una rebelión popular de más de un mes, iniciada por indígenas y organizaciones de la sociedad civil en el occidental boliviano y que se extendió a la ciudad de El Alto, vecina a La Paz, que frustró el plan de exportación de gas natural a México y Estados Unidos.

La semana pasada, en un intento por disminuir las tensiones, Mesa promulgó un decreto que fija el 16 de octubre para la realización del referéndum que decidirá sobre el planteamiento de autonomía departamentales, solicitado por empresarios y terratenientes del oriental departamento de Santa Cruz.

Para la misma fecha también se había programado la elección de los miembros de la Asamblea Constituyente reclamada por organizaciones indígenas y populares de la región occidental.

Empero, ambas convocatorias fueron rechazadas por los partidos de la oposición en el Congreso, por entender que esa decisión corresponde sólo a los legisladores.

Mesa y los sectores sociales movilizados aguardaban una acción parlamentaria que termine por aceptar el tratamiento de las dos demandas, en busca de la unidad nacional, pero las diferencias de opinión de los parlamentarios presionados por sus regiones, impidieron un acuerdo y frustró en dos oportunidades las sesiones de Congreso.

Portavoces de la Iglesia Católica hicieron un llamado a la pacificación y pidieron la suspensión de las manifestaciones callejeras, pero al unísono los sindicalistas y campesinos expresaron se negaron a dejar de lado las presiones.

El secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana, Jaime Solares, descartó la posibilidad de dialogar con la Iglesia tras una sesión ampliada de dirigentes sindicales que exigió continuar con las marchas y bloqueos de calles.

Las vías interdepartamentales continuarán interrumpidas por la acción de los campesinos que rechazan la suspensión de las movilizaciones, mientras que los vecinos de El Alto estudian el pedido de la cúpula eclesiástica.

El lunes se reportó el cierre de válvulas de gasoductos que transportan carburantes a La Paz y a la septentrional ciudad chilena de Arica, por acción de campesinos que tomaron el control de equipos de bombeo en las localidades de Sica Sica, Sayari y Bombeo.

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