CHILE: Conservación privada a paso lento

La organización y activismo de los particulares en torno a la biodiversidad es un fenómeno relativamente nuevo en Chile, donde se registran 376.552 hectáreas en manos particulares, una cantidad muy inferior a los 14,1 millones de hectáreas bajo protección del sector público.

”Objetivamente estamos atrasados”, comentó a Tierramérica Cristina Cornejo, funcionaria de la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama).

Sin embargo, se ha abierto en el país ”un proceso que es reconfortante, desde el punto de vista de las tareas a enfrentar y de que hay mucha necesidad por parte de los organismos públicos de aprender sobre este tema”, dijo.

Cornejo trabaja en la octava región de Chile, 500 kilómetros al sur de Santiago, y es una de las impulsoras del proyecto de conservación Nevado Chillán, donde confluyen esfuerzos públicos y privados.

El Comité Nacional pro Defensa de la Flora y Fauna de Chile (Codeff) creó en 1997 la Red de Áreas Protegidas Privadas (RAPP), que reúne a 130 organizaciones y personas que velan por la conservación de la diversidad biológica en sus terrenos particulares, totalizando 133 áreas silvestres con 376.552 hectáreas.

En diciembre de 2003 culminó exitosamente una negociación de siete años del gobierno chileno con el millonario estadounidense Douglas Tompkins, que declaró santuario natural las 298.562 hectáreas del Parque Pumalín, al sur del país, con lo cual aumentaron considerablemente las tierras bajo protección privada.

Claudio Donoso es integrante de la RAPP y miembro de una asociación de ingenieros forestales defensores de la flora autóctona en la provincia de Valdivia, 850 kilómetros al sur de Santiago. Administra el proyecto ”Sendero del Bosque”, gestado a partir de un terreno de 32 hectáreas que su familia compró hace 20 años.

”Este predio estaba bastante degradado y mi padre, ingeniero forestal, lo tomó como una especie de centro de plantación experimental, reconstituyendo su vegetación nativa. Ahora tiene un paisaje muy hermoso y una tremenda diversidad arbórea y de fauna”, dijo a Tierramérica.

”Sendero del Bosque” abarca ahora el terreno inicial y otros dos colindantes, ”uno de los cuales incluye un bosque prístino de 500 años de antigüedad”. A mediano plazo, este emprendimiento comenzará a dar utilidades, ”cuando implementemos en él un programa de ecoturismo”, agregó Donoso.

Victoria Maldonado, experta en biodiversidad del Codeff, advirtió de que pese a éste y otros casos destacables, Chile está muy lejos de asegurar la conservación ambiental, ”porque las zonas protegidas se concentran en las regiones australes, pero en toda la zona centro-sur, mediterránea y norte casi no hay áreas resguardadas”.

Las propiedades agrupadas en la RAPP no tienen todavía un reconocimiento formal del Estado chileno y tampoco hay incentivos ni estímulos para los particulares que participan en planes de conservación, indicó a Tierramérica.

”Muchas veces se piensa que privado significa persona con plata y eso no es verdad. La mayoría de la gente que está protegiendo (la biodiversidad) tiene predios pequeños, menores de mil hectáreas, y lo hace con mucho esfuerzo”, puntualizó.

En un informe elaborado para el Codeff por Maldonado y Alberto Cortés, que no incluyó el Parque Pumalín, se consigna que 38 por ciento de la superficie de las áreas privadas protegidas en Chile corresponde a propiedades individuales formales o informales.

Otro siete por ciento comprende tierras donadas al sistema nacional de parques, y un 25 por ciento incluye terrenos que diversas comunidades, sobre todo indígenas, mantienen bajo sistemas de conservación.

El catastro consignó además que 22 por ciento de la superficie corresponde a áreas destinadas a proyectos de ecoturismo y ecológicos inmobiliarios, mientras que apenas siete por ciento son concesiones para conservación en tierras de propiedad del Estado.

La idea de que la preservación ambiental no es un asunto exclusivo de los Estados y requiere cada vez más de la participación activa de diversos actores adquirió un nuevo impulso tras el VI Congreso Interamericano de Conservación Privada, realizado a mediados de abril en Santiago de Chile.

Más de 120 participantes en ese encuentro se propusieron llegar al próximo Congreso, programado para 2006 en Colombia, con avances sustantivos en el fortalecimiento y ampliación de las redes de conservación y en la gestación de nuevas alianzas con el sector público, dijo a Tierramérica Myriam Pinto, encargada de Comunicaciones del Codeff.

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