DERECHOS HUMANOS: Llamado a moderar ley islámica

El académico musulmán Tariq Ramadan, a quien el gobierno de Estados Unidos le revocó el permiso de residencia por supuestos vínculos con terroristas, llamó a todo el Islam a suprimir los castigos físicos y la pena de muerte que los radicales consideran son ordenados por la ”sharia” o ley religiosa.

”Los castigos corporales, las lapidaciones y las ejecuciones en nombre de una posición religiosa que debe ser impuesta a toda una sociedad nunca pueden ser aceptados”, escribió Ramadan, de nacionalidad suiza, en el periódico francés Le Monde.

El llamado de Ramadan tuvo especial repercusión luego de que la organización Amnistía Internacional denunciara la lapidación de una mujer afgana por adulterio. La ejecución de Amina, de 29 años, fue la primera en Afganistán desde la caída del régimen radical islámico Talibán, en 2001.

El mundo islámico ”envía señales contradictorias. Las condenas firmes y definitivas vienen de una pequeña minoría de intelectuales musulmanes o actores sociales y políticos, mientras que ciertos gobiernos intentan legitimar su carácter religioso con la aplicación de estos castigos”, añadió.

Ramadan llamó a un debate dentro del Islam sobre estas prácticas, e instó a suspender de inmediato la aplicación de los castigos físicos.

Por su parte, el director de Estudios Islámicos en la Academia Estadounidense de Religión de la Universidad Colgate de Nueva York, Omid Safi, sostuvo que el debate ”no sólo es posible, sino esencial”.

”Es verdad que este tipo de conversación sobre del Islam puede ser atractivo para Occidente, pero no es en beneficio de Occidente que debe hacerse. Es en beneficio del Islam, y nuestro como simples seres humanos”, dijo Safi, también profesor de la Unión Musulmana Progresista de América del Norte.

A su vez, el profesor asistente de Estudios Islámicos en la Universidad del sudoccidental estado de Arizona, Scott Lucas, apoyó el llamado a un debate dentro del Islam, aunque expresó sus dudas sobre la idea de suspender la aplicación de la sharia.

”Concuerdo con Safi en que el diálogo es necesario, pero me pregunto si la suspensión de los ‘hudud' (castigos ordenados por Alá) no socavará ese diálogo, ya que implicará que la comprensión de los eruditos musulmanes tradicionales sobre la ley islámica es contradictoria con los principios de la religión”, afirmó.

Mientras, Ramadan sostuvo que el Islam debe ”reconciliarse con su mensaje de justicia, igualdad, pluralismo, y no estar obsesionado con sus aspectos más represivos y violentos debido a la frustración ante malas experiencias causadas por la dominación occidental”.

El académico suizo agregó que el Islam debería ”estipular valores universales no negociables, como la integridad de la persona, la igualdad ante la ley, el rechazo al tratamiento degradante”.

Ramadan fue contratado el año pasado por la Universidad de Notre Dame, en el nororiental estado de Indiana, para dar clases de filosofía islámica, pero el Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos revocó su visa de ingreso en el último minuto al amparo de la Ley Patriótica, sancionada a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Washington y Nueva York.

La norma prohíbe el ingreso al país de extranjeros que hayan ”usado una posición de relevancia para adherir o abrazar la actividad terrorista”. Pero el gobierno nunca detalló cuáles eran los supuestos vínculos de Ramadan con el terrorismo.

El director del Instituto Kroc de la Universidad de Notre Dame, Scott Appleby, salió en defensa del académico, al indicar ”que es una fuerte pero moderada voz en un mundo plagado de extremismo”.

Uno de los argumentos esgrimidos por Ramadan para suspender la aplicación de la sharia es que los expertos musulmanes la interpretan de diversa forma.

”Los ulemas (religiosos dedicados al estudio de la ley islámica y la teología) no concuerdan en las interpretaciones de los contenidos y a veces ni siquiera en la autenticidad de los textos que se refieren a esas prácticas. Frente a la falta de consenso, debemos abrir un debate plural deteniendo las prácticas de inmediato”, escribió en Le Monde.

”La sharia es usada hoy por poderes represivos que atacan a las mujeres, a los pobres y a los opositores políticos, y llevan adelante ejecuciones sumarias de personas indefensas y cuya dignidad humana no es respetada. La conciencia musulmana contemporánea no puede aceptar estas injusticias”, agregó.

Por otra parte, señaló que ”las condenas unilaterales que oímos en Occidente tampoco ayudan”.

De hecho, ”los pueblos musulmanes se convencen del carácter islámico de sus prácticas debido a los rechazos de Occidente. Cuando menos occidental es, más islámico es”, señaló.

”Tenemos que salir de esta perversión, y los gobiernos occidentales tienen una gran responsabilidad en permitir que el mundo musulmán entre en este debate”, concluyó. (

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